Hijo del viento
Hijo del viento agrisolado
y del eterno atardecer nací,
y en el borde de un crepúsculo
gira mi vida.
El alba me llama
para dejar dormir al día,
alargando con mi canción
la penumbra de la noche.
Hijo del viento agrisolado
y del eterno atardecer nací,
y en el borde de un crepúsculo
gira mi vida.
El alba me llama
para dejar dormir al día,
alargando con mi canción
la penumbra de la noche.
Tierra III
Reinas en la soledad de la estepa
y mis pasos resuenan
entre los resecos surcos.
El viento me humilla
con sus golpes de furía
y en el horizonte, la montaña.
Un quebrado muro oscuro
que hace del desierto mi destino.
Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
Ensenada pequeña donde se puede fondear. Cada una de las dos ménsulas colocadas a uno y otro lado de un vano para sostener la cornisa. (R.A.E.)
Tierra II
¿En qué momento me olvide de ti?.
Nunca deje de sentir el temor
a las oscuras montañas que cubrían el valle,
y huía de allí
cuando surgía ese viento oscuro
que entristecía el alma
y nos arrasaba con su polvo griseo.
Copyright Fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
Planta anual de la familia de las amarantáceas, de ocho a nueve decimetros de altura, con tallo grueso y ramoso, hojas oblongas y ondeadas, flores terminales en espiga densa, aterciopelada y en forma de cresta de color carmesíes,amarillas, blancas o jaspeadas y fruto con muchas semillas negras y relucientes. Originaria de la India.
Color carmesí.(R.A.E.)
Tierra I
Sólo habitas en mis ojos,
en los recuerdos de una infancia perdida.
Extensa gama de agrestes líneas ocres,
recortadas sobre el cielo azul y un sol abrasador,
que se enredaban entre las horas de juegos,
derrumbando mis pequeñas manos
con tu aspereza ácida
y el oscuro trabajo del tiempo.
Copyright Fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
Del germánico, templo / Acogerse a sagrado / Expresión: llamarse a altana (R.A.E.)
Desgranado el día¿qué melancolía somete al reposo a las nubes de algodón?
En el jardín siempre encuentro un coro de pájaros pronunciando tu nombre.
Dícese del viento que sopla alternativamente del mar a la tierra y viceversa. (R.A.E.)
Entre tu y yo camina un silencio lleno de palabras.
Escriben los aviones en el cielo con la tiza del adiós.
Recojo en la playa nacaradas conchas,
piedras por las olas biseladas,
maderas calcinadas por el fuego,
anónimas botellas que renacen
en desgastadas y multicolores lágrimas.
Huellas de la ausencia y del olvido,
huérfanos mudos abandonados en la orilla
donde reina todavia la humedad.
Vestigios de náufragios
que llegan hasta mí.
Heraldos de un tiempo consumido,
que antes de ser arena sobre arena,
son polvo colorista en la palma de mi mano.
La isla blanca ( y IV)
Navego en el abandono.
Sé que ahora soy un náufrago,
pierdo la guía de mi barco
y el viento altano se rebela.
Vago por el océano
buscando la sutil silueta blanca
que me lleve al regazo de tus senos.
Cautivo del recuerdo,.
erizando las velas, grito tu nombre...
pero sólo tengo el perenne silencio de las olas .
¿Dondé estará mi isla amada?
Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
Planta ranunculácea de hojas palmeadas y flores azules o amarillas, cuyas variedades son todas venenosas cuando la semilla ha llegado a la madurez. Sustancia venenosa que se extrae de esta planta y que se emplea en medicina. (R.A.E.)
El paso de los días quiebra el amor de las rosas.
En las noches de luna nueva lloran las estrellas sus fugaces lágrimas.
La isla blanca (III)
¿Qué acónito me diste
para hacer de mí tu esclavo?
Peregrino por los escarpados alcores
que forman tu delicioso cuerpo
y bebo de manantiales
perdidos en las selvas que guareces.
No puedo huir. Tú me persigues.
Pero zarpar es mi destino y mi condena,
y pensar en tu larga ausencia me atormenta.
Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
Blancura resplandeciente. Copo de nieve. (R.A.E.)
Cae la lluvia, inexorable letania del olvido.
Cubreme con el remanso de silencio que trae el atardecer
Traes de la noche el crujido inigualable de la sombra,
cuando te asalta y te conquista con su silencioso beso
y haces resonar tu voz en todas las estancias de la casa.
Eres el canto que abre el hilo de la nueva aurora,
la música interior que nace de tus ojos
y con su verde resplandor me ilumina.
El día quiebra la oscuridad y se guarece la luna
en el vigoroso azul de un cielo de abril,
mientras tú sales al mundo a navegar
con el dolor de todas las palabras
perdiéndote por las encrucijadas de la ciudad dormida....
Regresarás con el fulgor del atardecer
allí donde tú y yo guardamos nuestro silencio.
La isla blanca (II)
Eres blanca isla rodeada
por un océano de silencios
y en las playas de tus ojos
veo tu arena molida por el tiempo,
y el regazo de la amargura
envolviendo tus recuerdos.
Copyright Fotografía 2006 Miguel Angel Latorre
De color rojo claro. Aplicase especialmente al vino tinto claro o a la mixtura del tinto y blanco. (R.A.E.)