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fernandosarria

El nacimiento de una caricia

 

 

En el transcurso de la tarde el día se hace largo.

El estío siembra el día de tardes interminables

y uno crece al ritmo de las cosas, poco a poco,

como las sombras que el sol va germinando en un muro.

Puede ser todo tan sencillo,

tener las manos vacías

y en sus surcos arremolinarse las caricias,

y allí otorgárselas a un gato, a un perro, a un niño,

quizás al amor inesperado,

tal vez al de toda tu vida,

y en los silencios que nacen escribir palabras.

Quebradas y onduladas,

deshacen la placidez de agua

y retornan con su eco a las manos,

como si el mensaje fuera para ti mismo,

pero tú siguieras preguntándolo al viento.

Aún así, debajo de un gran níspero,

la tarde se hace larga

y el viento te trae canciones y murmullos,

que siempre te estremecen y deseas dar un abrazo,

una caricia a un gato, a un perro, a un niño,

a un amor inesperado, al amor de toda tu vida.

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6 comentarios

Fernando -

;);)...mira a ver como llevamos el actur que los arrecifes cada vez son más peligrosos...y no fumes tanto!

Comandante V. -

Como que un beso guapa: disciplina, Fernando, austeridad y sobriedad revolucionaria. El Comandante.

Fernando -

Seguro que tienes un hermoso árbol donde meditar sobre todas las caricias que aún puedes y debes dar en la vida...un beso guapa.

indianing -

Precioso y emotivo, hasta el extremo de desear estar bajo ese níspero, dando un abrazo y saboreando el lento pasar de las horas.

Fernando -

Mi comandante...parece que en el Actur hoy hay un principe...uff...abrazos.

MV -

Buen poema, ahora fúmate un puro, abrazos, mv.
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