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fernandosarria

FotoPoema - 17

FotoPoema - 17

Piedra III

Resumo mi existencia
y en cada página
que paso apareces tú.
Llenas el fértil momento
con el aroma de tu presencia.
El aire que respiro,
el color carmesí del atardecer,
la noche cobijada en los pliegues
del susurro y el silencio,
el amanecer derrumbado
en un azulado sueño,
todo lo que he sido, todo lo que fui
lleva el suave toque de tus manos,
el libán de tu cuerpo y de tu sombra,
bálsamo de heridas
y enarbolada bandera
donde mi vida queda tendida.


© fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

La tormenta

Se arrumbó la tarde,
la atmósfera felina
tamborileó la noche
con un lamento
de enlutado sueño.

Crujió en el cielo
el lacerante látigo
sobre los heridos alcores,
y el eco era vigilia,
hambruna de suicidio,
temor creciente
entre los atónitos hombres
guarecidos en las sombras.

Todo sucumbió en un mar de tormenta,
mientras el caballo soplaba con sus crines de agua
sobre los incontrolables torrentes,
las gloriosas lagunas guarnecidas de espuma
y el desaforado lodo marrón
que lo inundaba todo,
como un cromático esperpento.
La tierra muda se disolvía.

Salvaje e infernal diluvio
que como sable de acero
descargaba su ira con fiereza
y un crepitar de enloquecidas sirenas
coloreaba el miedo.

Llegó la hora muerta.
Tras el último aullido de los lobos,
quedó el desgarrado silencio
vestido de innumerables charcos,
espejo de difusos azules
y una platea de nubes
donde los pájaros abrieron sus alas.

A los ojos de un hombre silencioso
el sol se esforzaba en crear
en uno de sus eternos crepúsculos de verano
la ventura del arco iris.

Aravico

Poeta entre los incas. (R.A.E.)

FotoPoema - 16

FotoPoema - 16

Piedra II

Mi cuerpo es una roca olvidada,
abierta al amparo de tus manos.
En ella tú dibujas mi vida
con la gubía del tiempo
y con el dolor de una caricia.
Tus labios besan mis heridas.
En su canción llega la noche,
atrapada en el viento y engarzada
en un racimo de intinerantes astros.


© fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Ardora

Fosforescencia del mar que indica la presencia de un banco de sardinas. (R.A.E.)

Renglones

Cuando me hablas un aroma a sándalo me envuelve.


Guarece mi palabra bajo el manto protector de tus ojos.

Ardentía

Especie de reverberación fosfórica que suele mostrarse en las olas agitadas y a veces en la mar tranquila. (R.A.E.)

Tantas veces

Tantas veces
como el deseo
nos dibujo un futuro
e hicimos en la noche
un mundo por explorar de sensaciones
en la deshecha cama.
Tantas veces
como del amor
construimos un universo de astros fulgurantes
que encendian todas las auroras
sólo para tus ojos y los mios.
Y tantas veces....
vino con su voz insondable el silencio
y derrumbó con un viento frío
todo atisbo de una esperanza.

Arcifinio

Dicese del territorio que tiene limites naturales. (R.A.E.)

FotoPoema - 15

FotoPoema - 15

Piedra I

De tu pliegue oscuro
soporto la ira con que el viento te agita.

Nube de mis días, zozobro en la noche,
si arrastras mis sueños
por tantos caminos que ya he recorrido.
Senderos del olvido que horadan mi alma
cada vez que con tus ojos me llamas
y yo ciego te sigo al infinito.

Al final estoy solo.
Solitario en el tiempo,
sin más razón de ser
que el roce continuo de tu indiferencia.


© Fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Velaría en silencio

Velaría en silencio
mirando el arrebol de las nubes
del largo atardecer
y el creciente amaranto del verano
cuando el sol enrojecido
se deshace ante mis ojos,
cogería el latido del último rayo
y en mis manos guardaría su luz.
Para llevarlo ante ti,
dejarlo como un tesoro
delante de tu mirada marina,
y que sea el fuego
que nos ilumine la noche.

Añusgarse

Atragantarse, estrecharse el tragadero como si le hubieran hecho un nudo. Enfadarse o disgustarse. (R.A.E.)

Renglones

Verbo sin nombre ¿qué objeto de deseo prendió la tarde?


Que hermosa estas cuando mirando al infinito me hablas.

FotoPoema - 14

FotoPoema - 14

Recorren mis manos tus paredes de piedra.
Nadie camina en la noche sin tregua.
Nadie soy más que un recuerdo del ayer
que vuelve al empinado recodo de la nostalgia
y ve crecer la soledad dejada a la espalda del viento.
Puertas del olvido, dejasteis entrar las sombras
y hoy soy la luz que no se apaga
para deciros, con la voz templada,
que sólo fuisteis el tormento de un niño
y que de las cenizas de mi dolor
nada tendréis en vuestro futuro de silencio y abandono.


Copyright fotografía 2006 Miguel Angel Latorre

Áncora

Ancla de la nave. Lo que sirve o puede servir de amparo en un péligro o infortunio. (R.A.E.)

Recuerdo la línea azul

Recuerdo la línea azul de tu cintura
recortada sobre el verde de un mar transparente,
girones de viento levantando atrevido
los difusos pliegues de tu falda,
y tu risa, como un arco iris llenandolo todo.

Antainar

Darse prisa en hacer alguna cosa. (R.A.E.)

Renglones

Del desengaño la luna conoce todos los charcos.


¡Que humildes pueden llegar a ser mis palabras cuando se miran al espejo!

Apelde

En los conventos de la orden de S.Francisco, toque de campana antes de amanecer. (R.A.E.)

Por la rendija abierta

Por la rendija abierta de la ventana
entra como un soplo la noche
con su murmullo de voces quedas,
de apasionados amantes,
trayendo con el oscuro sueño
los trazos invisibles de la dicha.