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fernandosarria

Recojo la lluvia del otoño

Recojo la lluvia del otoño

y entre mis manos mojadas,

se convierte en violetas,

silenciosas y amables

como tus caricias,

cuando, sin mirarme,

tomas mis dedos y jugueteas en el aire.

Está la tarde con su sombra blanca

inundándolo todo de silenciosos versos

y las huellas son húmedas,

como las lágrimas pacientes de la espera,

y el beso de las hojas al caer

suena en su derramado amor

cuando se posan, entregadas,

en el epitafio de su solitaria agonía.

No tenemos prisa.

En estos días no existe la prisa.

Sólo el quizás impaciente

de nuestros cuerpos,

o el pequeño deleite de saber

que todo esto es un poco intrascendente

y que entre las luces de nuestra casa

sigue ardiendo el fuego y la caricia.

Poema de Agustín García Calvo/ Canción de Amancio Prada

Tenía la intención un día de estos de poneros el poema de Agustín García Calvo y que Amancio Prada  convierte en una hermosa canción "Libre te quiero" y hoy yendo en el autobús la he visto colocada por la Casa de la Mujer en uno de los cristales para que la gente la lea. Pertenece al disco "Canciones de amor y celda" del año 1978 que fue el primero que me regalo mi compañera.

 

Libre te quiero,

como arroyo que brinca

de peña en peña.

Pero no mía.

 

Grande te quiero,

como monte preñado

de primavera.

Pero no mía.

 

Buena te quiero,

como pan que no sabe

su masa buena.

Pero no mía.

 

Alta te quiero,

como chopo que al cielo

se despereza.

Pero no mía.

 

Blanca te quiero,

como flor de azahares

sobre la tierra.

Pero no mía.

 

Pero no mía

ni de Dios ni de nadie

ni tuya siquiera.

 

 

Os la dedico a todas mis amigas del blog con el permiso de vosotros, creo que se la merecen. Oíd como os la silbo....

 

 

 

Poema de Luís García Montero

De Luís García Montero en su libro "Poesía" (1980-2005) el poema xv de su libro II :

 

Ese perdido reino

donde cualquier política tiene forma de beso,

de cicatriz privada

detrás de los abrazos,

nos está dominando con sus sueños,

de distancia a distancia.

 

Quiero que te levantes

con la misma impaciencia que los árboles,

creciendo hasta lo exacto

para rozar mis labios, para buscar en ellos

la humedad sin la lluvia.

 

Sé que descubriremos

siluetas desnudas por la casa,

recuerdos visitantes,

fantasmas de una noche sin verano,

que andarán en nosotros y pedirán su cuenta,

 

porque la oscuridad como un espejo,

nos devuelve la imagen que le damos.

 

Pero conozco todas las preguntas

que no sé contestarte,

el cuerpo en donde viven las interrogaciones,

tu sueño en los pañuelos, como de haber llorado.

Tiempo de reflexión

Llevo casi seis meses con el blog, durante este tiempo he intentado dibujar los sueños, las nostalgias, las soledades y todos los silencios, y como yo lo reflejo en la poesía que hago, buscando la emoción en las miradas que se acercan a mi bitácora, intentando haceros sentir las ausencias y recuerdos de cada uno, como un sencillo tributo a las palabras y al campo semántico en que habitan.

Hay otras muchas maneras de entender la poesía que pueden engrandecer al hombre y que predican buscando rangos de solidaridad, libertad y justicia... sean bienvenidas todas las formas de pensamiento y uso de las palabras.

Por mi parte me limito a discernir sobre el paso del tiempo en el ser humano, los limites que marca  la melancolía, el paulatino ciclo de las estaciones, el significado de los crepúsculos, las noches, las auroras, el mar, el amor, y como estas cosas, tan transcendentales para mi y creo que para todos, nos hace cambiar la vida. No sé si lo consigo pero voy a continuar en el camino, gracias a todos.

FotoPoema - 48

FotoPoema - 48

 

 

Fuego I

 

Ausente de ti,

vivo hundido

en el peor de los infiernos.

Sigo este rastro iluminado

que me ata con su branza

a la diaria eternidad de recordarte.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

Canope

Vaso que se encuentra en las antiguas tumbas de Egipto y estaba destinado a contener las vísceras de los cadáveres momificados. (R.A.E.)

Se desprende el otoño

Se desprende el otoño de su oro,

púrpura amada en el sarmiento,

derrumbado sueño de un amor lejano.

 

Viene tu sombra a mis palabras

como cilanco abandonado

tras el retorno de un río.

Nada dejamos oculto,

entregados el uno al otro,

en ese amor sin sutilezas

donde nace la lluvia y la tormenta.

Mi corazón siguió tu paso,

anhelando la huella de tu risa

y el largo anochecer de nuestros cuerpos.

¿Qué hizo de la alegría un pozo de penumbra?

Tránsito que el alma encadenada

pregunta al viento y a sí misma,

tras la ausencia y la nostalgia.

 

Volvió a escaparse entre mis manos

el tendido noviembre en su recuerdo,

acíbar bebido en el silencio de unos versos.

.

Noviembre

 

 

Y aunque el otoño lleve en sus pliegues

el largo preludio del invierno

y los fuegos de las noches

deban arder con voces más profundas,

siempre quedará el misterio,

el largo milagro de este sueño de noviembre,

el olor de un retazo de hierba fresca

y el sutil aroma de las flores recién cortadas.

Canistro

Cesta de junco, de la cual se servían los antiguos en sus fiestas públicas (R.A.E.)

Te doy un canción (Silvio Rodríguez)

Te doy un canción (Silvio Rodríguez)

 

 

            Te doy una canción es el título del libro recopilatorio de las canciones de Silvio Rodríguez que en España ha publicado la editorial Temas de Hoy. Es un libro del que disfrutarán mucho todos los seguidores del cubano, porque es un libro en el que recopilan los textos de toda su discografía hasta el momento y de otras cuantas anteriores a su vida discográfica.

            Pero no es éste un mero catálogo de letras de canciones. Estas aparecen ordenadas en dos partes: las difundidas en años anteriores a que Silvio grabara su primer disco (Días y flores, 1975), y las aparecidas a lo largo de estos más ya de treinta años de discografía, organizadas bajo los títulos de cada disco: desde el propio Días y Flores hasta el más reciente Érase que se era, aparecido en 2006. Silvio explica en la introducción al libro que en todos los trabajos discográficos ha ido introduciendo canciones anteriores al momento de grabar, porque siempre ha tenido escritas muchas más canciones de las que ha grabado.  Asegura Guillermo Rodríguez, en la semblanza de Silvio que inicia el libro, que ya antes de grabar ningún disco tenía hechas ¡más de 500 canciones! Por eso en cada canción se ha indicado el año de su realización, en unos casos exacto, en otro aproximado. Para que así el lector pueda recolocar la biografía artística de este inmenso trovador y poeta.

            La semblanza de Guillermo Rodríguez evoca bellamente los comienzos de Silvio,  el desarrollo de su trabajo hasta llegar a "Unicornio", el disco quizás con el que logró ya un eco popular definitivo. Nos cuenta su admiración juvenil por la música de los Beatles, pero también de su conocimiento y desarrollo de la música popular cubana: habaneras, danzones, guajira, son, bolero - de la que ha nutrido sus composiciones. Habla igualmente Guillermo Rodríguez de los buenos años del Grupo de Experimentación Sonora del Instituto del Cine cubano, a donde acudía Silvio y otros muchos como Pablo Milanés, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, etc, y habla de más cosas muy interesantes, como la utilización del lenguaje simbólico que Silvio hace en sus textos con gran maestría.

            Por su parte, Silvio Rodríguez habla de algunas anécdotas, de lo que son para él y en su vida las canciones, de sus gustos literarios (José Martí, César Vallejo, Saint John Perse...).

            El libro tiene la delicadeza de los cuentos y la seriedad de las colecciones. Es claro, gordito, y hermosamente ilustrado con viejas y nuevas fotografías hechas por el propio Silvio además de otros autores, y con entrañables dibujos del trovador, como él quiere que le llamen.

 

*(Este texto aparece también en Pandeoro, de Luisa Miñana)

No he pronunciado tu nombre

No he pronunciado tu nombre,

tan sólo mi boca ha buscado

la dulce sonrisa de tu cuerpo.

Húmedo verso recorrido

por la caricia de mis labios.

Hemos roto las horas,

el desnudo porvenir de la noche,

y cubierto los deseos

con el quehacer de nuestras manos,

mientras bebíamos, lentamente,

cada una de nuestras viejas soledades.

Renglones

Bebo el amargo acíbar y no es tu adiós sino el frío beso de la soledad.

 

No hay música para mi corazón, mi única melodía eras tú.

 

Caneforias

Fiestas griegas en honra de Diana. (R.A.E.)

FotoPoema - 47

FotoPoema - 47

 

Otoño VI

 

Vienes vestida de presagios:

de rojo serbal cubres tus hombros

y tu falda pinta el amarillo

y el naranja de las hayas.

No temas, nunca esperé de ti

más allá del gélido roce de tu piel

y el dolor de tu voz

apaciguando

la espesura de las sombras.

 

*© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

Si sólo te hubiera amado

Si sólo te hubiera amado

por el calor de tu mirada

o el devenir de delicias

que tu cintura aventuraba,

no tendría mérito

el haber paseado nuestro silencio

por las pequeñas calles

y los recónditos parajes

que guarda entre sus canales

la nostálgica Venecia.

Nada perduró de aquellos deseos,

si acaso estos versos

que traen a mi memoria

tu juventud y la mía,

recorriendo, las manos enlazadas,

los largos crepúsculos

que la ciudad y el estío nos donaba.

Cande

Blanco de color de nieve o leche. Azúcar cande (del árabe "qand" azúcar cristalizado).

Para Maria Manuela.

Hoy es 25 de noviembre

Ser fieles a vuestro corazón y a la razón.

 

Hoy es 25 de noviembre,

me recuerda la radio y los periódicos,

algún bien intencionado blog

y ciertas palabras que me trajo la noche

llena de luces y brumas.

Así que pongamos nuestra voz

y nuestra palabra, nuestra intención

y todas las voluntades

para que no pase más.

Hoy es 25 de noviembre

el día contra la violencia domestica...

(ya es triste

que para cada desgracia,

cada lacra de nuestra sociedad,

tengamos que dedicar un día.)

 

Dejó

Dejó el suave otoño su nudo de enredaderas

entretejiendo raíces en nuestros pies,

y a cada paso un rumor de ensortijadas hojas

se dejaba oír, como las alas de los pequeños pájaros

siguiéndonos en el eco del atardecer.

Poema de Magdalena Lasala

De Magdalena Lasala y su libro "Los nombres de los cipreses que custodiaron mi ruta", el poema "Pánico del espejo":

 

Te amé muriendo para ti

cada una de mis vidas.

Ardieron mis instintos en el fuego

suplicando a las lágrimas que vinieran

a extinguirlo, mas inyectado de amor

el grito ya no sirve,

ya no alerta a los perros

que vigilaron nuestro delirio.

Y sigo viviendo.

A pesar del éxtasis.

Los paraísos me mintieron,

creí que había muerto contigo.

Poema de David Gonzalez

De David González y su libro "Reza lo que sepas", el poema "La llamada del sol":

 

si

como yo

no tienes vergüenza

(ni tampoco nadie que te la ponga)

o la has perdido

y con ella la conciencia

pero todavía aspiras a tenerla

(ahora que aún estás a tiempo)

o a encontrarla

y con ella la conciencia

 

entonces

 

un día claro

de primavera a ser posible

asómate a la ventana

o sal fuera

sal a la calle

cierra los ojos con fuerza

y deja que las manos del sol

te limpien la cara

y te la pongan

roja.