Blogia

fernandosarria

Codena

En la fabricación de paños grado de resistencia del tejido. (R.A.E.)

Anatomía de ti: uno

Anatomía de ti: uno

 

 

En el azul horizonte eres la gaviota,         

el ruiseñor en el alba dormida,

la fugaz estrella en la oscura noche.

De tu boca renacen los sarmientos,

las uvas perdidas del estío,

el vocablo exterminador de la tristeza,

el quejido que alumbra un presagio de dolor,

el austero silencio imperturbable a la lluvia.

En tu boca nacen y mueren

las grandes y pequeñas lunas

que a diario me persiguen.



* © 2007 fotografía Miguel Angel Latorre


*El poema pertenece a "Anatomía de ti", publicado en el último número de El Cronista de la Red


Anatomía de ti: introducción

Anatomía de ti: introducción

 

 

 

Este sueño me une a ti por vínculos de fuego,

nacido en los rojos atardeceres

cuando el sol que declina te da vida,

haciendo de ti

el arrebol fragante de la noche.

Todo tu cuerpo me deshace

en el juego de quiebros y de búsquedas,

desde el florido ámbar protegido

hasta el suave deleite de tu pelo.

Eres la reina en el laberinto,

el hilo conductor que me transforma,

el aroma y el dulce sabor

que el adarce de tu piel

lleva siempre conmigo.



*© 2007 fotografía Miguel Angel Latorre


*Poema introductorio de "Antomía de ti", publicado en el número-versión 14.0 de El Cronista de la Red


No has de tener

 

 

No has de tener más amor que el de tu sueño,

el que colgado de tus ojos cerrados

busca entregarse a tus manos de luna

y así morir cada noche

en medio de un reguero de luz y de deseo.

.

No hay heridas más dulces

 

 

No hay heridas más dulces

que los besos de tu boca,

ni cicatrices en mi cuerpo

como los largos y oscuros senderos

con que tus dedos iluminaron mi piel.

Casi sólo recuerdo el sabor de tus pechos,

la calida marea de tu recóndito ópalo,

el ansia desmedida

en que se hundían los silencios

y cómo un escalofrío recorría mi alma

al oírte nombrar en esos momentos mi nombre.

Aunque en el hueco de mi derrota

Aunque en el hueco de mi derrota

 

 

 

Aunque en el hueco de mi derrota,

como almas en pena,

quedan las tristes palomas

que abrigan la tarde,

no sólo sirve de refugio

donde los sueños se desvanecen,

a veces, como un recóndito paisaje

de encendidas luces,

viene la sombra de un amor

y deja cálidas reseñas

para aliviar la noche.



© 2007 fotografía José Antonio Melendo

Cochevira

Manteca de puerco. (R.A.E.)

Pájaro de esperanza

 

 

En la roja metáfora del adiós,

un racimo de palabras

se desprenden como uvas dulces

que buscan entre los dedos

un sueño perdido.

Pero no hay música

que transforme la soledad

en el devenir de una aria

cantada bajo el reguero luminoso

en que diluyéndose nos deja mayo.

Sometido el silencio

en la pausa solemne de las nubes,

no queda más que la sutil esencia

de un pequeño pájaro silvestre,

que, con su diminuto acto de fe,

débiles plumas verdes

que enamoran el agua,

hacen de la luz de su canto

la última esperanza

en que se abriga la tarde.

Para Sonia, mi visión de la luna.

Para Sonia, mi visión de la luna.

 

 

Para Sonia, mi visión de la luna.

 

No sólo admiro la luna por su transito de amor

entregado al azul de un paisaje,

ni siquiera el recuerdo de las alas

que las gaviotas reflejan en el mar

cuando blanca e impoluta se hace redonda esfera

en su extasiado viaje por el agua.

Si a veces se me pierden los versos,

las palabras cargadas de silencios,

como a todos que mirándola contemplan

el sueño perpetuo de lo antiguo,

el ancestro que domina las mareas

y hace germinar flores y cosechas,

es también por el dominio perfecto de la ausencia,

esa metáfora que esconde siempre una cara,

un reguero de luz y su contrario,

noches derramando oscuras penumbras

que se reposan como tristes melodías

entre los pliegues de alma.



* La imagen es un préstamo desde http://ltp.upr.clu.edu/astrolab/photosluna.html

 

 

 

       Después de algunas vicisitudes, ya está en Internet el número-versión 14 de El Cronista de la Red. Os adelanto aquí sus contenidos y espero que os guste:



 

  • - Entrevista de Raúl Tristán a Pilar Belver, con la novela "La vendedora de tornillos" como fondo de la conversación.

  • - "Poemas" de Sergio Borau, con ilustraciones de Chema Lera

  • - "Selección de Poemas", de Magdalena Lasala, también ilustrados por Chema Lera

  • - "Anatomía de ti", poemas de Fernando Sarría y fotografías de Miguel Angel Latorre

  • - "Peregrino sueña miedo", de Emilio Gil, con un dibujo de Chema Lera

  • - Un Poema de Safo, traducción y comentario de Rafael Lobarte

  • - Sobrenombres nº 8: Biografía de Odón de Buen, por Antonio Pérez Morte, y Retablo Mayor de Zuera, por Luisa Miñana

  • - Muestra de las tallas en madera de Mariano López Maisanava

  • - "Menorca", reportaje fotográfico de Malatorre

  • - Voladuras nº 3, la sección de Chema Lera

  • - "Sudáfrica", texto y fotografía de un viaje, por María Fustero y Jesús Ruz

  • - "Nuestras lenguas", la sección que conduce Marisa Lamarca

  • - Libros en Aragón: reseñas de "En el Remolino" de José Antonio Labordeta y "Aprendizajes tardíos" de Fernando Aínsa

  • - "Nuevas Miradas", dibujos de Sergio Moreno.



 

Se ha elevado sobre las últimas terrazas

 

  

Se ha elevado sobre las últimas terrazas la luna imposible,

espejo donde duerme el corazón y arde la noche.

Quebrado surco en mi piel, la espera es un duende,

un caballo negro invadiendo la estepa,

el ansia que el tiempo no escatima,

toda la lúgubre secuencia de pensar en ti.

Recojo cada murmullo de la calle.

Cada sonido me recuerda tu voz.

El vuelo de un pájaro

o la perezosa brisa desbordando los jazmines

entonan la música de tu cuerpo.

Oigo la puerta y tu figura se acerca lentamente.

En el silencio por fin la noche canta.

Cobla

Copla, composición poética trovadoresca. En Cataluña, conjunto de músicos, generalmente once,que se dedican a tocar sardanas. (R.A.E.)

Del amor he aprendido

 

 

Del amor he aprendido su letra pequeña,

esa que en los contratos de las pasiones

quedan como húmedas huellas

abandonadas en el deseo,

apenas cenizas en el cuerpo a cuerpo,

ajenas al sabor delicioso del oscuro ámbar

y al lento estudio de la anatomía

entregada a los calidos labios del amante.

Cuando los silencios se pronuncian,

surgen del fondo de los corazones

todos los ayer y todos los reproches,

como un vaso de acíbar

que tragar sin más razones que el despecho.

Con los hilos cruzados de la soledad

enciendes los recuerdos en la hoguera

y allí es donde, con el rumor del fuego,

lees los párrafos concretos de tu vida,

poniendo en valor la primera piedra,

la piedra del dolor y del olvido.

Traigo tras la lluvia

 

 

 

Traigo tras la lluvia la mano delatora,

el remolino que en el aire deja un sueño,

la perdida inocencia de un niño

al ver en el cielo alejarse su cometa.

Casi se han apagado todas las luces

y se oyen las campanas lejanas

tañendo en la mañana.

Mientras, se abre paso

un runrún de espliego desbordando los montes,

el aroma que enardece los campos próximos,

como si la palabra no bastara para nosotros

ni nada haya más que nos conmueva,

que en el silencio, la esencia de un trozo de tierra,

o en mi caso, verte rehaciendo poco a poco,

el jardín donde reposan los atardeceres.

Poema de Luis García Montero

 

Luis García Montero y su poema: "Canción Amarga"

En la cara lleva

tres años perdidos

y el frío de las seis de la mañana.

Van a partirte el corazón.

De pronto

la luz apagada,

los pasillos turbios,

la puerta que clava su ruido en la espalda.

Van a partirle el corazón.

Y arrastra

una cadena oscura

de pasiones heladas,

ese frío que cabe solamente

detrás de una palabra.

Y yo la veo caminar,

despacio,

perderse en lo que anda,

fugitiva tristeza que va y viene

de la sombra a la puerta de mi casa.

La luz artificial deja en la calle

el temblor silencioso

de tres barcas ancladas.

Cuando ella cruza por mi lado siento

como un golpe de remos

y un murmullo de agua.

    

Poema de Pablo Neruda

 

 

  

 De Pablo Neruda en sus "Cien sonetos de amor" el XCIX

 

Otros días vendrán, será entendido

el silencio de plantas y planetas

y cuántas cosas puras pasarán!

Tendrán olor a luna los violines!

El pan será tal vez como tú eres:

tendrá tu voz, tu condición de trigo,

y hablarán otras cosas con tu voz:

los caballos perdidos del otoño.

Aunque no sea como está dispuesto

el amor llenará grandes barricas

como la antigua miel de los pastores,

y tú en el polvo de mi corazón

(en donde habrán inmensos almacenes)

irás y volverás entre sandías.

Un aviso de Pandeoro

Me pide Luisa desde Pandeoro que avise a los amigos comunes de que durante estos días el servidor donde Blogia aloja su blog no va a funcionar porque están migrando a otro los contenidos allí alojados. No ha tenido tiempo de avisar en Pandeoro, y ahora parece que simplemente está sin actualizar. Pero no es así. Podéis encontrar los nuevos pots en la réplica de Pandeoro: http://luisamr.blogspot.com (lo pongo aquí porque no deja Blogia trabajar en texto enriquecido). Ya os diremos cuando vuelve a estar Blogia disponible. No sé si acabará afectando también al alojamiento de mi blog. Como sabéis que actualizo a diario, si un día os encontráis que no es así, pensad que algo sucede. Y ya sabéis que también hay réplica, por si acaso. Gracias a todos.

He sentido

 

 

 

He sentido el claro vaticinio de la tarde,

ese sabor agrio que dejan las ausencias

mientras el humo imaginado de una pipa

dibuja en mis recuerdos bucles azulados.

Mi padre fumaba poco,

pero lo hacia en una pipa pequeña y sencilla,

que desgastada por sus dientes llegó a mi,

era junto con las fotografías,

la carta de amor que le mando a mi madre

y su esquela, lo único que de él

he tenido entre mis manos.

Con aquella pipa empecé a fumar

y era una extraña emoción sentir

pasar el humo por ella hacia mi boca,

tal y como lo habría hecho mi padre.

Fue lo único,

que salvando el tiempo,

pudimos hacer juntos.

Clota

Hoya que se hace para plantar un árbol o arbusto. (R.A.E.)

Derrota tras derrota

 

 

Derrota tras derrota,

mayo pasa en su viaje

de viento y derramado polen,

y en la sembrada luz del mediodía

se precipita en una batalla conocida.

Somos siempre los perdedores,

habitantes de los largos crepúsculos

que nos dejamos arrastrar

por la admirada y ancestral soledad

que trae consigo el ocaso.

Hablando quedo,

susurrando las emociones,

somos viejos amantes

en el fulgor de las últimas brasas

que siguen calentando nuestros cuerpos.

Sólo nos queda la palabra,

los versos donde están

los recuerdos ensalzados,

viviendo todavía

en las cenizas de los sueños.