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Cajón de Sastre

Poema de Adolfo Burriel

De Adolfo Burriel Borque y el libro ya citado FURTIVOS DÍAS este poema con un titulo muy sonoro , COÑO:

Caos de lágrimas.


Codicio
el lecho agraz del manantial.


Hembra,
solar,
acuchillada rosa.


Codicio
el óvalo de pétalos.

Canción de Silvio Rodríguez

Esto no es El Corte Inglés pero estamos en la semana de Silvio Rodríguez, esta canción, ¡ la he cantado tantas veces! , es muy bonita y se la voy a dedicar a Magda que sé que le gusta y a las viejas historias que uno tuvo y cuyos oídos la oyeron, se titula PEQUEÑA SERENATA DIURNA y es del primer disco de Silvio, TE DOY UNA CANCIÖN, que debe ser del año 1973.

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante,
y soy feliz, porque soy gigante.

Amo a una mujer clara
que amo y me ama sin perder nada
o casi nada ( que no es lo mismo)
pero es igual.

Y si esto fuera poco
tengo mis cantos que, poco a poco
muelo y rehago habitando el tiempo
como le cuadra a un hombre despierto.

Soy feliz, soy un hombre
feliz, y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.

Canción de Silvio Rodriguez

Celebrando que viene a Zaragoza os voy a poner una bella canción, la música ya sabéis, esa va por vuestra cuenta, si queréis os la silbo...
EL SOL NO DA DE BEBER que debe haberlo publicado en vinilo en 1980 en su disco actual UNICORNIO (1991), entonces no se llamaba así, (el disco lo tengo en Cambrils).


Al tibio amparo de la dos catorce
se desnudaba mi canción de amor
llegaba el día indiscreto y torpe
y la belleza nos hacía más pobres
más esclavos de la ronda del reloj.

Así pararon los momentos pocos
así pasaba la felicidad
huyendo siempre de miradas de otros
entreteniendo un universo loco
de caricias, Judas y complicidad.
Toma de mí todo
bébetelo bien
porque hay que ayunar al filo
del amanecer
toma de mí todo
y todavía más
hay que esperar un largo
no de claridad.

Toma de mí todo
cuanto pueda ser
el sol no da de beber
a los tristes amores mal nacidos
y condenados por su rebelión
daré algún día mi canción de amigo
y fundiré mi vino con su vino
sin perder el sueño por la excomunión.

Y quien me quiera incinerar los versos
argumentando un folio inmemorial
le haré la historia de este sol adverso
que va llorando por el universo
esperando el día que podrá alumbrar.

Toma de mí todo
bébetelo bien
porque hay que ayunar al filo
del amanecer.

Toma de mí todo
y todavía más
hay que esperar un largo
no de claridad.

Toma de mí todo
cuanto puede ser
el sol no da de beber.

Nota Informativa: Silvio Rodriguez en ZARAGOZA!

Tocan las fanfarrias, viene uno de mis trovadores preferidos...desde DÍAS Y FLORES me ha dado su aliento y de esto han pasado muchos años!. Días 12 y 13 en el Auditorio, precios de escandalo 40 y 47 Euros. Yo , claro esta, ya tengo la entrada.

Poema de Pablo Neruda

De PABLO NERUDA en sus poemas de VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA (1923-1924) la Nº 5 , de la cual tan bella canción hizo CARMEN PARIS en el homenaje que le hicieron al poeta, NERUDA EN EL CORAZÓN.


Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Poema de Jorge Luis Borges

De JORGE LUIS BORGES y su libro de poemas LA CIFRA del año 1981, precisamente el poema titulado LA CIFRA:


La amistad silenciosa de la luna
(cito mal a Virgilio) te acompaña
desde aquella perdida hoy en el tiempo
noche o atardecer en que tus vagos
ojos la descifraron para siempre
en un jardín o un patio que son polvo.
¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,
podrá decirte verdaderamente:
“No volverás a ver la clara luna,
Has agotado ya la inalterable
suma de veces que te da el destino.
Inútil abrir todas las ventanas
del mundo. Es tarde. No darás con ella”.
Vivimos descubriendo y olvidando
esa dulce costumbre de la noche.
Hay que mirarla bien. Puede ser última.


Citándolo, tenía una frase que decía: “ Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.”

Poema de Adolfo Burriel

De ADOLFO BURRIEL BORQUE de su libro FURTIVOS DÍAS, que ha sido IX premio de poesía “ALEGRÍA” y editado por ALGAIDA he sacado un poema que titula Jardines de Verlaine:


La diosa,
violada por la luz,
agita
la trémula lujuria del recuerdo,

desnuda bailarina de cristal.

Poema de Elena Pallarés

He leído un libro escrito por ELENA PALLARÉS titulado ELLA GUARDA SECRETOS, editado por Olifante y merece la pena ahondar en su lírica, os pongo una pequeña pero hermosa muestra:


Balancearme en tus ramas fugazmente
por tus hojas caducas abrazada
y olvidarme de nombres como otoño
y de mundos perennes.

Canción: Laura de Lluis Llach

Otra de esas canciones que silbo por las calles y en las noches de azoteas, es del disco CAMPANADES A MORTS de 1977 y el final casi recuerda a Itaca y el viaje de la vida de Kavafis.


I avui que et puc fer una cançó
recordo quan vas arribar
amb el misteri dels senzills,
els ulls inquiets, el cos altiu;
i amb la rialla dels teus dits
vares omplir els meus acords
amb cada nota del teu nom, Laura.

M’és tan difícil recordar
quants escenaris han sentit
la nostra angoixa per l’avui,
la nostra joia pel demà...
A casa enmig de tants companys,
o a un trist exili mar enllà,
mai no ha mancat el teu alè, Laura.

I si l’atzar et porta lluny,
que els déus et guardin el camí,
que t’acompanyin els ocells,
que t’acaronin els estels;
i en un racó d’aquesta veu,
mentre la pugui fer sentir,
hi haurà amagat sempre el teu so, Laura.


(Traducción al castellano:

Y hoy que puedo escribirte una canción
recuerdo cuando llegaste
con el misterio de los sencillos,
inquietos los ojos, el cuerpo altivo.
Con la sonrisa de tus dedos
llenaste mis acordes
con cada nota de tu nombre, Laura.

Me es muy difícil recordar
cuantos escenarios han vivido
nuestra angustia por el hoy,
nuestra alegría por el mañana...
En casa, entre tantos compañeros,
o en un triste exilio allende el mar
nunca ha faltado tu aliento, Laura.

Y si el azar te lleva lejos
que los dioses guarden tu camino,
que te acompañen los pájaros,
que te acaricien las estrellas.
Y en un rincón de esta voz
mientras pueda hacerla oír
siempre estará escondido tu sonido, Laura.)

La letra en el catalán original y en castellano proceden de la web oficial de Lluis Llach (© Edicions l’Empordà)

Canción: Palabras para Julia

Entre las canciones que ha cantado PACO IBÁÑEZ, este poema de JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO es de los que toda mi vida he silbado, PALABRAS PARA JULIA.


Tú no puedes volver atrás,
porque la vida ya te empuja,
como un aullido interminable,
interminable.
Te sentirás acorralada,
te sentirás, perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.
Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.
La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.
Un hombre solo, una mujer,
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada,
no son nada.
Entonces siempre acuérdate,
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.
Nunca te entregues, ni te apartes,
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu canción,
entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.
La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor,
tendrás amigos.
No sé decirte nada más,
pero tú debes comprender,
que yo aún estoy en el camino,
en el camino.
Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, pensando en ti,
como ahora pienso.

Poema de Blas de Otero

De BLAS DE OTERO el poema EN EL PRINCIPIO del libro CON LA INMENSA MAYORÍA, poeta al que siempre me he sentido muy unido, aunque ahora la poesía social en España no sea tan necesaria, no hay que olvidar.

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resulto ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Poema de Manuel M. Forega

De Manuel M. Forega en su libro titulado 333 DÍAS , premio Miguel Labordeta 2005, he encontrado este breve y hermoso poema que me recuerdan a mis queridos renglones.

He visto el agua calma del río; el agua fresquísima esmeralda y , sobre ella, flotando arrebatada de temblores, la flor desprendida del almendro.

Retorno a la infancia

Retorno a la infancia

Por una razón u otra, por aquellas calles hacía mucho tiempo que no había andado. Si alguna vez había ido al pueblo, era por motivo de un entierro, de paso o por asuntos de negocios. Por eso, el encontrarme aquel sábado allí, con poco tiempo, pero suficiente para volver a mis calles hizo que los recuerdos se agolparan haciendo saltar un dique de muchos años.

Llegué a la iglesia de S.Salvador y continué por la calle Mediavilla. Todo era distinto, pero guardaba un aire familiar, como si los veinte o veinticinco años transcurridos sirvieran para sentirnos más ajados pero más sabios. Ya no estaba aquel bar, ni la tienda de los Magdalena, la de los electrodomésticos era pequeñisima (de niño en Navidad tocaban villancicos por sus altavoces y sus luces iluminaban todo el entorno). Sin embargo, la farmacia estaba imperturbable, así como la zapatería que hacía chaflán con mi calle, Juliana Larena y miraba a la plaza a través de un largo arco.

Subí por la calle cuesta arriba, y todo era distinto o estaba abandonado. El local de ultramarinos de mi tía era ahora una cochera. No quedaban ni la carnicería ni el horno de pan (¡que buenas las tortas de anís, las cocas y las tetillas de las barras que me comía todavía calientes!) ni la tienda de la Dolores, (¡qué buena persona era la Dolores, con toda su humanidad siempre sonriendo!). Llegué al gallizo con sus inolvidables escaleras(¡cuantas veces no estuvimos a punto de rompernos la crisma jugando a todo lo que se nos ocurría!), lleno de pintadas y con las casas semiabandonadas; la casa señorial que siempre me daba temor, con su perro lobo y la anciana de mala leche que siempre nos increpaba, ya me pareció un león domado y en la antigua ruina de la casa de Salmerón (un hombre cojo, triste y silencioso) ya existía un edificio funcional y anónimo.

Al llegar a la casa de mis abuelos y la de mis tíos, poco o nada era distinto, si acaso el balcón que ya no estaba y desde el que mi abuela, a gritos, me llamaba para comer mientras jugaba a las chivas o destrozaba hormigueros y cazaba lagartijas. Un señor desde una ventana de la casa me miraba curioso y, mientras yo les contaba a mis amigos (un poco perplejos por mi verborrea y la rapidez con que los traía, casi a matacaballo ) sobre un pequeño contrafuerte que colocó mi abuelo y que yo lo había marcado con mis dedos, en la fachada y que allí seguía, intervino para decir ¡que lo había puesto él...! Por esa calle estrecha que une las dos casas se baja al “Convento” . Es la calle de detrás de la de Mediavilla, que entonces estaba sin asfaltar, y por ella todos los días llegaban las caballerizas a gran velocidad. El ruido de las pezuñas sobre las piedras y los gritos de los arrieros se oian todas las tardes y yo tenía un miedo terrible a aquellos animales casí desbocados. Ya no era igual, claro, todo asfaltado y mucho menos ancho, con casas relativamente nuevas y con gente multicolor....

A mis amigos les explicaba que allí me había mordido una rata en una pierna, que yo esperaba con una escoba a que saliera de un corral pero saltó y se escapó, toda la calle se asustó y me llamaron intrépido y valiente; que arriba, al final de la calle, estaban los “Carasoles”·, con cuyos chicos nos tirábamos piedras y desde donde nos lanzábamos en las carretillas de madera calle abajo dándonos múltiples golpes, cosas de chicos; y luego venía el barrio llamado la “Corona” con la hermosa iglesia de Santa María, pero se hacía de noche y eso sería para otro viaje.


Me fui despidiendo de todas las sombras de mi infancia que parecía que con el atardecer habían salido a susurrarme un montón de viejas historias y me pedían que regresará para seguir paladeando mis nostalgias.



La fotografía de la iglesia de San Salvador procede de la web del ayuntamiento de Ejea de los Caballeros (www.ejea.net)

El perro de Paulov y yo


Que sea manifiestamente claro que uno no deja de ser un animal ya está demostrado por mucha gente ( bueno, poniendo en su contexto la palabra). La idea de que las reacciones del perro de Paulov están un poco en todos nosotros te hace pensar. Ya no se trata sólo de la magdalena de Proust y sus recuerdos. Eran aquellas magdalenas compradas en aquel sitio específico....
A mi me ha pasado de otra manera.

Hace unos tres años me subía al mediodía a la terraza. Era el mes de mayo y a la sombra se estaba de maravilla. Ponía música, el disco de Amaral “Estrella de mar”, y leía “Los Buddenbrook” , una novela de Thomas Mann. Como la novela tiene más de quinientas páginas , me costo varios días acabarla, ya que sólo podía estar leyendo un poco más de media hora. El caso es que casí siempre ponía el mismo disco.

Pasó el tiempo y el disco se oía por todas partes y yo ya había acabado la novela y leía otras cosas, pero irremediablemente a mi mente venían las andanzas de la familia Bundenbrook y su decadencía, con Tony, Tom y Cristian revoloteando por mi cabeza...Me costó un cierto tiempo olvidarme de la asociación de ideas.

¿Qué no harán los señores que manejan los hilos del poder y del márketing con nuestros simples y relativos mecanismos animales?


Canción de Pablo Milanés

De PABLO MILANÉS se pueden poner muchas canciones, he elegido la que se titula EL BREVE ESPACIO de su disco Antología.


Todavía quedan restos de húmedad
sus olores llenan ya mi soledad
en la cama su silueta, se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio en que no está.

Todavía yo no se si volverá
nadie sabe el día siguiente lo que hará
rompe todos mis esquemas
no confiesa ni una pena
no me pide nada a cambio
de lo que da
suele ser violenta y tierna
no habla de uniones eternas
mas se entrega
cual si hubiera sólo un día para amar.
No comparte una reunión
mas le gusta la canción
que comprometa su pensar
todavía no pregunté te quedarás
temo mucho a la respuesta de un jamás
la prefiero compartida
antes de vaciar mi vida
no es perfecta mas se acerca
a lo que yo simplemente soñé.

Poema de José Ángel Valente

De José Ängel Valente quiero poner un poema muy hermoso.
Se titula OCTUBRE y es de su libro FRAGMENTOS DE UN LIBRO FUTURO.


Hay una leve caída
entre las hojas de la tarde.
No podemoa hollarla.
Dame
tu mano y cruza
de puntillas conmigo
para nunca pisarla,
para no arder tan tenue
en sus dormidas brasas
y consumirte lenta
en el perfil del aire.

Una canción de Silvio Rodriguez

Una amiga me habla mucho de palabras, así que he encontrado esta hermosa canción de Silvio Rodríguez que se titula A DÓNDE VAN es del disco titulado MUJERES


A dónde van las palabras que no se quedaron;
a dónde van las miradas que un día partieron.
Acaso flotan eternas,
como prisioneras de un ventarrón,
o se acurrucan entre las hendijas,
buscando calor.
Acaso ruedan sobre los cristales,
cual gotas de lluvia que quieren pasar.
Acaso nunca vuelven a ser algo,
acaso se van.
Y a dónde van.
En qué estarán convertidos mis viejos zapatos;
a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol,
por dónde están las angustias
que desde tus ojos saltaron a mí;
a dónde fueron mis palabras sucias
de sangre de abril;
a dónde van ahora mismo estos cuerpos
que no puedo nunca dejar de alumbrar.
Acaso nunca vuelven a ser algo,
Acaso se van.
Y a dónde van.
A dónde va lo común, lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta, la mano amiga;
a dónde va la sorpresa
casi cotidiana del atardecer;
a dónde va el mantel de la mesa,
el café de ayer,
a dónde van los pequeños terribles encantos
que tiene el hogar.
Acaso nunca vuelven a ser algo,
Acaso se van.
Y a dónde van.

Un poema de Pablo Neruda

Para aquellos que leéis mis palabras os voy a dar un regalo que espero que os guste y que además creo que conoceréis, es un poema de Pablo Neruda que encierra en sí un montón de emociones.
Se titula LA RAMA ROBADA y aparece en LOS VERSOS DEL CAPITÁN de 1951-1952.

En la noche entraremos
a robar
una rama florida.

Pasaremos el muro,
en las tinieblas del jardín ajeno,
dos sombras en la sombra.

Aún no se fue el invierno,
y el manzano aparece
convertido de pronto
en cascada de estrellas olorosas.

En la noche entraremos
hasta su tembloroso firmamento,
y tus pequeñas manos y las mías
robarán las estrellas.

Y sigilosamente,
a nuestra casa,
en la noche y la sombra
entrará con tus pasos
el silencioso paso del perfume
y con pies estrellados
el cuerpo claro de la primavera.


La semilla y el árbol

La semilla y el árbol

La semilla

A mediados de los ochenta fuimos a vivir a nuestra primera casa propia. Era un cuarto sin ascensor, pero volvía a mi barrio donde todavía estaban todos mis vínculos. Siempre nos han gustado mucho las plantas y, aunque allí no teníamos ni siquiera un balcón, sí que había un hermoso alféizar donde tener apretujadas unas cuantas. Un día entre la tierra de las macetas descubrí una semilla, grande y hermosa, que supuse que era de un árbol. La planté y esperé pacientemente ver asomar desde la tierra un nuevo inquilino del alféizar que finalmente nació y creció.

Pasó algún tiempo e incluso ya nos habíamos ido a vivir a otro piso algo más confortable (mis amigos decían que yo tenía culo de mal asiento) y mi árbol, que ya media más o menos metro y medio, se vino con nosotros. Al cabo de cuatro o cinco años se lo di a uno de mis amigos para que lo plantara en su jardín del pueblo y pudiera crecer a gusto. Me costó darlo por el sentimiento de complicidad que tenía con él. Un duro invierno, de temperaturas muy bajas, no sobrevivió. Era un futuro árbol del cielo que podría haber llegado a medir diez o doce metros de altura.

Acostumbrados a comprar las plantas en viveros parece que ya llegan a nosotros crecidas y pocas veces pensamos en esas pequeñas semillas que han de germinar. Haber tenido en nuestras manos la semilla original acrecienta el vínculo, sin duda.


El árbol

Hace ya algunos años que veraneamos en Cambrils. En la casa que otro amigo tiene en esta localidad corté una rama de morera y ya una vez en Zaragoza la dividí en dos (eran dos palos verdes sin ningún futuro), y los metimos en agua y luego en su tierra con sus hormonas de enraizamiento. Uno de ellos no logramos que arraigara, a pesar de los múltiples cuidados, pero el otro sí lo hizo. Se desarrolla bien en la terraza de la casa donde vivo ahora, aunque la pobre habita en una maceta, grande, eso sí. A veces me acerco a ella y le digo que la voy a llevar otra vez a Cambrils que la voy a plantar en el jardín. Ella yo creo que se sonríe, un poco incrédula. Pero es mi árbol, pequeño pero vivo, salido desde un insignificante palo verde, lo cual me despierta una gran ternura y me hace recordar al otro árbol, el de la semilla.....

* La fotografía de la rama del árbol del cielo proviene del banco de imágenes del Ministerio de Educación y Ciencia.