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fernandosarria

Si en el cielo cupieran todas las estrellas

Si en el cielo cupieran todas las estrellas

 

 

Si en el cielo cupieran todas las estrellas,

y cada lágrima tendida por nosotros

fuera humo azul que se llevara el viento

para elevarse al amparo de nuestro recuerdo:

no habría noche, sólo un rincón de luz

que nos traería el aroma de la nostalgia.

Pero el cielo es un oscuro camino,

donde tú y yo sólo perseguimos fugaces astros,

y sus voces se convierten en susurros,

antiguas estampas guardadas en el corazón.

 

*El poema está motivado por la fotografía que me ha regalado José Antonio Melendo y dedicado especialmente a Libertad.

Un poema (de reconocimiento) para Malatorre

Un poema (de reconocimiento)  para Malatorre

 

Y de todas las formas, al final, también el silencio es esperanza.

 

Tú, que de una simple piedra,

eres capaz de discernir el milagro de un sueño,

jugando con las luces y las sombras.

Que haces que el hielo se rebase

y conviertes su inerte cuerpo en una fuente

de olvidados atardeceres.

Que logras iluminar la brisa como si el polvo

trajera entre sus manos los susurros del pasado.

Y del mar, incandescente de luces y de espuma,

santuario ancestral de soledades,

dibujas el brillo lejano de una lágrima.

 

Guardo para ti y tus hermosas imágenes

un mundo de sentidas palabras,

abierto a las horas de la noche

y al simple viento de una aurora,

pues en tu mirada siempre surge el verso,

callado, oscuro, huidizo pero tangible,

esperando florecer entre nosotros.

 

* La imagen es una vieja fotografía de Miguel Angel Latorre, que he traído desde El Cronista de la Red, versión 3.0

FotoPoema - 38

FotoPoema - 38

 

La máquina del tiempo VI

 

Deshechos trazos de mi vida,

germinada madurez.

Éste soy yo,

cruzando todos los océanos,

amando todos los atardeceres.

Sentado en la orilla de un río

cuyas aguas veo pasar por vez primera.

Aquí y ahora la máquina del tiempo

hila en su verso recuerdos y nostalgias.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

Buega

Mojón que señala el limite entre dos heredades. (R.A.E.)

R.Carvet y la poesía

De mi amigo de Internet JAB (Escrito en el viento - http://thekankel.blogspot.com/- ), he cogido un párrafo de R. Carvet en una entrevista, él la tiene entera puesta en su blog para el que le interese:

Raymond Carver: Todos los poemas son actos de amor, y de fe. Las recompensas por escribir poesía son tan pocas, ya sean monetarias o en términos de, ya se sabe, la fama y la gloria, que el acto de escribir un poema tiene que ser un acto que se justifique por sí solo, y en realidad que no tenga otro objetivo. Para querer escribir poesía, realmente hay que amarla. En ese sentido, pues, todos los poemas son de amor.

Poema de Luisa Miñana

 

Que todo fuera siempre ligero y transparente

como majar la tierra, mezclar sus humedades

bajo un sol amigable que entibia la mañana.

Que todo esfuerzo tenga la feliz recompensa

del color de las flores creciendo

entre mis manos y la brisa que ondula

la luz y los olores.

Que todo fruto llegara a su sazón. Y un tiempo

desgranara y un manojo de sosegados recuerdos quien

lo tomara del árbol finalmente.

Que toda hora aconteciera

según el ritmo franco de su latido.

Que nada más hubiera.

Vengo desde el arbolado sueño

Vengo desde el arbolado sueño,

 

crepitando en angosto fuego,

 

como la tea 

  

que en el aire se contrae y crece.

 

Llego en el verbo de tu voz

 

y del deseo me hago artífice,

 

recorro en el viento y en tus ojos

 

la distancia que hay de tu mano al horizonte.

 

 

Broa

Abra o ensenada llena de barras y rompientes. (R.A.E.)

FotoPoema - 37

FotoPoema - 37

 

 

La máquina del tiempo V

 

Gira la maquina con su herrumbre,

tus ojos se encadenan al horizonte

y en el preciso instante en que te vas

se oye la voz de tu pasado despidiéndote.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

Sin ti

Sin ti soy un cándalo seco,

 

abreviada sombra en el jardín,

 

esperando el milagro

 

de tu llegada y tu caricia.

 

bricho

Hoja angosta  y sutil de plata u oro que sirve para bordados, telas y galones. (R.A.E.)

No he cubierto la noche

No he cubierto la noche de palabras,

 

ni siquiera mis versos

 

pueden dar luz a este silencio.

                       

 

Branza

Argolla en que se aseguraba a los condenados en las galeras. (R.A.E.)

Concierto de Pablo Milanés

Concierto de Pablo Milanés

 

       Hace tres años estuvimos oyendo en concierto la actuación de Pablo Milanés, entonces ya hacía bastante tiempo que no lo habíamos visto en directo. En aquel momento hice un poema referenciado sobre todo con las sensaciones que me producen sus canciones.

 

Llevo en mis zapatos

el polvo del tiempo,

mientras recorro la noche

envuelto en nubes

de palabras y silencios rotos.

 

El amor, pasión del mundo,

camina a mi lado,

lazarillo buhonero,

arma burlona de la luna,

dejando teñidas las calles

de sus luces y sus sombras.

 

En mis manos abiertas

florecen rocas,

arden sarmientos

y se traza el nombre

de tus ojos verdes.

 

 

Ayer fuimos a verlo nuevamente. Esta vez íbamos menos ansiosos por verlo y oírlo, pero su enorme voz volvió a abrirse paso entre los corazones de los que allí estábamos.

 

Cantó de todo, siempre hay algo que no puede ser, son tantos años y tantas canciones, pero no faltó a su cita con "Yolanda", "Ya ves", "Mírame bien", "El breve espacio", "El tiempo pasa"... canciones de su disco "Días de Gloria" y del último "Como un campo de maíz" y acabó con "Para vivir" y "Yo pisaré las calles nuevamente". Para mí siempre se deja "El tiempo" (el implacable, el que pasó) y nunca canta de aquel disco que le dedicó a José Martí en el que estaba "Amor de ciudad grande". Como es natural ya me lo esperaba.

 

La verdad que todos estos conciertos, -  ya me pasó el otro día con Serrat, - te dejan el suave aroma de la tristeza. Los años van pasando por nuestros queridos cantantes como por nosotros. Pero siempre hay algo que te hace pensar que ellos están un poco por encima de nosotros, que el tiempo no pasa de la misma manera por ellos, ya que los recuerdas cantando esas canciones que te emocionan desde hace tanto tiempo... pero el implacable deja sus huellas en todos.

 

Para terminar, y ya que no cantó esta canción, la voy a poner en mi sinfonola:

 

El tiempo el implacable el que pasó

siempre una huella triste nos dejó

que violento comienzo se forjó

llevaremos sus marcas imborrables.

 

Aferrarse a las cosas detenidas

es ausentarse un poco de la vida

la vida que es tan corta al parecer

cuando se han hecho cosas sin querer.

 

En este breve ciclo en que pasamos

cada paso se da porque se siente

al hacer un recuento ya nos vamos

y la vida pasó sin darnos cuenta.

 

Cada paso anterior deja una huella

que lejos de borrarse se incorpora

a tu saco tan lleno de recuerdos

que cuando menos se imagina aflora.

 

Porque el tiempo el implacable el que pasó

siempre una huella triste nos dejó.

 

 * La imagen de Pablo Milanés viene de www.salsa.de/986.1.html

De esta branza

De esta branza que me une a ti

nadie conoce, salvo tu sabia mano,

que hace girar como diminuta peonza

los hilos invisibles que nos atan.

Poema de León Felipe

De León Felipe y su libro VERSOS Y ORACIONES DEL CAMINANTE (1920)

 

Deshaced ese verso.

Quitadle los caireles de la rima,

el metro, la cadencia

y hasta la idea misma...

Aventad las palabras...

y si después queda algo todavía,

eso

será la poesía.

 

¿Qué

importa

que la estrella

esté remota

y deshecha

la rosa?...

Aún tendremos

el brillo y el aroma.

Poema de R. Carver

De Raymond Carver y su libro TODOS NOSOTROS el poema “Último Fragmento” :

  

¿Y conseguiste lo que

querías en esta vida?

Lo conseguí.

¿Y qué querías?

Considerarme amado, sentirme

amado sobre la tierra.

Bradita

Estrella fugaz de poco brillo y que se mueve con lentitud. (R.A.E.)

Quedaré aquí

Quedaré aquí eternamente,

al lado justo donde llega tu mirada,

mientras tú seas la luz que ilumina la noche

y yo no tenga más vida que en tus ojos.   

 

FotoPoema - 36

FotoPoema - 36

 

 La máquina del tiempo IV

 

 

Si me detengo y miro atrás,

sé que estoy solo.

Nunca esperé otra cosa.

La máquina se engrasa

con el perfecto camino de mi paso.

Nada habrá después,

salvo el silencio

y el murmullo peregrino del viento.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre