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Poema de Jaime Sabines

 

 

De Jaime Sabines, poeta mexicano que me recomendó mi amiga Magda,

en el libro de editorial Visor ( 2003) : Uno es el poeta. Antología.  El poema "NO ES NADA DE TU CUERPO".

 

No es nada de tu cuerpo,

ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,

ni ese lugar secreto que los dos conocemos,

fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.

No es tu boca -- tu boca

que es igual que tu sexo --,

ni la reunión exacta de tus pechos,

ni tu espalda dulcísimo y suave,

ni tu ombligo en que bebo.

Ni son tus muslos duros como el día,

ni tus rodillas de marfil al fuego,

ni tus pies diminutos y sangrantes,

ni tu olor, ni tu pelo.

No es tu mirada -- ¿qué es una mirada?--

triste luz descarriada, paz sin dueño,

ni el álbum de tu oído, ni tus voces,

ni las ojeras que te deja el sueño.

Ni es tu lengua de víbora tampoco,

flecha de avispas en el aire ciego,

ni la humedad caliente de tu asfixia

que sostiene tu beso.

No es nada de tu cuerpo,

ni una brizna, ni un pétalo,

ni una gota, ni un grano, ni un momento:

 

Es sólo este lugar donde estuviste,

estos mis brazos tercos.

 

 

Cárneas

Fiestas lacedemonias en honor de Apolo. (R.A.E.)

Nácar de silencios

Nácar de silencios,

en tu vientre mis manos

anidan las voces quedas

de los pájaros silvestres,

y el mundo se detiene

en su curso de río impredecible,

para ahuyentar con tu piel

el último vestigio

que de la soledad me acecha.

Nuevo número de la revista Narrativas

Nuevo número de la revista Narrativas

 

Con el año nuevo ha llegado el número 4 de Narrativas, revista editada por Magda Díaz y Carlos Manzano. No perdais la oportunidad de leerla. Está en pdf y se descarga con facilidad para irla leyendo despacio y con ganas: http://www.revistanarrativas.com

 

 

La noche

La noche despliega su abanico de silencios

y en el murmullo de su mano arden los amantes.

 

Toda la piel contenida se desborda,

llega al anhelo y al desorden de sábanas

en el combate de la pasión y del fuego,

ahuyentando la soledad de soledades

con el iluminado fanal del deseo.

 

Nosotros no somos diferentes a los demás,

y en el quizás continuo de nuestro encuentro,

fundimos los bronceados sueños y las caricias

en el desnudo y calido susurro.

 

Labios entregados al juego,

senderos donde el tiempo

olvido su rumbo

y se dejo arrastrar

por un rumor a mar y a olas

que navegan la noche.

Carlanca

Collar ancho y fuerte, erizado de puntas de hierro, que preserva a los mastines de las mordeduras de los lobos. Maula, picardía, roña. En Colombia y Costa Rica, grillete. En Ecuador, especie de trangallo o palo que se cuelga de la cabeza a los animales para que no entren en los sembrados. En Chile y Honduras, molestia causada por alguna persona machacona y fastidiosa. En Honduras, persona de tal condición (tener muchas carlancas, tener muchas conchas). (R.A.E.)

Hemos recorrido

Hemos recorrido el largo camino de nuestros cuerpos,

anhelo abrigado en la pasión desnuda

y en la certidumbre de una noche plena de presagios.

Todo el universo blanco de tu piel y de la mía,

como undoso mar de nobles aguas,

ha sido campo donde nuestras manos labraron el milagro

de navegar por la estela del fuego

y derramar de susurros las sábanas de la aurora.

Año nuevo

Año Nuevo

 

Sólo nos queda de los sueños

el húmedo precipitarse del agua

desde el aguamanil de los deseos

a nuestras manos vacías.

Parece que los años vividos nos desbordan

cada vez que el calendario tañe y suenan,

con voz sonora y antigua,

los latidos de los viejos bronces

que en nuestra infancia

creaban las campanas.

Sentimos en ese instante,

con el eco de la música del tiempo,

un escalofrío que nos encoge el alma.

 

Pero sólo es un momento...

después viene la alegría y la esperanza.

 

Deseo que todos vosotros tengáis un 2007 que al recordarlo siempre os haga sonreír.

Que soledad

Que soledad de noches

se acumula junto a mi

sin el rumor de tu sueño.

Nada puedo

Nada puedo objetar de tus besos, de tu boca,

del sabor a recuerdos que me deja

la húmeda presencia de tus labios.

Pero temo la lejana ausencia,

esa que portas entregada en tus caderas,

el rumor a aguardiente y cerezas

que tu pelo me deshoja,

como si de este verso sólo tú

fueras lo tangible y real,

y yo, el sueño que te sigue.

Cardume

Banco de peces. ( R.A.E.)

No hemos vuelto

 

 

No hemos vuelto nunca al embarcadero,

al silencio que el invierno dibujaba en las barcas,

a la soledad hiriente de las viejas maderas

envueltas en las lonas,

y a pasar entre los remos desgastados,

diseminados aquí y allá

como absurdas interjecciones

que la tarde y el tibio sol ensombrecían.

Aun así, tus manos y las mías,

en su doliente ausencia,

guardarán recuerdos de las caricias

y las promesas de aquellos días.

Cárden@

De color amoratado. Dícese del toro cuyo pelo tiene mezcla de negro y blanco. Dícese del agua del color opalino. (R.A.E.)

Se derrama un sueño

Se derrama un sueño y en las sábanas y en la almohada

queda reflejada la silueta de tu cuerpo.

No es temor lo que siento ante la soledad,

ni siquiera me hago preguntas por tu ausencia,

sé que ahora andas atando los cabos precisos de las pequeñas cosas

y el revuelo de sonidos que llegan a mi

surgen de tus manos preparando el desayuno,

y de la radio que acumula en su letanía

los pasos que el mundo ha dibujado,

mientras tú y yo enhebrábamos caricias y silencios

en una larga noche de iluminada penumbra.

 

FotoPoema - 52

FotoPoema - 52

 

Fuego V

 

 

Cenizas.

Convertidas las palabras en cenizas,

y detrás de ellas,

nuestros cuerpos calcinados

en la soledad

de la indiferencia.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

Carbúncul@

Rubí. (R.A.E.)

Poema de Pablo Neruda

De Pablo Neruda en su libro Extravagario el poema titulado "Caballos" :

 

Vi desde la ventana los caballos.

 

Fue en Berlín, en invierno. La luz

era sin luz, sin cielo el cielo.

 

El aire blanco como un pan mojado.

 

Y desde mi ventana un solitario circo

mordido por los dientes del invierno.

 

De pronto, conducidos por un hombre,

diez caballos salieron a la niebla.

 

Apenas ondularon al salir, como el fuego,

pero para mis ojos ocuparon el mundo

vacío hasta esa hora. Perfectos, encendidos,

eran como diez dioses de largas patas puras,

de crines parecidas al sueño de la sal.

 

Sus grupas eran mundos y naranjas.

 

Su color era miel, ámbar, incendio.

 

Sus cuellos eran torres

cortadas en la piedra del orgullo,

y a los ojos furiosos se asomaba

como una prisionera, la energía.

 

Y allí en silencio, en medio

del día, del invierno sucio y desordenado,

los caballos intensos eran la sangre,

el ritmo, el incitante tesoro de la vida.

 

Miré, miré y entonces reviví: sin saberlo

allí estaba la fuente, la danza de oro, el cielo,

el fuego que vivía en la belleza.

 

He olvidado el invierno de aquel Berlín oscuro.  

 

No olvidaré la luz de los caballos.

Un revuelo

Un revuelo de ángeles se bañan en el río

cayendo desde el cielo ensoñado

 y enmarañan en su largo llanto

el silencio que encierra la tarde.

 

Carbonado

Diamante negro. (R.A.E.)

Me demoro en ti

Me demoro en ti

como el sol se deja seducir

por la tarde en el verano.

De las pequeñas cosas

se hace grande la vida:

una caricia de mis manos ciegas

al pasar tú junto a mi,

un pequeño roce de mi boca

sobre tus humedecidos labios,

una mirada rendida

sobre tu desprevenida silueta,

prendido en el descuido de tu risa

el pequeño instante

en que tus ojos se cierran

y eres una paloma brillando en la tarde...

todos esos momentos

en que haces florecer mi ternura.