Pájaro de esperanza
En la roja metáfora del adiós,
un racimo de palabras
se desprenden como uvas dulces
que buscan entre los dedos
un sueño perdido.
Pero no hay música
que transforme la soledad
en el devenir de una aria
cantada bajo el reguero luminoso
en que diluyéndose nos deja mayo.
Sometido el silencio
en la pausa solemne de las nubes,
no queda más que la sutil esencia
de un pequeño pájaro silvestre,
que, con su diminuto acto de fe,
débiles plumas verdes
que enamoran el agua,
hacen de la luz de su canto
la última esperanza
en que se abriga la tarde.