Blogia

fernandosarria

Renglones

Me deleita la noche con su beso de fuego.

 

¡Qué distancia entre tus mirada y tus palabras!

Desierta la noche de palabras

Desierta la noche de palabras

la primavera exclama su poder,

fragancia de flores

y susurros de amantes

deshacen el aire

y enhebran sombras

con el lejano eco del atardecer

FotoPoema - 5

FotoPoema - 5

La Isla Blanca  ( I )

 

Llego del mar

y en  su salado azul

vislumbro el horizonte.

Para llegar a ti,

mi nave es el viento

que camina y te busca,

como el puerto seguro

donde reposar la vida.

Copyright Fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Aloja

Bebida compuesta de agua, miel y especias.(R.A.E:)

Renglones

Queda tu cuerpo desnudo a la mirada languida de la tarde.

Oscura noche abierta al beso imperceptible de la pesadumbre.

Penetras en mi vida

Penetras en mi vida
y eres aire fresco
entrando por las abiertas estancias,
y te apoderas de mi,
como la oscura sombra
hace con la noche,
lentamente y sin reposo.
Tus manos recorren mi exhausto cuerpo
y exploran cada rincón de este planeta.
Ya no soy yo, páramo solitario.
Soy conquistada tierra, feraz
por el recuerdo de tu paso,
que como un escalofrío
me devuelve al mundo.

FotoPoema - 4

FotoPoema - 4

He abandonado mis nostalgias y recuerdos

para poder sentir el alivio del olvido.

Allí, en la hoguera nocturna y solitaria

arden las brasas de mi acíbar

--dolorosos y aromáticos fustes--,

para en la mañana

esparcir las cenizas al viento del alba.

Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Renglones

¡Que sabor a cerezas tiene tu boca¡.


Entras en mi silencio como un rayo de sol penetra en la penumbra.

Aljófar

Perla de figura irregular y, comúnmente, pequeña. Cosas parecidas como las gotas de rocío. (R.A.E.)

FotoPoema-3

FotoPoema-3

Llego de la oscura fragua
donde el hierro crepita enrojecido
hasta tu cuerpo de tierra y mineral
envuelto en los líquenes que el viento acoge,
y allí instalo un pedestal de piedra milenaria
para hacer que en la tempestad la noche gima.


Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Álabe

Rama de árbol combada hacia la tierra.(R.A.E.)

Renglones

El lamento de la luna resquebraja el aire.


Vendrá el alba con su beso blanco acariciando el día.

En la huella de tus pasos

En la huella de tus pasos crece abril
como un bronce labrado por los dioses
y el añil y el verde son los colores
donde la lluvia clava tu memoria.
Fugaz descanso de los ojos sería verte
al abrirse la luz en un nuevo día,
pero sólo vislumbramos una sombra
alzándose entre infinitas flores y hojas,
-sólo alcanzamos a pensar
que aquí anduviste dándonos la vida-
y ya te vas huidiza de indiscretas manos y miradas,
como el aroma de un aire que se acaba
dejándonos ceniza entre las horas
del atardecer de cada día.

FotoPoema 2

FotoPoema 2

Quisiera que la sombra de la tarde
no fuera dueña de tu silencio,
ni esperases a su frío anhelo
para alejarte poco a poco
y disolverte en el crepúsculo
como el último rayo
que dará luz a mi vida.


Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Renglones

En la noche hay un aroma a rosas que impregna el alma.


¡Que tristes ecos de tu nombre trae la romería¡

Almea

Mujer que entre los orientales improvisa versos y canta y danza en público.(R.A.E.)

FotoPoema-1

FotoPoema-1

 


Nuestro amor deshoja la penumbra
ardiendo en el ángaro que ilumina la noche.
Tu y yo germinamos de raices profundas
que el tiempo en su silencio de arena
ha ido modelando al ritmo de tu voz y mi palabra.


Copyright Foto 2006 Miguel Angel Latorre

 

Renglones

Los recuerdos son árboles mecidos por el sueño de los años.


Trae la sabara la tenue melodía del olvido.

Algaracear

Caer nieve menuda. (R.A.E.)

Hay una lluvia de soledad

Hay una lluvia de soledad
que quiebra la noche con su llanto.

Recibo en la espesura la caricia,
el dulce aliento de un corazón salvaje,
el amor de un placer puro
que llevado en un susurro me abandona,
siendo etérea sombra en el exiguo amanecer
--letania de sueño y de vigilia--.
Y mi mano ardiente la busca entre el regazo
preciso de su ausencia...
Sólo en el olvido de la huida
dejó el calor de su cuerpo,
prendido en el complice silencio de las sábanas,
retazos de un sueño y de una vida.