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fernandosarria

Sólo he traido tu voz

 

 

Sólo he traído tu voz

a este largo silencio

y en el regazo de su eco

he dejado un verso,

corto, conciso,

que habla de ti,

una caricia

que sin tocarte te desea.

Renglón

De las pequeños rencores, ¡que migajas deja la victoria!

Confesa

Viuda que entraba a ser monja. (R.A.E.)

FotoPoema - 69

FotoPoema - 69

 

Colores 1



 

Desoye mis palabras,

todas llevan escondido un recuerdo.

Del derramado oro

vendrán tus sueños,

y aunque tendrás parte del camino hecho

nada de lo que piensas conseguir te será fácil

y el valor de tus pasos,

los que la noche reconoce como tuyos,

será algo apenas perceptible por el tiempo.

Atente pues a la soledad del oro.



* © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre

Hemos dejado llegar la mañana

 

 

Hemos dejado llegar la mañana

con el ronco sabor a nicotina del silencio

y el desorden de los vasos vacíos.

El alba trae un rumor de aves

que se alejan hacía el sur,

las miramos en su adiós majestuoso

y un poco de nosotros se aleja en sus alas.

Carentes de sueño,

miramos el mar, tranquilo, sedoso,

la playa apenas resguarda

un par de sombras y los restos de una hoguera.

Si ahora te acaricio resulta difícil comprender por qué,

no hemos hablado en las dos últimas horas

y en tus ojos sólo se contempla el reflejo quebradizo del horizonte,

sé que entre mis manos y las tuyas hay un desierto de mentiras

pero también hay una cadena que entrelaza lo poco que nos reserva la ternura.

1,2,3, mp4

Se trata de un concurso. Me lo transmite Inde. Helektron sortea un mp4. Yo tengo, pero aún no me he puesto a mirarlo. Claro que Inde es una amiga, así que a participar.

Hay que invitar a otros cuatro blogueros:


Entrenómadas

Innisfree

Zaragozamonamour

Valentín


Estos cacharrillos nunca vienen mal...

No sé

 

 

No sé si Neruda

cuando sintió desbordarse el crepúsculo

sobre el vestido de su amada

como un racimo de uvas encendidas,

se dejó arrastrar por el deseo

para ver despertarse en su cuerpo

un pueblo escondido.

No sé si pudo imaginar el silencio

que enterrado en su vestido oscuro

se hacía eco de un día moribundo.

Pero Neruda si vio

arribar ese pueblo a la noche

con las raíces prendidas a los sueños,

y por eso lo nombró de su mundo,

revestido por un azul pálido,

para que el mar lo pudiera reconocer como suyo.

Racimo de palabras minúsculas

Demorado.

El sueño es un pretexto

de la huida.

Tu cuerpo y el suyo,

enfrentados, casi uno,

tan cerca,

tan lejos.   

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En las estancias

donde inauguraste

la felicidad

apenas queda nada,

dos o tres guirnaldas

colgando al viento.   

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Horizonte de soledad,

tus dedos saben dibujar estrellas 

 un río interminable

sacia tus deseos.

Las sábanas humedecidas

te recogen en un silencioso gemido

y la noche se perfuma

con tu oloroso almizcle.   

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Te derrumbas,

y en la noche árida

sólo tus lágrimas

quebrantan el silencio.  

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Del abandono,

la ausencia es su melodía.

Tu cuerpo sigue siendo piel,

renovada y sola

tendrás en el fuego

la noche en tus manos

y un sinfín de versos

humedeciendo tu alma.    

(Estas palabras han salido todas engarzadas como las cerezas).

Abrí la ventana

 

 

Abrí la ventana ante el amanecer,

la calle estremecida se dejaba llevar en la brisa

al ritmo entregado y sinuoso de los álamos.

Un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo,

el silencio agazapado me desnudó con su mirada

y un deseo inusitado se agigantó en mi,

el de hacer de ese momento un segundo eterno.

Poema de Odiseas Elitis

De Odiseas Elitis: ADAGIO de su libro "Orientaciones"

Ven a que disputemos juntos desde el sueño la indolente almohada que navega en la vecina luna. Cabezas sin tempestades y las dos juntas balanceantes deslizándose para llenar la playa con algas y estrellas. Porque mucho habremos vivido entre lágrimas el centelleo y amaremos la justa calma.

¡Ángeles si no son los ángeles con depravados violines para orear los espacios de una noche con eólicas luces y almas campanas! Que flautas paseen en el aire livianos deseos, levemente inclinados. Besos atormentados o besos perlas en remos acuáticos. Y más profundamente en las encendidas grosellas, poco a poco los pianos de la rubia voz, las medusas que nos mantendrán el viaje convenientemente lento. Tierras firmes con pocos, con pensados árboles.

¡Oh! ven a que juntos fundemos los sueños, ven a que juntos demos la calma. No estará ya en el solitario cielo salvo el corazón que se empapa de amargura salvo el corazón que se empapa de hechizo, no estará salvo el corazón que pertenece a nuestro propio cielo solitario.

Ven a mi hombro a soñar porque eres una mujer bella. Oh eres una mujer bella. Oh eres bella. Bella.

Ya sé

 

 

Ya sé que esta noche estoy solo,

pero no pienses que va a ser fácil

convencerme,

tú sigues teniendo la llave de tu cuarto

pero yo tengo la de un sueño.

FotoPoema-68

FotoPoema-68

 

Soledades6


 

No hay rencores tan largos que nos hagan desear el vértigo de la soledad,

ni nuestro cuerpo es un desierto abandonado al devenir de un sueño.

Todos amamos los besos húmedos que nos da el azar

aunque a veces ese réquiem que suena en el eco de la tarde

acompañe nuestro corazón con su guirnalda negra

y la fragancia inolvidable de un amor marchito.



* © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre

La sombra del amor

 

 

¡Que sombra deja el ejercicio del amor!

Húmeda y ensimismada, casi exhausta,

se descompone entre el rocío,

oloroso festival de océanos profundos,

ese sudor de amantes

- tan distinto al que produce el miedo o el trabajo -

y el revuelto desorden de las sábanas,

con sus huellas enmarañadas y su eco de dulces gemidos.

Después el baño los acoge,

el agua arrastra los sabores dejados por los labios

y el almizcle que todavía corre por los muslos.

El deseo calmado en la felpa de las toallas se abandona

y una parte de ellos se va consumiendo lentamente.

¿Por qué nunca hablo de rascacielos?

 

 

A veces me pregunto por qué nunca hablo de rascacielos

siendo que vivo en un octavo piso con azotea

y veo hacía abajo el mundo muy pequeño.

Tal vez no tenga el ritmo preciso de palabras

para abandonarme a la sutileza de lo diminuto.

No poseo el poder simbólico del diccionario de las calles;

es un esfuerzo observar con pasión el centro de una avenida,

ver pasar a la humanidad renqueante de ilusiones

como náufragos de un barco sin capitán

y dejarse arrastrar por la carcoma y los óxidos,

todos los que envuelven el derramado tumulto de la urbe.

Ahora desearía poder encender un fuego nocturno,

allí tú y yo y algunos amigos

dejaríamos las caricias de la palabra

fluir en el rojo incandescente de la hoguera,

con los deseos y los sueños olvidados

navegando en la brisa con el humo

y volver a ser de nuevo cenizas de una noche,

algo para recordar con agrado el resto de los días.

Si he de decirte algo

 

 

Si he de decirte algo,

quiero que sea hermoso,

algo que deje sorprendida tu mirada,

que no valores más este encuentro

en esa balanza donde cada noche

intentas no ser moneda fácil.

Bebamos sorbo a sorbo el largo trago,

oigamos la música

que en el fondo nos halaga

y nos separa del resto de la gente.

Déjame ser tierno,

acariciar tu mano,

darte un beso,

acaso con los gintonics

sea lo único

que tu boca y la mía

puedan probar juntos.

Renglones

Un rencor de pisoteadas rosas sigue enojando la noche.  

Mañana volveremos a sembrar el trigo en la soledad de cada uno.

Siempre la poesía con Miguel Serrano Larraz

En vista de algunas impertinencias respecto a Miguel Serrano pongo mi granito de arena y dejo espacio para sus poemas del libro "La sección rítmica"

BILLIE HOLIDAY 

La pésima cantante puta
Negocia sus sesiones sin beneficios
(Sólo trabajo)
Mientras la cantante  bella aúlla
Y tu madre cocina para los mulatos ricos,
Para los proxenetas de la calle cuarenta y dos. 

Escúchate: estás sola
Y nadie del futuro regresará en tu ayuda. 

Mañana conserva toda una cama para ti
Las sábanas quebradas te sostienen el pulso
La policía espera tras la puerta para morderte las venas. 

El hospital hiede. 

Nadie  te quiere
Ni te ha querido nunca. 

Puedes tumbarte ya, ahora,
Germina el momento de los huérfanos. 



TETE MONTOLIU

 Alguien apagó la luz y todo marcha de mal en peor,
De blanco en blanco. 



LOUIS ARMSTRONG 
Detrás de esta sonrisa no hay nada. 

Mi abuelo recogía algodón,
Mi madre fue puta,
También yo. 



DEXTER GORDON 
Desiderio
Siempre triste y nunca serio. 

Ya me habéis sepultado tres  veces. 

Me ahoga el renacer. 

Tengo sed. 

(Señalando un nicho): Ponme una de lo mismo.  

El nacimiento de una caricia

 

 

En el transcurso de la tarde el día se hace largo.

El estío siembra el día de tardes interminables

y uno crece al ritmo de las cosas, poco a poco,

como las sombras que el sol va germinando en un muro.

Puede ser todo tan sencillo,

tener las manos vacías

y en sus surcos arremolinarse las caricias,

y allí otorgárselas a un gato, a un perro, a un niño,

quizás al amor inesperado,

tal vez al de toda tu vida,

y en los silencios que nacen escribir palabras.

Quebradas y onduladas,

deshacen la placidez de agua

y retornan con su eco a las manos,

como si el mensaje fuera para ti mismo,

pero tú siguieras preguntándolo al viento.

Aún así, debajo de un gran níspero,

la tarde se hace larga

y el viento te trae canciones y murmullos,

que siempre te estremecen y deseas dar un abrazo,

una caricia a un gato, a un perro, a un niño,

a un amor inesperado, al amor de toda tu vida.

Debo recordar

 

 

Debo recordar que de tu boca

sólo he recibido el largo placer de su sabor a cereza,

roja y enigmática sensación de dolor.

Todo lo que el silencio arrastró con tus manos

no lo pudiste deshacer con tu ausencia,

el color de tu cuerpo entregado al amanecer;

el escalofrío contenido cuando tus labios

hablaban lentamente a mi piel;

la ternura, música de tus dedos y los míos

jugando en el rompeolas de las emociones compartidas.

Es ahora cuando el calor de la noche

me atrapa en sus sentidos olvidos,

cuando tu fragancia deshecha por el viento

es un río caudaloso recorriendo mi cuarto.

En los dedos del viento

 

 

En los dedos del viento el incendio se esparce,

el sueño de la noche es ahora un grito,

un diamante azulado en tu boca de nácar.

El ritmo de tu voz marca las horas

al despertar en la luna el silencio dormido.

Llora un niño, ladra un perro,

alguien se asoma y sisea en el eco

pero mi corazón se ha ido

detrás de tu sombra y tu gemido.