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Cajón de Sastre

Reflexión

 

Si un poema no guarda el valor de las palabras poco tendremos que decir...

si un poema no busca en ti, lector, la emoción de la mirada del que escribe poco valdrá...

entonces, quizás en el silencio y en el viento,

como cenizas de recuerdos,

las hojas que un día escribimos serán nuestro legado...

PD. Estas palabras han sido un comentario mio en un blog, me ha parecido hermoso y me lo he traído.

Poema de Luis Cernuda

 

 

Luis Cernuda en su libro "Las nubes", el poema UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA:

Las playas, parameras

Al rubio sol durmiendo

Los oteros, las vegas

En paz, a solas, lejos;

Los castillos, ermitas,

Cortijos y conventos,

La vida con la historia,

Tan dulces al recuerdo,

Ellos, los vencedores

Caínes sempiternos,

De todo me arrancaron.

Me dejan el destierro.

Una mano divina

Tu tierra alzó en mi cuerpo

Y allí la voz dispuso

Que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,

En ti sola creyendo;

Pensar tu nombre ahora

Envenena mis sueños.

Amargos son los días

De la vida, viviendo

Sólo una larga espera

A fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre

De la mentira de ellos,

Me buscarás. Entonces

¿Qué ha de decir un muerto?.

Poema de Dolan Mor

             

               Arte Poética

"No hables en tus poemas del ruiseñor

de Wilde, ni menciones amor, perfume, labio o rosa"

-me dice en los manuales Ariel Rivadeneira-

y yo evito poner en cada verso escrito

un ala, algún jardín, la luna de Virgilio,

y hasta a veces me niego, sentado

en el alféizar, a mirar las heladas

del invierno en España, porque queman

las ramas de los árboles todos y la niebla

me invita a escribir con nostalgia

"y ese signo, nostalgia, -me dicen

los manuales- es señal del pasado,

y se debe escribir sin alma, con estilo,

igual que si torcieras el cuello

de una garza con desprecio en tus dedos".

"Habla de cibernética y de física cuántica,

menciona blog, pantalla, correos

electrónicos" -me aconsejan los críticos-.

Y yo sumo las cifras o despejo ecuaciones,

digo leyes, neones, sistemas invisibles

que arman genios, científicos.

También menciono genes, vídeos,

ordenadores, y hay instantes, incluso,

que hablo sin meditar y construyo asonantes

al decir aeropuertos, submarinos, aviones

y algún laboratorio (...), móviles, cines, clones.

Pero aunque logre versos posmodernos

siguiendo los consejos de sabios

que hablan de poesía como hablar

de la historia, de mercados, teoremas

que establecen los pliegues en las cuerdas

del tiempo, no he logrado escribir

el poema perfecto, e incluso

cuando leo alguna línea aislada

de Wilde entre las sábanas, y todos

mis maestros (con diplomas de masters,

y perfil de doctores) se divierten

en bares o en los pubs de internet,

yo lloro como dama sin remedio

y me jode el viejo de Quevedo,

y me arriesgo, en la cama, a que digan

los críticos en los post o en revistas:

"¡qué anticuado y qué griego se volvió

Dolan Mor leyendo a los antiguos!,

si hasta le creció un día, encima

de las cejas, (en lugar de la gorra

ladeada sobre un piercing) un ramo

de laurel...

Pero logró dos cosas: pasar

imperceptible delante de los hombres,

como dijo Epicuro, y escribir con la espalda

inclinada en la hoja, sin cederle la mano

al influjo variable del tiempo y de las modas".

© Dolan Mor

Dolan Mor (Cuba, 1968). Poeta y narrador.  Autor de los libros El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005), y Seda para tu cuello (2006).

Desde el año 1999 vive  en España.

  

PD. Estoy de acuerdo con Dolan, oyendo a otro poeta ayer, Mario Campaña, del cual os pondré pronto algún poema, defendía el lenguaje poético, las palabras y su campo semántico, como algo en continuo retroceso, una lucha que desde mi humilde rincón yo también reivindico.

Un encuentro posible, en el blog de Javier Torres

 

         Javier Torres, telefonólogo e inquieto amigo, siempre anda reclamando relatos y textos que hablen de móviles para su blog. Hace unos días le envié un breve cuento, que él titulo "Encuentro posible". Al tiempo que le agradezco su aprecio al texto, dejo aquí el enlace por si queréis acercaros a la casa de Javier.

 

 

Poema de Juan Antonio González

 

 

De Juan Antonio González Iglesias su poema "Rara vez la belleza es subversiva"

Rara vez la belleza es subversiva.

Rara vez la hermosura

es calidad moral.

                  Sólo en el equilibrio

cuando ya no es belleza transmitida

y

todavía no es belleza transmisible,

cuando

es sólo mensurable con las manos

de otro. Y aun así

no siempre el brote nuevo el miembro nuevo

recibe el sorprendente

regadío

de la savia rebelde.

Rara vez la hermosura

alcanza cualidad de delincuencia.

Pero cuando sucede

¿cómo no estremecerse ante el milagro

de la mirada peligrosa, el guiño

que el instinto ha enseñado, la cultura

y la naturaleza en alianza,

movidas a esplendor dentro de un cuerpo?

Fuera también del cuerpo. Sobre el mundo.

A la vez luminosa y destructiva

la hermosura del héroe

                           como el rayo

               como viva señal de lo divino.

Poesía en el campus

 

El próximo día 15 a las siete y media de la tarde y en el  Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales se realiza un recital poético a cargo de la poeta Francisca Aguirre siguiendo el programa de poesía en el campus. Os adjunto un poema.

Ítaca

¿Y quién alguna vez no estuvo en Ítaca?


¿Quién no conoce su áspero panorama,


el anillo de mar que la comprime,


la austera intimidad que nos impone,


el silencio de suma que nos traza?


Ítaca nos resume como un libro,


nos acompaña hacia nosotros mismos,


nos descubre el sonido de la espera.


Porque la espera suena:


mantiene el eco de voces que se han ido.


Ítaca nos denuncia el latido de la vida,


nos hace cómplices de la distancia,


ciegos vigías de una senda


que se va haciendo sin nosotros,


que no podremos olvidar porque


no existe olvido para la ignorancia.


Es doloroso despertar un día


y contemplar el mar que nos abraza,


que nos unge de sal y nos bautiza como nuevos hijos.


Recordamos los días del vino compartido,


las palabras, no el eco;


las manos, no el diluido gesto.


Veo el mar que me cerca,


el vago azul por el que te has perdido,


compruebo el horizonte con avidez extenuada,


dejo a los ojos un momento


cumplir su hermoso oficio;


luego, vuelvo la espalda


y encamino mis pasos hacia Ítaca.

Poema de David Mayor

 

 

David Mayor en su libro EN OTRA PARTE

 

 

Diferencia y repetición

 

 

Hay noches cerradas a la fuerza de la voluntad

en que las palabras se desprenden de la boca

como un tren que se va dejando el andén

vacío,

una calma de retorcidas ramas negras.

Hay noches

que no sabes si viajas en el tren.

Hermosos Pirineos

Hermosos Pirineos

 

 

Imagen de los Pirineos, tomada hoy desde el alto de Monrepós, al mediodía.

       Luisa cuenta la historia legendaria de estas montañas, recreada por Chema Lera.

 

 

 

 

Poema de Ángel González

Ángel González en su libro 101 + 19 = 120 poemas de la colección Visor

Muerte en el olvido

Yo sé que existo

porque tú me imaginas.

Soy alto porque tú me crees

alto, y limpio porque tú me miras

con buenos ojos,

con mirada limpia.

Tu pensamiento me hace

inteligente, y en tu sencilla

ternura, yo soy también sencillo

y bondadoso.

                      Pero si tú me olvidas

quedaré muerto sin que nadie

lo sepa. Verán viva

mi carne, pero será otro hombre

--oscuro, torpe, malo-el que la habita...

Descubriendo poetas: Juan Antonio Gónzalez Iglesias

Descubriendo poetas  Es verdad que cada día puedes descubrir nuevas cosas y a veces personas, en este caso poetas. Juan Antonio González Iglesias es un poeta con una vitalidad serena que hace que sus palabras vayan desembarcando en ti con la suavidad de la brisa pero calando lentamente en tus emociones con su habilidad poética, personal, de rasgos clásicos pero que buscan siempre la hermosura del cuerpo y la exaltación de la belleza interior y exterior, fundiendo sus claros orígenes grecolatinos (es profesor en la Universidad de Salamanca de filología clásica) con el mundo actual lleno de contradicciones.Entre sus obras “La hermosura del héroe” (1994), Premio Vicente Núñez; “Un ángulo me basta” (2002), Premio Internacional Generación del 27; y “Eros es más” (2007), Premio Loewe, a punto de salir a la venta. Os dejo un poema de los que nos ha leído hoy: 

HAY ALGO EN EL AMOR

   

Hay algo en el amor que pertenece

 

a este mundo. En los múltiples

 

instantes en que todo

 

tiene sentido desde que llegaste,

 

en toda la materia de pronto convertida

 

en regalo, pradera que pisamos,

 

terraza que se asoma o muralla que guarda,

 

también en la dulzura de los días,

 

en la rutina humilde de tenerte

 

a mi lado,

 

lo noto.

  

Pero algo en el amor no es de este mundo.

 

Algo que no es abstracto.

 

Lo pruebo, por ejemplo, en la temperatura

 

de tu piel, cada vez que nos quedamos

 

dormidos juntos, y cada mañana

 

 en que no espero más que tu primer

 

beso, cuando recobras

 

 a ciegas tu lugar entre mis brazos.

 

Entonces se anticipa lo que un día tendremos

 

definitivamente.

 

Para poder nombrarlo

 

se me hace necesaria la noción de solsticio.

 

No lo razono más. Es una especie

 de primicia.  

(de Eros es más)  

Hoy día 8 a las 7,30 Poesía en el Campus dentro del curso  “Tendencias realistas en la poesía española desde 1980”Coordinadora del curso Mª Ángeles Naval (profesora de la Universidad De Zaragoza)Presentador del recital publico Manuel Vilas (poeta). Lugar el salón de actos de la Facultad de Económicas y Empresariales de Zaragoza.

 El próximo día 15 en el mismo lugar y a la misma hora otro recital poético a cargo de Francisca Aguirre (Premio de la critica valenciana 2001).

Poema de Magdalena Lasala

 

En su libro SERÉ LEVE Y PARECERÁ QUE NO TE AMO, Magdalena Lasala nos dejó el bello poema "En noches como ésta":

En noches como ésta

en que mi cuerpo no recuerda nada,

la melancolía se llena de futuro,

incluso el silencio me habla y dudo

estar sola,

pero no sé quien me acompaña.

Si no es la esperanza,

¿quién hunde los dedos en mi cabeza

y baja por mi espalda,

quién me dice que me ama?

Poema de David Mayor

 

De David Mayor en su libro "EN OTRA PARTE" el poema Queimada.

Aquella noche la tengo en los dedos:

la espalda de tu cuello, las palabras justas,

la querencia.

Tú llenabas el silencio y sonreías,

los demás esperábamos

la señal para bebernos las sombras,

las palabras anudadas, el licor antiguo.

Y luego siguió el viento deambulando

y te guardé en los dedos para siempre.

Poema de Manuel Vilas

De Manuel Vilas este poema de su libro RESURRECCIÓN”  




                  Las manos de las cajeras  

Sólo dios sabe por qué se me regaló el don de aprenderme de memoria las manos de todas las cajeras que me han atendido y cobrado alguna vez en mi vida. Es un don inexplicable, frenético cautiverio de los ojos. Cajeras del Carrefour, del Sabeco, de Alcampo, cajeras de todas las tiendas que he visitado, llevo vuestras manos en el disco muy duro de mi memoria. Manos grandes, pequeñas, manos tristes, alianzas, adornos, uñas de todas las formas y de todos los colores, venas bajo la piel, manos atadas a una máquina registradora, manos cansadas, uñas rotas. Falanges señaladas para trabajos poco señalados. Manos siempre pulcras, manos a veces de una belleza fulminante. Manos inesperadas. Siempre que voy con el carro de la compra, y dejo el azúcar y las galletas en el mostrador, y comienza la cajera el rito de coger con sus manos mi compra, me invade una rabiosa melancolía: miro esas manos que cogen lo que compro, esas manos esclavas, las mías que también lo son, las mías que sacan billetes de una cartera, las manos de ella, con sus uñas pintadas (he visto cien mil uñas encerradas en cien mil colores), los cambios, El Rey de España pasando de mano en mano, ausente él también con su efigie narcotizada, las estúpidas galletas, la abundante azúcar. Y es entonces cuando actúa mi memoria. Allí donde solo hay manos muy baratas en trabajos muy duros, yo me aprendo esas manos muy de memoria: dedo a dedo, alianza por alianza, uña a uña, cada falange, cada vena abandonada a su suerte, cada pliegue de la piel, cada forma delicada de los dedos.   

 

Poema de Rafael Lobarte

  

De mi amigo Rafael Lobarte este poema

Madrugada (febrero 1988)

 

 

Entre una y otra antorcha,

rojo de amanecer, negro de ocaso,

el río se desliza

por un cielo aterido

que la luna ahonda.

Del holocausto vivamente se alzan

los restos de la  víctima.

La aurora los dispersa

por el aire varado

sobre las aguas turbias.

Y la noche se torna

a la hondura del sueño,

en su lenta agonía

de miembros consumados.

Entre una y otra antorcha

se desliza el río

quieto de amanecer, frío de ocaso.

Poema de Manuel Vilas

De Manuel Vilas este poema que me ha enviado de su libro EL CIELO

 

 

El enamorado

 

 

Toda la noche soñando contigo, me he pasado la noche entera

soñando que te besaba en el patio de una iglesia junto al mar.

Qué enamorado estuve de ti, y no te lo dije nunca.

¿Lo adivinaste? ¿Lo deseaste? ¿Lo suplicaste?

Tenías seis años más que yo, estabas más hecha a la vida,

no te ibas de la cabeza como yo, sino que eras moderada y prudente,

aunque llena de amor por dentro, amor hacia mí,

hacia mí, que era un tipo de lo más perdido, y eso sí

se notaba a la primera, y cómo me acuerdo de tus manos

y de tu sonrisa, todos los amantes se acuerdan de lo mismo,

sólo que yo no me metí nunca en tu cama, años llevo imaginando

cómo se debía de estar en tu cama, un día me la enseñaste,

pero nada más. Y ahora me despierto y he soñado que te besaba,

y son las diez de la mañana de un verano monumental

y ya estoy bebiendo una ginebra, así, en ayunas, y salgo

a la terraza de mi habitación y veo a las turistas tumbarse

sobre la arena, y pienso que tú podrías estar aquí conmigo,

qué enamorado estuve de ti y cómo lo estuviste tú también,

y qué mal hicimos en no habernos revolcado mil veces

por mil camas, o qué bien hicimos, porque, conociéndome,

igual te hubiera pedido en matrimonio y tú hubieras aceptado,

y borracho como estoy todo el día, cuando me hubiera cansado

de joder todas las noches, a lo mejor me daba por darte un puñetazo

o tirarte a un río, o a ti por pegarme un tiro,

o envenenarme o pegármela con otro.

Cómo puedo decir todo esto de ti, que eras un ángel

y lo sigues siendo, y de mí, que te quise con inocencia.

Será mejor que siga bebiendo hasta que te borres de mi memoria,

y esto sí que me hace llorar, y soy un tipo que está llorando

a las diez y media de la mañana, sentado en la terraza de una habitación

para turistas, con una ginebra caliente en la mano -son los restos

de la noche-, llorando porque si te echo de mi memoria,

verdaderamente entonces sí que ya no me quedará nada.

 

He muerto y he resucitado

He muerto y he resucitado


con mis cenizas un árbol he plantado,


su fruto ha dado,


y desde hoy algo ha cambiado.



He roto todos mis poemas,


los de tristezas y de penas,


lo he pensado y hoy sin dudar


vuelvo a tu lado.



Ayúdame y te habré ayudado,


que hoy he soñado


en otra vida,


en otro mundo,


pero a tu lado.



Ya no persigo sueños rotos,


los he cosido con el hilo de tus ojos,


y te he cantado al son de acordes


aún no inventados.



Ayúdame y te habré ayudado


que hoy he soñado


en otra vida,


en otro mundo,


pero a tu lado.




Canción de Los Secretos.

Poema de Manuel Vilas

Manuel Vilas, es un poeta que voy descubriendo con cariño y alegría, en su libro “Las arenas de Libia” esta el poema NOCHE DE ABRIL  

 

 

Marchase el sol de la tarde bajo la deliberada insistencia

de la muerte, en su célebre simbología, y los cuerpos se exaltan

cuando la noche los encuentra aún con luz en la mirada.

Será la perversa noche ahora nuestra amante, y no nos asusta,

mas al contrario, nos hace concebir una nueva edad de otros placeres.

Guardan los cuerpos la sed que los devoró cuando la luz.

Y la expelen en la mágica oscuridad, ídolos peligrosos, malignos.

A ella van en pagana celebración, tenso eclipse del conocimiento,

para el sacrificio de la juventud.

Poema de Magdalena Lasala

Ya conocéis poemas de Magdalena Lasala, de su libro “Todas las copas me conducen a tu boca” este es el último del libro.   

 

A ti, mi bella amante furtiva,

vaya el homenaje de mi equilibrio hallado

en tu presencia

enlazada como hilos de un encaje

en las palabras tuyas y en tus silencios,

en los besos y en las copas,

en el temblor de tu duda

y tu certera dentellada,

suculentos ingredientes del menú

donde elijo cada día

un plato apto para mis ansias.

A ti, mi amante adorada, sutil dríade

candente sobre agendas y calendarios,

hespéride acogedora y al punto distante,

a ti, te debo tanto, mi amante ignorada,

hermana del oráculo inescrutable que creció conmigo,

hambriento amor.

A ti, amada, vaya mi dedicación eterna,

mi voz sumisa mejor modulada,

vaya la curva más perfecta de mi entrega

para ti, excelsa,

la reverencia de mi alma

domada por tu majestad;

a ti, amada amante mía, vaya tanto amor

que siembra

en mi pecho tu sonrisa más queda,

a ti regrese tanta dicha

que la más leve señal de tu deseo

sobre el mío,

en mí, causa.

Poema de Luis Cernuda

 

De nuevo de Luis Cernuda y "Un río, un amor", el poema NO INTENTEMOS EL AMOR NUNCA

Aquella noche el mar no tuvo sueño.

Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,

Quiso vivir hacia lo lejos,

Donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,

Barcos entrelazados dulcemente

En un fondo de noche,

O cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido

Viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados

Bajo cielos con sombra,

Como la sombra misma,

Como la sombra siempre

Rencorosa de pájaros estrellas.

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,

Alcanzaba ciudades elevadas a nubes,

Cielo Sereno, Colorado, Glaciar del Infierno,

Todas puras de nieve o de astros caídos

En sus manos de tierra.

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades.

Allí su amor tan sólo era un pretexto vago

Con sonrisa de antaño.

Ignorado de todos.

Y con sueño de nuevo se volvió lentamente

Adonde nadie

Sabe nada de nadie.

Adonde acaba el mundo.

Poema de Luis Cernuda

De Luis Cernuda en su libro "Un río, un amor" (1929) el poema Daytona

 

 

 

Hubo un día en que el día no engañaba,

En que sus manos tristes no sostenían un cuervo

Indiferente como los labios de la lluvia,

Como el rojizo hastío.

Mas hoy es imposible

Buscar la luz entre barcas nocturnas;

Alguien cortó la piedra en flor,

Sin que pudiera el mundo

Incendiar la tristeza.

 

Sólo un lugar existe, cuyos días

Nada saben de aquello,

Aunque todo allí sea mortal, el miedo, hasta las plumas;

Mas las olas abrazan

A tanta luz aún viva.

 

A tanta luz desbordando en la arena,

Desbordando en las nubes, desbordando en el tiempo,

Que dormita sin voz entre las ramas,

Olvidado fantasma con su collar de frío.

 

Mirad cómo sonríe hacia el amor Daytona.