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Poema de Fernando Ainsa

 

 

 

Fernando Ainsa en su libro APRENDIZAJES TARDÍOS, precisamente el poema titulado "Aprendizaje tardío":

 

 

Cuando florece el cerezo

y se cubre del presentimiento blanco de fruta,

empieza realmente la primavera.

Porque el almendro pudo confundir su flor

con las nieves de febrero

y el melocotón darnos falsa esperanza

de bonanza en el ventoso marzo,

tantos trajes tiene el vestuario de la naturaleza.

Son estos aprendizajes tardíos

  • - en realidad de hortelano improvisado -

los que ahora me ocupan:

descubrir el ritmo secreto de lo que me rodea,

la tenaz indiferencia con que llevan adelante su empeño

los árboles frutales de la huerta.

 

 

 

De tus manos han crecido las hiedras

 

 

 

De tus manos han crecido las hiedras,

quizás el verde sueño de ti

me hace verte alzándote

como enredadera sobre mi cuerpo.

Erguido sobre la noche indómita

llegas a mi todos los días                       

y en tus labios se somete la palabra,

el verso se disuelve,

en el quebrado gemido

que las horas nos reservan.

Poema de Marta Navarro

De Marta Navarro, poeta, bloguera nómada y amiga en las palabras y en las emociones.



Poeta delle ceneri (Poeta de la ceniza)




Un día más he vuelto

a varar en el patio de tu casa,

cerca de la ceniza azul,

para beberme un libro

que esconde olas

entre sus páginas.

Who is me, poeta delle ceneri.

Quizá por eso los lunes soy agua,

el resto del tiempo

una porción de historia urbana.

Hombres y mujeres nómadas

que tejen miradas de cristal alado,

              que hacen arden el hielo si es preciso

y que cuando se lo pides

               coronan con pálpitos de heno las leyes de la noche.



* Nota de la autora: POEMA dedicado a Piere Paolo Pasolini, o mejor dicho a su libro Who is me, Poeta delle ceneri (poeta de las cenizas). Impresionante libro, brutal, descarnado y lleno de ternura al mismo tiempo.

No hay más palabras

 

 

 

Cabe la posibilidad de que no existan más palabras

que puedan expresar las cosas.

Que toda la sencillez se vuelva retórica.

Todo está ya dicho de antemano

y para hablar de sentimientos puros, de la amistad,

de la convivencia, de la soledad,

de la desesperación o del amor carnal,

tendremos que hablar con el calor de las manos,

piel con piel en el ámbar de la noche,

con las miradas que nos delaten

y los silencios crecidos como ríos.

No guardemos más lo usado,

aquello que nuestros poetas han hecho y deshecho

con la habilidad creadora que les era innata,

puede ser que a nosotros ya no nos sirva,

el tiempo arrastra todos los significados al olvido.

Si me levanto con el crepitar de la mañana,

en este abril desnudo de matices,

y te encuentro de nuevo junto a mi,

sólo me queda en el silencio mirarte

y abrazarte con los ojos.

Tú seguro que entiendes bien

-siempre entiendes bien-

lo que yo guardo para tu corazón.

Escribamos pues este libro de poemas,

páginas sin palabras,

sábanas blancas donde refugiarnos

y recrear el mundo de sensaciones,

en que no existan ni Neruda,

ni García Montero, ni Sabines,

ni Cernuda, para reconocernos

sólo tú, yo y el azar

de nuestro entregado encuentro.

Cipión

Báculo, palo de apoyo, cayado. (R.A.E.)

Existe esa región

 

 

Existe esa región, esa geografía

en que lo humano se transforma

y pasamos de hablar el idioma de los amantes,

alma y corazón entregados a la palabra,

a dejarnos acariciar en cada lugar perdido

donde el placer nos hace y nos deshace

henchidos del dolor del ansia y del anhelo.

Tus manos han recorrido mi cuerpo

y encontrado el oscuro lugar

donde el temblor erizaba mis cabellos,

y las mías abrieron en ti

el largo abanico del deseo,

calmado tras un abatido

vuelo de palomas torcaces.

Así, nada que en el otro mundo,

el de las palabras, nos encare

quedará impune en éste.

Tu cuerpo y el mío se conocen,

tus labios y los míos

ya han poseído el rincón azul

donde se guarece la noche.

Tus manos, mis manos,

tus dedos, mis dedos,

se han consagrado a indicar

el largo camino de la vida,

el sendero donde nace la ternura.

Desde ese mar

 

 

Desde ese mar que sólo existe

en mis recuerdos de la infancia,

cuando andaba solitario

por las arenosas dunas,

y a lo lejos,

barcos pequeños,

de colores desvaídos,

tendidos al sol,

dormitaban en el sueño de la tarde,

se relamían con las olas entregadas,

mientras los pescadores

rehusaban con sus gritos y sus risas

sucumbir en el tiempo y su condena.

Desde ese mar, que ahora sigo viendo,

todavía me habla el horizonte

con ese susurro que ya entonces,

me abría el alma.

Este sueño

 

 

 

Este sueño abierto a la tormenta,

sendero de amapolas

y verdes racimos de esperanza,

tiene entre sus hojas

el vuelo sublime de gaviotas

y el incansable amanecer de las palomas.

No hay mayor deseo que el mar,

quizás tú seas su única rival a mi deseo,

pero pasear por este bosque

con el fondo azulado de las olas

desgasta la felicidad

hasta el extremo de odiar el tiempo.

El tiempo, que pasa inexorable

y todo lo disuelve como arena

de una playa abandonada,

entre sus manos de polvo y olvido.

Poema de Luis García Montero

Luis García Montero en su libro II el II poema

Cuando acerco mi oído hasta tu cuello

                         -igual que el mar se oye-

puede oírse el amor. No sé si el viento,

ese animal que silba por tus venas,

conoce la región terrible a donde llama,

el viejo acantilado que hay detrás de sus voces.

Pero la luz acuática nos llega

cada vez más sombría,

llena de vigilada soledad,

con el olor a césped que tienen los ahogados.

Cuando tu corazón es un cronómetro

enredado en el mío

y acompasadamente

somos barcos desnudos que se hunden,

cuando la superficie

dura sólo un segundo,

las sirenas nos dicen que desaparecemos.

Silban los metros bajo el mar también.

Puede oírse el amor junto a tu cuello.

La ciudad sumergida nos espera.

En este dolor

 

 

En este dolor de suave terciopelo

que en desnudo verso

convierte mi lamento,

se adormece el recuerdo,

recoge el hombre triste que me habita,

quebrado por el río inaccesible

y el rumor del viento de la tarde.

Poema de Luis Cernuda

 

 

De Luis Cernuda en su libro "Con las horas contadas" de Poemas para un cuerpo.

II

Despedida

La calle, sola a medianoche,

Doblada en eco vuestro paso.

Llegados a la esquina fue el momento;

Arma presta el espacio.

Eras tú quien partía,

Fuiste primero tú el que rompiste,

Así el ánima rompe sola,

Con terror a ser libre.

Y entró la noche en ti, materia tuya

Su vastedad desierta,

Desnudo ya del cuerpo tan amigo

Que contigo uno era.

Cinteta

Red que se emplea para pescar en las costas del Mediterráneo. (R.A.E.)

¡No a la caza de focas!

¡No a la caza de focas!

 

             Magda Díaz y Morales se hace eco de este hecho execrable y ruega a todos su difusión. Yo reproduzco gustosamente su texto, que suscribo:

 

             ESTE AÑO, CANADÁ PERMITIRÁ MATAR 270,OOO, O MÁS, CRÍAS DE FOCAS, ¡Y A PALOS!: MATANZA DE FOCAS EN CANADÁ.


             LES PIDO POR FAVOR, DE SER POSIBLE, PONGAN UN TEXTO EN SU BLOG DENUNCIANDO ESTA COBARDE, SALVAJE, CRUEL Y HORRENDA ACCIÓN QUE EL GOBIERNO DE ESE PAÍS PERMITE, Y PIDAN QUE SE DIFUNDA EN OTROS BLOGS, QUE SE TRANSMITA LO MÁS POSIBLE (OJALÁ PUDIERA SER EN CADA BLOG Y PÁGINA EXISTENTE EN EL MUNDO), Y PUES QUIZÁ SE LOGRE ALGO, NO SE... QUIEN DESEE PUEDE TOMAR ESTA IMAGEN O NO PONER NINGUNA IMAGEN, LO IMPORTANTE ES LA DIFUSIÓN DE ¡NO A LA CAZA DE FOCAS!

La mayor caza de focas permitida por el Gobierno canadiense ha iniciado en las aguas de Terranova, generando un agrio enfrentamiento entre Ottawa y los ecologistas que piden el boicot del turismo en Canadá. Noventa por minuto. Ese el número de focas de entre tres y cuatro semanas de edad que los cazadores canadienses matarán esta semana para aprovechar en pocos días las favorables condiciones meteorológicas en los hielos flotantes frente a las costas de Terranova.

(Recordad las imágenes que seguro que habéis visto montones de veces en televisión)

 

Abril me mira

Abril me mira

 

 

 

Abril me mira desde el bosque ondulado de tus ojos,

con el verde redondo e imposible

con que germina en las dehesas

y en los campos de trigo y de cebada

que en mi niñez deshacía corriendo a la deriva.

Así ahora me parece que entro en tus ojos

y me pierdo rodeado de toda tu mirada

y siento la caricia que entonces yo buscaba.

 

FotoPoema - 60: Marina, 2

FotoPoema - 60: Marina, 2

 

 

 

En la derrota de la tarde el océano se ensancha,

se yergue sobre sus pies húmedos

y nos arrebata el cielo siendo todo uno:

agua marina sin horizonte,

quebradas palabras en que no caben más silencios.

Mis ojos y los tuyos también se derraman,

crecen en la humedad de este azul profundo

como si quisiéramos captar con nuestra mirada

todas las respuestas que en su misterio guarda.



© fotografía 2007 Miguel Angel Latorre.


Cinarra

Nieve menuda en forma de gragea. (R.A.E.)

La larga sombra

 

 

La larga sombra de la desilusión se erige ante nosotros

como el elevado humo de un cigarro abandonado.

Llueve débilmente sobre las calles de la ciudad habitada

y no se muestra la crecida luna ante nuestros ojos

perdida en el devenir incestuoso de las nubes.

Todo será como al principio entre los dos,

cada uno deshará el círculo de tiempo que le rodea

para acercarse al otro con el desnudo preámbulo de las miradas

y el pequeño nerviosismo del conocido fracaso,

pero hay todavía un poco de ternura entre los dedos

y una fe en la entrega de cada día,

en el rumor que la vida deja en lo cotidiano,

después vendrá encender el fuego

y en las palabras y en la piel escribir la historia.

Cimbre

Galería subterránea. (R.A.E.)

Un día

 

 

Un día recogeremos las gotas de la dicha,

perlado rocío, sudor en la piel entregada.

Haremos el grial del fulgor del tiempo

y en su crecido fuego

forjaremos los versos,

las luminosas palabras

que desnudarán la vida.

Poema de Manuel Vilas

EL INMADURO es un poema de Manuel Vilas escrito en su libro RESURRECCIÓN

 

 

Me pasa siempre, y duele, y confunde. Debe ser algo relacionado con la desesperación de vivir. Si estoy en Barcelona, me gustaría estar en Madrid.

Si estoy en Zaragoza, me gustaría estar en La Coruña. Si estoy en La Coruña, me gustaría estar en la cima del Aneto, comiendo setas venenosas bajo el cielo helado. Si voy al cine, en mitad de la película me entran unas ganas revolucionarias de estar en mi casa viendo la televisión. Si estoy sentado en el sofá viendo la televisión, me gustaría estar muerto y enterrado en el cementerio, contando los días que faltasen para la resurrección de la carne.

Todo me persigue, ciudades, cines, casas, cementerios. Si estoy con amigos, preferiría estar con amigas. Si estoy con amigas, me gustaría estar con enemigas. Si estoy con enemigas, me gustaría estar en casa durmiendo la siesta. Si me compro unos zapatos con cordones, en que salgo de la tienda y ando por la calle empiezo a envidiar a todos aquellos que llevan zapatos sin cordones. Y también me pasa con las camisas, las cazadoras, los pijamas, y las sandalias en el verano. Y también con las vidas: Si me pienso abogado, preferiría ser médico. Si médico, sacerdote. Si sacerdote, hombre casado y con siete hijos. Si casado, soltero. Si soltero, viudo muy apenado. Si viudo, monje. Si monje, matador de toros. Estés donde estés, no has acertado por completo. Siempre hay algo más barato y mejor por ahí. Siempre hay vistas desconocidas en el acantilado de la vida. Me está matando esto de vivir una sola vida. La gran muerte de vivir en una sola forma.