Cascarrón-na
Bronco, áspero y desapacible. En el mar, dicese del ventarrón que obliga a tomar rizos a las gavias. (R.A.E.)
Bronco, áspero y desapacible. En el mar, dicese del ventarrón que obliga a tomar rizos a las gavias. (R.A.E.)
Rodéame con tu cuerpo, que tu piel con mi piel se fundan, que tus manos recorran mis sueños y tus pies se hagan cálidos como gatos entregados. Cúbreme con la luz de tus ojos y cántame con tu voz la canción que el océano trae en el nácar de las caracolas. Ámame en esta noche sierva de un viento oscuro, en esta noche sin lunas ardientes ni miradas desnudas, sólo tú y yo albergando como crisoles los últimos racimos del sol. Eternamente solos, abandonados al placer de los silencios.
Papel que contiene cosas inútiles o impertinentes. Cartel o edicto. En Salamanca, rocadero, envoltura que se pone en la parte superior de la rueca. (R.A.E.)
Camino por el largo sendero de tus ojos y allí, convencidos los verdes prados, con la sangre roja de cientos de amapolas me esperas alrededor de la brisa de la tarde y el sueño perenne de un día de abril
Seguimos con Jaime Sabines y su poema ME DUELES Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio. Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertara al mundo. ¡Qué claridad tu rostro, qué ternura de luz ensimismada, qué dibujo de miel sobre hojas de agua! Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame. Porque he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir.
Me preguntan a veces porque escribo poesía, que es para mi la poesía...esto se lo mandé a unos amigas después de una conversación sobre el asunto.
En el dormido estanque, la mañana no ha dejado todavía su relamido y suave sol de invierno y hay una fina sabara inundando el ambiente. Cae una hoja de uno de los pocos árboles que todavía guardan en sus ramas el misterio anual de la caducidad y se precipita a lo largo de unos segundos eternos para ahondar en la serena e inamovible superficie húmeda... allí, el temblor se esparce como un sentimiento que lo recorre todo... este pequeño suceso podría ser la palabra, un verso, todo un poema ante tus ojos contemplando el nacimiento en ti de una emoción... eso es para mi la poesía.Húmedas mis manos del transparente rocío han seguido el afán encadenado de tu cuerpo. Te has quejado por el arrebato de luz que en ellas dejó la aurora, y en un escalofrío has buscado el regazo preciso que dibuja una caricia. Derramada suerte en el vacío vaso, todo es un naufragio de noches con los fugaces desnudos de la luna, y un quererte siempre, a cada instante, en la pequeña eternidad de una marea.
Ya se puede leer el número 13 de El Cronista de la Red.
Estos son los contenidos:
"Retrato de un artista adolescente: la reflexión en espejo", ensayo sobre la novelística de Juan García-Poce, por Magda Díaz y Morales.
"Crónica sentimental de un fotógrafo", relato de Antón Castro
"El encargado", relato de Fernando Sarría
"Serafín", relato de Adriana Serlik
Los tres relatos cuentan con ilustraciones realizadas para ellos por Chema Lera
"Antología de poemas", de Antonio Pérez Morte, con ilustraciones de Santiago Arranz
"El cardenal", sobre el cuadro de Rafael Sanzio en el Museo del Prado, por Rafa Lobarte
"Sobrenombres, número 7", dedicado a Gil Morlanes, hijo, y la monumento de la Cruz del Coso de Zaragoza, por Luisa Miñana
"Voladuras", microcuentos escritos e ilustrados por Chema Lera
"Metal y alabastro", esculturas de Miguel Latorre Herrero
"Croacia, la luz del Adriático", impresiones en palabras e imágenes del viaje realizado por Carlos Manzano
"Composición" y "Elciego", fotografías de Miguel Angel Latorre
"Nuestras palabras", sección dedicada a la recuperación lingüística de las palabras de siempre, por Marisa Lamarca
"Libros en Aragón", con comentarios sobre "Furtivos días" de Adolfo Burriel y "La noche del lobo" de Javier Tomeo
"Nuevas Miradas", que de nuevo torna a las actividades realizadas en el CEPP Angel Riviere de Zaragoza.
En los teatros, plataforma deslizante sobre la que va un decorado o parte de él, que aparece, desaparece o se desplaza según lo requiera la representación. (R.A.E.)
Se abre el día. En las avenidas todavía no se ha quebrado el último verso de la noche, y tu mano ya ha dejado su poso, como un rocío de luz y de palabra.
Poema SIEMPRE del libro "Los versos del Capitán"
Antes de mí
no tengo celos.
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra,
para comenzar la vida!
*Imagen de Pablo Neruda realizada por Sara Facio - la tomé prestada del blog de Antón Castro.
Lágrimas azules recorren el largo sendero del río y tus ojos ya no son tus ojos, son el eco de un duro lamento.. Si este curso de agua no fuera la vida, ni yo estuviera sentado viendo pasar las horas junto a ti, quebrada por la sombra de la tristeza, te podría hablar con palabras de encendido estío y rojas metáforas de los arrebolados crepúsculos que hieren con su sangre el horizonte. Te podría acariciar con versos donde mis manos crecen hasta el cielo y sostienen el paso lento de la luna, donde mis labios susurran la humedad de los anhelos y tu cuerpo es el viento que me arrastra y que respiro. ¿Pero qué decir de la sombra que arde como un ángaro nocturno en tu interior oscuro? Hay que esperar a que el cálido silencio pase su mano, y con el polvo de su voz sea cenizas, dejándote el largo sendero del olvido y otra nostalgia entregada en el arbolado del tiempo.
Hoja transformada para formar un pistilo o parte de un pistilo. (R.A.E.)
Hemos visto arder la aurora en el rojo desierto que nos dibuja el Este, y nuestros ojos almendraban la luz buscando la respuesta de los olvidados sueños. Sólo en el silencio de una caricia, en el suave sabor de tu boca y en la calida respuesta de tu piel encuentra refugio mi nostalgia.
Mi amiga Magda me ha enviado varios poemas de Jaime Sabines que los iré poniendo poco a poco, este se titula "Tu cuerpo está a mi lado" .
Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.
Hoy han venido las palabras que un día dibujamos en el vaho perceptible de un cristal, tras las frías horas de la noche. Y en esos rotundos ecos fue donde tus manos dejaron desgastarse los sueños. Sólo en los versos sigues creciendo, como la sombra que trae de su mano el recuerdo.
Decoración de lienzos y bastidores con que, para regocijo público en determinadas solemnidades, se adornan ciertas calles o plazas, o que en algún tiempo ostentaron los teatros ambulantes, sobre todo en las fiestas del Corpus; la cual ofrece pintadas escenas graciosas, picarescas o epigramáticas. Composición bufa, o semejante de los mimos antiguos, escrita para solazar a la gente. Carantoña, halago, caricia (sobre todo en plural). (R.A.E.)
Entre tus dedos diminutos y cálidos cabe un mundo imaginado, un mundo de astros silenciosos, mi cuerpo revestido por las sombras y el dulce aliento tibio de tu caricia.
Os dejo aquí un poema de Magdalena Lasala de su libro "Todas las copas me conducen a tu boca" de la editorial Huerga Fierro , el que copio esta en la página 69. Yo te amé una vez sobre las alas de palomas invisibles acudiendo a los altos tejados de cenizas. Te amé en el barco rojo a la deriva del vino embravecido en nuestras bocas y mis dedos como peces recalaban muertos de vida en tu orilla. Yo te amé una vez a la sombra de pitillos deslumbrados entre cientos de llamas de velas sobre el humo desdoblados, en el humo convertidos, y el jardín era un océano verde y los árboles eran sus dioses, y el cielo oscurecido era un volcán lleno de voces que inundaban mis oídos con tu nombre amante. Una vez te amé mientras cortabas la flor de un lilo, yo hablaba con el fuego y él crepitó en tu honor y el mío, te amé, y te añoré luego cuando los pájaros callaban y las palomas caían confusas en el calor de los restos, te amé y te seguí amando más allá de las alas, más allá del licor afrutado de aquel beso, más allá.
Hollado silencio. Quiebra el vuelo blanco de palomas la aurora renacida y un sinfín de susurros inauguran tus ojos y los míos. De esta ausencia de ti que la noche exprime, mi cuerpo se deshace, pues en el sueño tuve a la hambrienta soledad dándome con el aliento su aullido y su gemido.