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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas.
15/10/2007
Poemas de un viaje : Selinunte Mirada a Selinunte Sabe la vida de dar y quitar y en el idilio con la piedra el hombre se redime. ¡Cuantas palabras y silencios han cubierto un templo! La historia se escribe con la gubia y el cincel, argamasa de sueños y debilidades, miedos y poder, como si detrás de cada columna milenaria un hombre dejara sus preguntas para siempre ¿para qué sirve el amor si somos mortales? ¿qué nos trae la noche y su memoria si mañana vuelve el alba? Un lugar puede ser un paraíso o un infierno, este sitio se revela extraño, fue un paraíso de caudalosos ríos y hoy se resiente en la soledad de un páramo.
13/10/2007
11/10/2007
Poemas de un viaje : Palermo Estampa del puerto de Palermo. Hay un hombre dormido y una mano que mece el mar en el azul oscuro de sus ojos cerrados. Hay un día desteñido de estío con el color brillante de las gaviotas y la somnolencia de los barcos que han renunciado a volar mientras permanecen silenciosos en los viejos muelles. La tarde es un fiel e inmóvil reflejo de tantas otras en la que los sueños se dispersan entre las nubes blanquecinas y en el suelo yacen pintadas de amores imposibles: "tre metro sopra il cielo".
10/10/2007
Tu espalda Me habré deshecho en preguntas que tu espalda conoce, como mis manos saben de tu piel y mis labios cubren tus recodos más ocultos. Siempre somos algo más y algo más esperamos del otro. Cada noche desnudamos las palabras y entregadas a las sombras las tomamos en sorbos de deseo, en ese silencio apenas percibido por el otro respiramos y seguimos el sendero del azar que la noche deja entre sus derribados muros. Fotografía tomada de www.debenport.com
09/10/2007
Nunca podrá ser mi amante Quien no se haya abierto a la tenue luz de las calles, soportado el beso profundo de los faros y soñado en silencio con el suave camino de una piel, nunca podrá ser mi amante. Trae la noche olor a espliego y una cadena de susurros que ahuyenta las sombras. Allí, casi al borde del último rayo de sol, ha quedado una pregunta, y aunque el icono de la luna se reúne con el llanto de la lluvia, nadie que nos impida respirar tendrá derecho a calmar el otoño y dejarse besar por mis labios.
26/09/2007
Dejo mis manos cerca de ti Dejo mis manos cerca de ti. Sé que duermes y apenas sientes el calor que te estoy dando. Afuera sopla el viento como un desafío en los cristales de la ventana y la luna llena recorre la habitación con su álgido susurro. Todo es impredecible. Tú y yo aquí renaciendo de la soledad y amándonos como nunca lo habíamos hecho, dejando en la piel un calido reguero de felicidad. Todavía me hormiguean las manos y huelo en ellas el dolor de la espera de tu cuerpo y ese sabor denso a miel que en mi boca se deshizo como un azucarillo. Así te velo el sueño, recordando nuestra autentica noche de amor.
25/09/2007
Es dulce la nostalgia Es dulce la nostalgia. En las yemas de mis dedos todavía queda el sabor que me regaló tu cuerpo. Cada caricia nos abría un mundo nuevo, sensaciones que se derramaban por tu espalda y recreaban el vértigo y el deseo. Detrás, la noche callada. Sumisa. Entregada. Guardaba en su piel, enhebrados en la sombra, cada uno de los gemidos que en mi nombre tu voz exhalaba. Desnudo de Amadeo Modigliani
23/09/2007
Amor y pasión Hay noches que sólo se maldicen cuando el alba las deshace. El deseo crece con el sabor a mar enredado en tu pubis y en mi boca. Oscuras aureolas sostienen erectos y calidos pezones que se dejan seducir por mis abandonadas manos jugando entre tus senos. Mis labios buscan en tu piel un sendero de luz y de susurros. El rumor de tus caderas crece con la noche, desbocado caballo en el salvaje galope de tu cuerpo. Tus gemidos se asientan en el cuarto como un eco que ahuyenta los miedos y las sombras. Mientras sueño contigo, las sábanas se derraman en un ovillo cubriendo el amanecer mi sudor y tu recuerdo. Reproducción de un cuadro de Amadeo Modigliani : Desnudo recostado.
20/09/2007
Llega el otoño Desisto del verano, él se ha hundido entre los pliegues de mis sueños y todo lo que mis manos acarician guardan el sabor húmedo del otoño. Camino por el parque. Resuena entre la grava el eco de mi soledad. El viento se adhiere a mi cuerpo, trae un sabor preciso a lluvia y a las primeras hojas que abandonan el placer de la vida. No tengo más palabras para identificar tu ausencia, la puerta guarda encendida la luz que tu adiós no supo apagar. Hay olor a multitud entre los divanes de los cines y allí, desearía esconderme entre las sombras ocres de los demás, en el oscuro señuelo de cuadros azules y rojos. Tenderme en lo profundo, lejos de este parque temático de los recuerdos. Llega el otoño y tú no estás, como otras veces no has estado, pero ahora me parece sentir que el viento se lleva mis palabras y las tuyas e inunda de olvido y silencio la casa que habito.
17/09/2007
Todos los murmullos Todos los murmullos de la noche te dejo junto a la almohada, esos que apenas se perciben, los que engendran rincones de viajes olvidados y relámpagos en el cielo de los sueños. Ese rumor de mi cuerpo cuando dibujabas con los dedos en él una pregunta de oscuro deseo, o renovabas el sudor de mi castigo dejándome a la sombra de la pasión. Y sentirás el alivio de tus dedos recreando el frenesí de tu soledad, pero de mi sólo te quedará la fragancia, la marca inerte que mi piel abandono en tu cama.
16/09/2007
Noches de hotel
Hay noches que guardan la simiente del deseo. En sus aledaños cruzan las palabras como susurros y la piel se eriza, expectante y deseosa ante el cosquilleo de la sangre y el sabor arenoso de la boca. Todo se transforma. El cuerpo es agua recogida entre las manos ardientes del amante y la humedad de los labios dibuja interrogantes que en la mañana apenas podrá recordar. En la habitación del hotel, los muebles silenciosos son los arrabales donde respirar y alargar en el humo de un cigarrillo la penumbra en que la noche habita. Ella duerme y tú, tranquilo, recoges, admirando su cuerpo desnudo, los últimos vestigios de la pasión.
13/09/2007
Los silencios
Siempre nos redimen los silencios.
Por cada uno que saboreamos
con el gusto áureo que deja la consciencia,
una luz se desgarra,
allí, entre los ojos,
bordeando la retina,
pendiente del resplandor
de la otra mirada.
Lastima saber tanto de silencios.
12/09/2007
Estar soloNo sé cuantas veces hemos de desnudar el fracaso.
La aparente derrota ante lo cotidiano
reabre las compuertas de la niebla.
Es posible que todo tenga que ver
con la imprescindible necesidad de respirar
el aroma a bosque de tu pelo
en la madrugada de cualquier día,
cuando dormida junto a mi,
llenas con su fragancia la alcoba,
mientras yo sostengo,
en el desierto de las horas,
todas las fuentes del amanecer.
Pero tú no estás.
Estoy solo en este final de verano.
Algo me dice que la sensación de soledad atrae la lluvia,
y nada de lo que me vaya conduciendo al mediodía
dejará de tener el sabor provisional
que tienen las cosas cuando tú te has ido.
A veces los poemas vienen por caminos trazados por otros…este va dedicado a Javier López Clemente.
11/09/2007
Despierta Despierta la tormenta los jazmines y me traen la fragancia de un recuerdo. El olvido sólo se llevo su nombre pero el olor de su cuerpo siempre me espera tras la lluvia.
10/09/2007
Acuarela Desayuno en el fulgor de la casualidad. Se abren las ventanas y entra el deshielo de la mañana trayendo a racimos el néctar de un olvido, un guarismo más del tiempo, un poco de esa noche en que nada nos despierta salvo el aroma de la felicidad. Carraspea el viento y me nombra, tiene la intención de recuperar todo lo que le robe ayer, el verde resplandor de las últimas hojas del verano y el dorado amaranto en que se consumió el crepúsculo que rodeaba tu cuerpo. Nada es imprescindible para mis ojos. Nada es necesario para mi boca, -aunque sentir el sabor de tu piel mientras te recorro con mis labios sea algo especial-. Pero no puedo devolver, ni siquiera al rey de los vientos, el fundamento que desharía mi acuarela en la que tú fuiste la figura que centró la noche.
09/09/2007
Cuando la piel se sujeta al verbo
Cuando la piel se sujeta al verbo,
odia el ritmo claudicado de las matemáticas.
Tampoco solemos resguardarnos del vaho de los vértigos
porque al cerrar los ojos nada es lo que es,
sólo un largo sueño de horizontes rojos.
Por eso, nos deshacemos en ríos de agua
y vertemos las emociones en círculos de silencio,
para que ninguno de los dos repare
en que tú y yo hemos terminado.
Poema con el aroma de los versos de Sonia
08/09/2007
Sigo esperando Sigo esperando el alivio de tus manos. No hay nada más en la tarde que esta espera extraña de tus brazos, sólo intervalos cruzados de renqueantes palabras y un sinfín de obligados silencios. La soledad redime los sueños. Te has dejado abierta la ventana, por ella se oyen los gritos de la calle y los pájaros pendientes de la noche. Sin embargo, es lo único que me trae el color vestido por el viento y el recuerdo de un verano que se aleja. Cuando vuelvas, aunque todo el otoño será una incesante lluvia de hojas muertas que ni tú ni yo nos podremos permitir, vendrás a mí y nos dejaremos vencer por el deseo y entonces no habrá ya juegos de corazones rotos, ni siquiera las frías cervezas del verano podrán llorar por la esperanza, envueltas en los versos. La risa de tu boca saciará la sed, como siempre lo ha hecho. Tu cuerpo desnudo seguirá recreando mis viajes y en el sexo encontraremos las canciones, todas las canciones que nos ha robado el tiempo, porque la noche durará en nuestro cuarto tantas horas que, cerrado el universo, todavía seguiremos esperando un nuevo capitulo para nuestro último viaje a la luna.
07/09/2007
Cuatrocientas palabras Cuatrocientas palabras. Cuatrocientos golpes en un sobre que dejaste con mi nombre. En tu carta un sólo mensaje: nunca pudiste soportar las despedidas. Cosas sin importancia De las cosas sin importancia que nos rodea y a las que apenas reservamos un segundo, un aliento para reflexionar sobre ellas o sentir su suave deslizamiento hacía la nada, debemos rescatar la sutil embriaguez del relámpago, el regalo que en un instante nos da la vida.
05/09/2007
Recoger los todavía Podemos darle al tiempo su carnaza: todo lo que el sabor de nuestra boca apreció como suyo, y dejarle en la puerta, adormecido, reuniendo nuestros pedazos en un puzzle de nostalgias y de olvidos. Después, salir a la luz, recoger los todavía de la vida, y renacer de nuevo con un ramillete de recuerdos. Su fragancia nos traerá para los momentos que el silencio nos demande algo por lo que merezca la pena respirar.
04/09/2007
Poema para un ángel (Inma) No hay tarde que no recoja en el aire un todavía, ese brillante momento de esperanza que Vallejo dejó colgado en nuestro corazón. Ahora, es un latido que se abre paso en el silencio y de su verso ciego renace el ahogado suspiro de la piedra. Somos luz y palabra, reflejo de un atardecer, el tono de aura que queda en los muros cuando se naufraga en la ciudad y sólo una caricia de otra mano, una mirada enhebrada con tus ojos te puede decir que todavía es tiempo y que aún queda algo por lo merece la pena respirar.
03/09/2007
Quiero sentir la lluvia Quiero sentir la lluvia. Callado, distante, alejado de tu presencia, sabiendo que en cada gota se me va una palabra de aquellas que siempre te reservo. Formarán charcos en tu ausencia, cilancos de olvidados sueños que guardaba para arrullar tu oído. Si vuelves estaré vacío, seré un arenal entre los ojos de un puente. Pero en mi silencio podrás ver los restos húmedos que en la tarde dejó la tormenta. Los versos quedarán como esencia entregada entre las flores y todos los que paseen por la alameda pensarán en ti.
02/09/2007
Fuegos Hay fuegos que nunca se apagan, como los remordimientos acunan las noches e iluminan los recuerdos.
01/09/2007
Tu cansado amor Tu cansado amor se pierde con las noches y las promesas. Nace el silencio Nace el silencio, mirada que ilumina: amor callado.
30/08/2007
Roto silencio Roto silencio, tras las puertas del armario donde las lunas te devuelven a tu infancia, junto al viejo olor de los membrillos y la ropa húmeda de años, ella te reservó una caricia para cuando ya no estuviera.
Estos versos surgen al leer los últimos poemas de J.A. Labordeta en el blog que tiene en Zaragozáme.com
29/08/2007
Haikus de silenciosEn los haikus de mis silencios el mar del Japón cae lejos, atravesado entre tus ojos y tu falsa sonrisa. Despejar las dudas Alargué la mano, tu piel tibia se dejo de silencios y vibró anhelante. Casi un suspiro abrazó la noche, en la oscuridad la llama nos hacía despejar todas las dudas.
27/08/2007
Para amarte ( y IV ) Sí, el amanecer es soledad, enrojecido abrigo donde refugiar una mirada. Tengo el abandono como cadena impensable que deja fluctuar su sonido metálico entre las baldosas de la habitación y señala que mis huellas ya no conducen a donde ella reposa, tan sólo hay una branza que me une y que me ata, un deseo perenne para mi y pasajero para ella, pues ya sé que en cada puerto que descansa su cuerpo busca a alguien que le recuerde a mi. Mar dormido Se ha olvidado el mar de respirar, en el silencio sólo un murmullo: la carcoma del agua.
26/08/2007
Para amarte ( III ) Noche abierta y mi cuerpo espera tu llegada. Como el beso que a una sombra tu luz atravesara, quedo yo extenuado ante el fulgor y el tacto de tus manos y en tus caricias renazco del olvido. Tan sólo me queda un largo susurro de tus labios húmedos, un sendero de fuego marcado en mi piel que hace de la penumbra una larga melodía.
23/08/2007
Para amarte ( II ) No basta este rincón donde el tiempo se detiene y las flores remarcan la belleza que el instante te guarda. Haría falta una puesta de sol que perdurará todo un verano ante tus ojos y un mar azul guiando eternamente tu mirada.
22/08/2007
En el aguacero En el aguacero presenta la lluvia una luz inesperada, mojados, corremos en la noche y tu sonrisa reabre la esperanza, como si un mal recuerdo te hubiera abandonado entre las calles húmedas.
21/08/2007
Para Amarte ( I ) Resuena tu voz en las estancias, es una canción que la tarde recoge y, embelesada, se queda en el jardín para hacerse melodía perenne, en la que sólo el rumor de tu voz mueve las hojas de los árboles, mientras el sol acaricia los muros y las nubes dibujan sueños inmutables.
20/08/2007
El azar y sus cartas En ti y en mi quedan carencias que la noche arrastra, todo lo impredecible nos desarma, se yergue ante el deseo, como un juego de cartas que el azar concede. Nada nos hace héroes, sólo un reguero de luz, un río de dicha que nos acoge entre sus orillas sosegadas. De allí, según vengan las cartas, la fortuna hará que reservemos un ramillete de rumores y caricias (algo que valga la pena recordar) o la penumbra se llevará todos los recuerdos.
19/08/2007
Sea el amor Sea el amor cercado por el fuego. Vientres que se resisten a separarse en la violencia de un deseo extenuado o en la incapacidad de la piel para reconocerse sola. Sean tu cuerpo y el mío fértiles campos de batalla, donde el placer no venga sólo de las manos, ni el calor de los labios se acoja a perderse en las zonas de ambrosía, sino que recorra el universo de estrellas que de norte a sur hacen nuestra geografía. En el puerto En el puerto se derrama la luz sobre las barcas inquietas. El mediodía deja su huella y su silencio, un susurro que el agua deshace como el quejido solitario de alguien que nos nombra.
17/08/2007
El último velero No sé por qué, mirando el mar, me parece como que ese último velero que se aleja, se llevara con él algo de mi.
15/08/2007
Trenes nocturnos Hay amores que parten de la noche como de las estaciones los trenes nocturnos, y en la oscuridad de un cuarto, los ojos aparentan los azules astros del universo. En los gemidos se alargan las horas convirtiendo el deseo en un sendero serpenteado por nuevas sensaciones. En los andenes del amanecer las suaves caricias traerán un poco más de felicidad.
14/08/2007
Respira la tarde Respira la tarde e hilvana con sutileza los recodos imposibles de tu deseo. Detrás, apenas queda un reguero de luz que tomaste del alba, y en la piel, aquellos besos húmedos que todavía te hace recordarla.
13/08/2007
En el intervalo del amanecer
En el intervalo del amanecer, desnudo de abalorios y mentiras, cabe en esta soledad una nueva caricia. Un oboe me despierta y guarda para mi la tristeza compartida de un adagio.
11/08/2007
Ella Ella me dice que no hay mayor ternura que mi silencio. Mientras, la tarde cálida nos acoge entre las sombras de las parras y unas avispas revolotean deleitándose entre las uvas. Lo más parecido al cielo
En el intervalo del claroscuro de la tarde tu cuerpo se hace estatua de luz y de sombra. Quieta, apoyada en la ventana, cae por tu espalda una cascada de iluminado ámbar. Mientras yo admiro tu desnudo y tus ojos se pasean por la deshabitada avenida, me pregunto hasta cuando tendremos estos instantes bendecidos por la dicha y la fortuna. Un desgranado verano nos sostiene en la ciudad solitaria, de azul cobalto sus noches son eternas y en su duna dorada crecen las mañanas al ritmo impagable de las caricias. Apenas se nos pasan las horas y los días, todo es un tobogán donde respirar tu aliento, besar tu piel, hacerte el amor, soñar tus sueños y en tus risas hundirme como un gato en el regazo. Es lo más parecido al cielo que conozco.
09/08/2007
Entrega las mañanas
Entrega las mañanas el placer desnudo del silencio, mientras los dos apenas rehechos tenemos cada uno un mundo aparte, un lugar donde hemos depositado todas las pequeñas mezquindades y un reguero de deshilados reproches. Así y en pijama todavía los muros derrumbados nos dejan mirarnos como si una lluvia de ardiente sinceridad nos hubiera empapado en la noche de autos.
08/08/2007
A dos segundos de la felicidad Hay tristeza, mucha tristeza. La soledad arranca las palabras e imposibilita probar a ser dichoso. Miedo a sentir la ternura, miedo a dejarte arrastrar por una caricia. Pero los besos de pergamino jamás hacen sentir el deseo húmedo donde se esconde el ámbar. Las abejas enmudecen, el sordo sonido del agua se calla, todo queda en la piel, un escalofrío, apenas a dos segundos de la felicidad. Para Sonia, ella sabe por qué.
07/08/2007
Luces Luces. Sólo luces y un ocaso de viento silenciándolo todo. La noche es un estribo más al que agarrarse y tú, oculta, detrás de las barcas, ensimismada sombra del estío, mientras el mar se afana en respirar en su deseo de ser humano.
06/08/2007
El juego del azar Se va el suave día con su brisa de estancias abotonando la camisa de la noche, y en el refugio del crepúsculo, encendidas las últimas nostalgias, tú y yo convivimos, sabiendo de antemano, que a pesar de todos los silencios no hay entregadas más cartas al azar que las que siempre su mano ha poseído.
04/08/2007
Al amanecer Al amanecer, los silencios cobran la importancia que les dio la noche. Se derrumba el palio bajo el que los cuerpos son más hermosos y, desnudos, el uno ante el otro, como los ha dejado la penumbra, sólo queda cerciorarse de la pequeña verdad que les acecha: no son más que héroes de una singular batalla, donde el deseo siempre vence. Mientras, en el jardín se derrama el día; empiezan los aspersores su rutinario trabajo y un alivio de pájaros revolotea y canta.
02/08/2007
Nada de lo que nos dijimos Nada de lo que nos dijimos tiene ningún valor, ni siquiera las dulces palabras con que tus labios saboreaban mi piel. Las noches se abren en el abanico de los deseos y tú y yo estábamos en el sitio adecuado para mentirnos.
31/07/2007
Llegar al límite Llegar al límite, al extremo desnudo de la ternura, donde tú y yo nunca nos hemos herido pero sin embargo siempre nos resguarda el temor. En el silencio de mis dedos encuentras palabras que te hablan de sueños y deseos y un reguero de emoción que deja escrito en tu piel mis versos más oscuros.
30/07/2007
Un lugar donde respirar Aunque la noche sólo nos reserve un lugar donde respirar, entre tus manos el deseo se hace un sendero de caricias abiertas. Suena la música que trae la brisa altana del mar y en ella, encendidos versos que humedecen tus labios y hacen en mi piel un reguero desarmado de luz.
28/07/2007
Sobre mis recuerdos Sobre mis recuerdos yo también recorrí las calles de París y sentí el escalofrío tentador de sus mujeres, aquellas que alimentaban con su luz las esquinas cercanas en su deambular por el Pigalle. En sus bocas se urdían los sabores misteriosos y, envueltas en el humo de cigarrillos, se ofrecían como aromáticas flores a nuestros deseos. Sus cuerpos desnudos quedarían en la mente como el único vinculo que nos guardase la piel, y en aquellas habitaciones del hotel Violette, adornadas de musgo y en sus entristecidas camas, encontramos lo recóndito e inesperado. En la Rue de Poissonnières mi juventud empezó a dibujar un sueño: De todas las ciudades que amase, París siempre sería única.
26/07/2007
Cuando te beso Cuando te beso siento en tus labios el sabor de su boca, y ahora no sé, si es a ti a quien amo o a ella que tanto te quiso.
25/07/2007
En el sabor de tu boca En el sabor de tu boca he encontrado todos los pretextos y la noche y los desiertos han hecho el resto. Casi me siento obligado contigo, quiero ser amable, atento, dejar suaves caricias en tu piel desnuda, quitarle importancia al regalo sublime de tu cuerpo. Los dos sabemos demasiado el uno del otro y ahora en el nuevo juego de ser amantes nos queda mucho por recorrer. Desayunamos de momento, el domingo todavía nos puede traer el vértigo y tus miradas son un buen presagio.
24/07/2007
No nos cubre No nos cubre el edredón los cuerpos, demasiado cuerpo desnudo ante un edredón tan pequeño. Después de la noche no hay mayor vergüenza que la desnudez del alma, ya que ahora con el alba nada le puede cubrir y en nuestras miradas surge el temor a sorprendernos ante los ojos del otro. La luz se derrama por la habitación, y aunque te tapas la cara con la almohada sigo viendo tu espalda tatuada con estrellas y el nacimiento de tus hermosos senos. Me sobrecoge tu soledad, erizándome el vello en el escalofrío más intenso que he sentido contigo.
23/07/2007
Sólo he traido tu voz Sólo he traído tu voz a este largo silencio y en el regazo de su eco he dejado un verso, corto, conciso, que habla de ti, una caricia que sin tocarte te desea.
20/07/2007
Hemos dejado llegar la mañana Hemos dejado llegar la mañana con el ronco sabor a nicotina del silencio y el desorden de los vasos vacíos. El alba trae un rumor de aves que se alejan hacía el sur, las miramos en su adiós majestuoso y un poco de nosotros se aleja en sus alas. Carentes de sueño, miramos el mar, tranquilo, sedoso, la playa apenas resguarda un par de sombras y los restos de una hoguera. Si ahora te acaricio resulta difícil comprender por qué, no hemos hablado en las dos últimas horas y en tus ojos sólo se contempla el reflejo quebradizo del horizonte, sé que entre mis manos y las tuyas hay un desierto de mentiras pero también hay una cadena que entrelaza lo poco que nos reserva la ternura.
19/07/2007
No sé No sé si Neruda cuando sintió desbordarse el crepúsculo sobre el vestido de su amada como un racimo de uvas encendidas, se dejó arrastrar por el deseo para ver despertarse en su cuerpo un pueblo escondido. No sé si pudo imaginar el silencio que enterrado en su vestido oscuro se hacía eco de un día moribundo. Pero Neruda si vio arribar ese pueblo a la noche con las raíces prendidas a los sueños, y por eso lo nombró de su mundo, revestido por un azul pálido, para que el mar lo pudiera reconocer como suyo.
18/07/2007
Racimo de palabras minúsculas
Demorado. El sueño es un pretexto de la huida. Tu cuerpo y el suyo, enfrentados, casi uno, tan cerca, tan lejos.
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En las estancias donde inauguraste la felicidad apenas queda nada, dos o tres guirnaldas colgando al viento.
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Horizonte de soledad, tus dedos saben dibujar estrellas un río interminable sacia tus deseos. Las sábanas humedecidas te recogen en un silencioso gemido y la noche se perfuma con tu oloroso almizcle.
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Te derrumbas, y en la noche árida sólo tus lágrimas quebrantan el silencio.
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Del abandono, la ausencia es su melodía. Tu cuerpo sigue siendo piel, renovada y sola tendrás en el fuego la noche en tus manos y un sinfín de versos humedeciendo tu alma.
(Estas palabras han salido todas engarzadas como las cerezas).
17/07/2007
Abrí la ventana Abrí la ventana ante el amanecer, la calle estremecida se dejaba llevar en la brisa al ritmo entregado y sinuoso de los álamos. Un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo, el silencio agazapado me desnudó con su mirada y un deseo inusitado se agigantó en mi, el de hacer de ese momento un segundo eterno.
16/07/2007
Ya sé Ya sé que esta noche estoy solo, pero no pienses que va a ser fácil convencerme, tú sigues teniendo la llave de tu cuarto pero yo tengo la de un sueño.
14/07/2007
La sombra del amor ¡Que sombra deja el ejercicio del amor! Húmeda y ensimismada, casi exhausta, se descompone entre el rocío, oloroso festival de océanos profundos, ese sudor de amantes - tan distinto al que produce el miedo o el trabajo - y el revuelto desorden de las sábanas, con sus huellas enmarañadas y su eco de dulces gemidos. Después el baño los acoge, el agua arrastra los sabores dejados por los labios y el almizcle que todavía corre por los muslos. El deseo calmado en la felpa de las toallas se abandona y una parte de ellos se va consumiendo lentamente. ¿Por qué nunca hablo de rascacielos? A veces me pregunto por qué nunca hablo de rascacielos siendo que vivo en un octavo piso con azotea y veo hacía abajo el mundo muy pequeño. Tal vez no tenga el ritmo preciso de palabras para abandonarme a la sutileza de lo diminuto. No poseo el poder simbólico del diccionario de las calles; es un esfuerzo observar con pasión el centro de una avenida, ver pasar a la humanidad renqueante de ilusiones como náufragos de un barco sin capitán y dejarse arrastrar por la carcoma y los óxidos, todos los que envuelven el derramado tumulto de la urbe. Ahora desearía poder encender un fuego nocturno, allí tú y yo y algunos amigos dejaríamos las caricias de la palabra fluir en el rojo incandescente de la hoguera, con los deseos y los sueños olvidados navegando en la brisa con el humo y volver a ser de nuevo cenizas de una noche, algo para recordar con agrado el resto de los días.
13/07/2007
Si he de decirte algo Si he de decirte algo, quiero que sea hermoso, algo que deje sorprendida tu mirada, que no valores más este encuentro en esa balanza donde cada noche intentas no ser moneda fácil. Bebamos sorbo a sorbo el largo trago, oigamos la música que en el fondo nos halaga y nos separa del resto de la gente. Déjame ser tierno, acariciar tu mano, darte un beso, acaso con los gintonics sea lo único que tu boca y la mía puedan probar juntos.
10/07/2007
El nacimiento de una caricia En el transcurso de la tarde el día se hace largo. El estío siembra el día de tardes interminables y uno crece al ritmo de las cosas, poco a poco, como las sombras que el sol va germinando en un muro. Puede ser todo tan sencillo, tener las manos vacías y en sus surcos arremolinarse las caricias, y allí otorgárselas a un gato, a un perro, a un niño, quizás al amor inesperado, tal vez al de toda tu vida, y en los silencios que nacen escribir palabras. Quebradas y onduladas, deshacen la placidez de agua y retornan con su eco a las manos, como si el mensaje fuera para ti mismo, pero tú siguieras preguntándolo al viento. Aún así, debajo de un gran níspero, la tarde se hace larga y el viento te trae canciones y murmullos, que siempre te estremecen y deseas dar un abrazo, una caricia a un gato, a un perro, a un niño, a un amor inesperado, al amor de toda tu vida.
09/07/2007
Debo recordar Debo recordar que de tu boca sólo he recibido el largo placer de su sabor a cereza, roja y enigmática sensación de dolor. Todo lo que el silencio arrastró con tus manos no lo pudiste deshacer con tu ausencia, el color de tu cuerpo entregado al amanecer; el escalofrío contenido cuando tus labios hablaban lentamente a mi piel; la ternura, música de tus dedos y los míos jugando en el rompeolas de las emociones compartidas. Es ahora cuando el calor de la noche me atrapa en sus sentidos olvidos, cuando tu fragancia deshecha por el viento es un río caudaloso recorriendo mi cuarto. |