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fernandosarria

Se tiñe el mar

Se tiñe el mar
con el color verde
oscuro de los cedros
y sus orillas se llenan de lágrimas
esperando nuestro imperceptible paso.

Fruta madura,
la noche es un encendido olvido
sin el amor de la luna,
y sólo diviso
el fulgurante adiós de las estrellas
y el lento recorrer de la vigilia.

La soledad se viste de tristeza,
--un agónico silencio, una mirada huidiza--,
y nos cubre con su polvo de ceniza.
Todo pasa bajo el arco violento del amanecer
y el látigo agreste del sol del estío.

Azacán

Que se ocupa en trabajos humildes y penosos. Aguador que transporta o vende agua. Odre, cuero para liquidos. Hecho un azacán..muy afamado en dependencias o negocios.(Úsase con los verbos andar y estar) (R.A.E.)

Renglones

En tus manos ronronea la noche con sus ojos de gata.


¡Despierta corazón!.Busca la línea azul de su silueta que la noche te dibuja.

Avucastro

Persona pesada y enfadosa. (R.A.E.)

Renglones

¡Baldía soledad que escondes tu amargura en el recuerdo!.


¿Por qué si Olvido era tu nombre me sigue doliendo tu recuerdo?

FotoPoema - 26

FotoPoema - 26

Marina VII

Despertaré y te habrás ido,
cruzando el largo sendero
que siembra el horizonte.
No hay bajel que olvide tu paso
ni la ponderada mano que lo guía.
¡Que soledad huyendo en la penumbra!
Todo abandono es un olvido
naciendo en las yemas del deseo
y ni la humedad que tu amor arrastra
guarda en mi memoria tu recuerdo.

©, fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Renglones

En el viento tu nombre es el eco de mi nostalgia.


¿Qué me queda de ti, si el olvido difumina tu recuerdo?.

Que soledad de piedra

¡Que soledad de piedra desgastada por el tiempo!
Cubro con mis huellas todos los anhelos,
y en el silencio de la noche
el ulular de las sombras
trae un poso de viejos sueños,
apenas las briznas de un recuerdo,
la tenue sonrisa de la brisa.

Avol

Vil, malo, ruin. (R.A.E.)

Avadar

Menguar los ríos y arroyos tanto, que se puedan vadear.Sosegarse, mítigarse una pasión. (R.A.E.)

Desierto corazón

Desierto corazón,
de tí el anhelo,
cruzas las calles
y escondes tu ansiedad
por los rincones de la noche.

Renglones

Merodea la luna los pliegues de la noche.


En tus manos se enhebra el tiempo y se viste el silencio con su capa negra.

Renglones

¡Que noche alumbra mi corazón tu dulce sombra¡


Arden tus ojos en el arrebol de un rojo y perenne atardecer

FotoPoema - 25

FotoPoema - 25

Marina VI

Nada hay de ti que mi corazón no sepa
cuando te miro desde el preámbulo de un beso.
Mi amor vence la eterna distancia
y la espera de tu cuerpo entre mis brazos,
y desde el alto lugar en que te veo
lanzo el vuelo de los pájaros
y el viento salado hacia ti,
mientras este inmenso océano
que en las mareas
nos junta y nos confunde
sigue adormeciendo nuestra esperanza.


© fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Austro

Viento que viene de la parte del sur. Sur, punto cardinal. (R.A.E.)

FotoPoema - 24

FotoPoema - 24

Marina V

Canta tu voz,
melódica medusa,
y yo me estremezco
ante tus dedos húmedos.
¿Qué adarce de tus ojos
violan mis entrañas?
Sumido en el fuego de tu cuerpo
me atas a tí con la branza
que me condena a amarte,
cada día, de hoy
hasta la eternidad del mundo.


© fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Me guarece

Me guarece una capa carmesí
y el recodo del viento cálido
que viene con tu nombre
entre sus labios húmedos.

Renglones

Quise ser tu sombra sigilosa para vencer los celos del sol que la creaba.


Amo tu deseo enhebrado en el canto intangible de la noche.

Arrabio

Fundición de hierro que se obtiene en el alto horno y que constituye la materia prima de la industria del hierro y del acero (probablemente de la voz vasca(h) arrobia, la cantera) (R.A.E.)

FotoPoema - 23

FotoPoema - 23

Marina IV

Llegas a mí cada día
e inundas mi existencia
con tu infatigable
y desesperada soledad.
Eres salvaje,
amante precisa,
voluptuosa,
vestida con tu húmeda elegancia,
tu piel y la mía se mezclan
en un sueño de horas.

Y te vas sin mirar atrás,
dejando tu generoso recuerdo
en mi agotado cuerpo.
Mientras eres silueta en el horizonte,
te dibujas en mi esperanza
y en el anhelo de tu posterior regreso.


© fotografía 2006 Miguel Angel Latorre