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fernandosarria

Puerto del recuerdo



 

Si en este puerto nocturno y silencioso,

las humildes barcas no dejaran de macerar el tiempo

con el olor de la brea y de los peces,

agria y sentida desazón

entre murallas de piedras blanquecinas

y espolones grises de hormigón armado;

si mis pasos sólo fueran la sombra

de la tenue luz de las farolas

y no retumbara el mar

como un océano oscuro y azulado

entregado a deshacer el eterno sueño de los hombres;

si nadie, salvo la noche habitada por nosotros,

estuviera allí, esperándonos,

en ese instante de rumores derramados,

tú, no hubieras dejado este rincón

plasmado en tus recuerdos,

como la noche que sin esperarlo

amaste la sombra de un hombre triste,

y en sus palabras te dejaste llevar

como un velero surcando tu cuerpo enaltecido

rodeada por las manos aceradas de la soledad.

He de renovarme en la sutileza de la tarde

 

He de renovarme en la sutileza de la tarde,

en el perfil elevado de la luz que emana del cielo,

en este azul puro y cristalino que hiere la mirada

pero a la vez quema la sombra codiciosa

y el momento descarnado en que la soledad,

como un soplo triste, te contempla y te hace suyo

en su deseo de poseer todo lo que toca,

aunque se destruya ella sola al sentir en mi caricia

el suave dolor de la encendida palabra.

En la luz de este milagro se aposenta

cada una de todas las virtudes

que hacen que el día se vuelva

un poco más amable

y pase un poco más lento.

Reúnete conmigo

 

 

Reúnete conmigo y seamos el vértigo.

Apenas el tiempo nos deje una grieta abierta

donde reposar de su cadena,

hagamos de la melodía y de la música

el placer de respirar juntos en el borde de la luz,

como si el cielo se vertiera en dulces violetas

y de los copos de nieve azulada caídos

que se fundan en este mes pletórico de mayo

surgieran simientes de ardientes amapolas

para cubrir todas las avenidas

de nuestra ciudad innombrable.

Clivoso

Que está en cuesta. (R.A.E.)

Emigrar de Blogia

                    Queridos amigos, creo que sabéis que tengo otro blog llamado Crepusculariosiglo21, nombre puesto en homenaje a Pablo Neruda. Por ahora suelo poner poemas que ya han aparecido por aquí, sobre todo de otros poetas. Surgió cuando me vi abandonado en la zona oscura.  Bueno pues éste en el que ahora estáis ya tiene su doble donde aparecerá lo mismo que aquí: http://fernandosarria.blogspot.com ...    Por ahora no abandono Blogia, pero uno empieza a estar cansado de tantos problemas.

He olvidado

He olvidado en tus labios la melodía de los disfraces.

Derrotado, entrego mis cansadas palabras,

las que apenas hundidas en el lodo se sienten sucias,

al fuego que impregna la naciente noche.

Hoy sólo en la azul estela de tu cintura

escribiré con invisibles letras todas las canciones.

En un río

 

 

En un río no hay un náufrago,

ni un abandonado perdido en el crepúsculo

que vea como las aguas

se convierten en llamas violentas

y sienta penetrar en su alma,

como reverso de una moneda,

la distante y fría soledad.

Un hombre puede mirar,

desposeído del afán de la prisa,

el largo y continuo curso de agua

desde la atalaya de un puente,

en su mente quizás naufrague un sueño,

un amor cercano y antiguo, la risa de un niño

que fue él hace ya tiempo,

la última desilusión del día a día.

Este pequeño momento de matices que le asaltan,

es un paréntesis en su cotidiano deambular,

cada vez que le vence el atardecer.

Quizás sea el ahogado en la ciudad

donde todavía no han encendido la noche.

Esperanza

                                      

 "Necesito saber que me esperaba"

 (L. García Montero)



Entorna el día su pleitesía,

el eco rotundo se deshace,

mientras la ciudad en sus márgenes

parece convertirse en un largo silencio.

No me pidas más,

todo lo que tengo te lo entrego:

un abanico de nubes encendidas

que se disipan en las luces de la noche,

un pequeño ramillete de olvidados encuentros

que han marcado las horas del café,

la tertulia, el momento de mitigar la soledad

y sentir el placer de sorprenderme

con la risa de un niño

o el aroma de un jazmín silvestre,

el largo vuelo de las eternas cigüeñas,

o la audaz mirada de una hermosa mujer.

Todo es un cúmulo de sensaciones,

que apenas tendrían importancia

si no supiera que tú me esperas.

Descubro

 

 

 

Descubro entre el paseo de los tilos

la sombra pequeña de la esperanza,

verde y reconfortante amiga

que me insinúa entre los perdidos peatones

la ligera diferencia entregada a mis sentidos:

yo los veo pasar ensimismados en sus conversaciones

mientras los árboles danzan en el viento

la bienhechora melodía de la primavera.

Clister

Ayuda, lavativa. (R.A.E.)

Recostada en la noche

 

 

Recostada en la noche

la soledad se encamina

a proseguir su viaje.

Tengo entregadas las palabras,

el sendero es un racimo de verdades

donde ellas se rehacen

como en un mapa de constelaciones

y aunque hay en tu mirada

un mundo de proyectos,

sólo busco esa luz pequeña,

esa línea entre tus ojos claros

donde revisar a diario mi vida.

Todo lo que reúne el colmado silencio

 

 

Si todo lo que reúne el colmado silencio que compartimos,

mientras la música se disfraza en el cuarto de al lado,

no fuera un libro de días y de noches imposibles de recordar

nadie diría que somos lo que somos

sino dos extraños absortos en sus pequeños juegos de mesa.

Quizás lo que marca la línea entre nosotros

es el matiz que irremediablemente nos une,

aunque los otros no vean más que indicios

o se dejen deslumbrar por las palabras,

hay que saber pesar en la balanza

cada uno de estos silencios

y oír en el rumor que los arrastra

la suave melodía que trae nuestra ternura.

Suenan a lo lejos las campanas

 

Suenan a lo lejos las campanas,

en su eco de tañido bronce

guardan el viejo sabor de los sueños

y el de los felices días de la infancia.

Apenas llueve en esta recta y rigurosa mañana

donde deberían venir otros rumores

y el olor imposible de la hierba luisa y el sándalo,

pero sólo el contraluz del recuerdo pueden traerlo.

A lo lejos suenan campanas y quizás voces,

antiguas y sonoras para mi,

mientras no hay un aroma que me recuerde a ti.

Poema de Luis García Montero

 

 

Luis García Montero en su libro II el poema III:

El mar

que se cierra y se abre

como un libro con páginas de espuma,

nos sorprende en tu boca,

bajo tu cabellera dispersa entre mis muslos.

Clíbano

Horno portatil. Especie de coraza que usaban los soldados persas. (R.A.E.)

Hay un mar esperando

 

 

Hay un mar esperando,

en sus mareas rehúsan fugarse los sueños

emboscados tras el faro azul y solitario.

En tu cuerpo se eterniza el sabor del océano

y tus latidos son el largo sonido de las caracolas

entre las olas dispersas de tu vientre.

Allí, regazo donde habitan los corales,

me hundo en las noches tranquilas

para desde el silencio oír respirar la vida.

Un día de mayo

 

 

 

Verte entregada y desnuda al sabor incontestable de la luz,

este último encuentro en que mis manos van a dejar de tocarte,

como si fuera algo más que una despedida

y en la calle sin silencios que nos arrebaten

todavía suene la música conformada y alegre

de nuestra noche única y salvaje,

hará que nunca pueda olvidar este día,

un día de mayo en que yo te amé.

Juventud

 

Juventud,

canción que el viento arrastra

y abandona en los ecos de los álamos,

¿por qué siempre anidas en un río?

Aún no he tenido tiempo de tenerte

y ya me has olvidado,

siguiendo el inviolable deshacer del tiempo.

Todo lo que tuve

se fue contigo,

llevado entre las aguas silenciosas,

en busca de un mar,

un mar de nostalgias y de sueños.

 

Poema de León Felipe

León Felipe en su libro "De versos y oraciones de caminante"

XXIII

 

Cuando me han visto solo y recostado

al borde del camino...

unos hombres

con trazas de mendigos

que cruzaban rebeldes y afanosos,

me han dicho:

Ven con nosotros, peregrino.

Y otros hombres

con porte de patricios

que llevaban sus galas

intranquilos, me han hablado

lo mismo:

Ven con nosotros,

peregrino.

Yo a todos

los he visto

perderse

allá, a lo lejos del camino...

y me he quedado solo,

sin despegar los labios, en mi sitio.

 

 

Voy entre los verdes trigales

 

 

Voy entre los verdes trigales y las azuladas flores del lino,

como si un mar salvaje me llevará consigo,

se humedece el aire con la cercana tormenta

y en mis palabras como hojas de enredadera sales tú,

tejiendo los versos con invisibles hilos

entre tus manos sabias.

Debo alcanzar la luz,

el preciso enlace entre tu sonrisa y el atardecer,

desearte sólo es un lamento más

y tu piel y la mía se conocen tanto

que a veces los silencios germinan en mi boca

con el sabor marino del ámbar

haciendo de la noche un rumor incontestable:

la marea oceánica en su errático viaje recorre nuestra alcoba.