Bigorella
Piedra de gran peso que sirve para calar las collas.(R.A.E.)
Piedra de gran peso que sirve para calar las collas.(R.A.E.)
Devuélveme los aforismos
Amor mío, devuélveme los aforismos
que sobre tu piel he escrito
y deja caer en esta noche,
nostalgias, poemas, voces,
tu cuerpo una vez más.
¡Sólo quiero recordar!
(Antonio PÉREZ MORTE, Del poemario inédito "Escombros" 1978-2001)
Yunque pequeño que se puede poner sobre el banco. (R.A.E.)
Destrona el día su paso desgarrado
y en lluvia silenciosa se rebela.
Nada queda del estío,
de su mano
sólo el vago recuerdo
de tu estancia,
y el ramillete de olorosas flores secas
que ondea
entre mis pequeños recuerdos.
Andaba yo consolando
el hastío inevitable
de no haberte conocido,
con un cielo misterioso
y un rumor de antiguas voces,
dulce fruto que llevarme
lentamente hasta la boca;
y no dejaba empero
de sentir cómo la muerte
había alzado su oscuro
campamento entre las ruinas
vanas de unos vanos sueños,
breves túmulos de arena.
Y aunque sepa que otra cosa
no eres tal vez que el último
y por ello el más triste
de todos mis desengaños,
resplandece en tu hermosura
cual breve y rojo cometa
que pase enarbolando
en la noche su estela
tan dolientemente amarga.
© 2006 Rafael Lobarte
Publicado en el último numero de EL CRONISTA DE LA RED, dentro de la colección "Las Moradas de Eros"
De Jorge Luis Borges, en su libro LOS CONJURADOS (1985), el poema titulado SON LOS RÏOS :
Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro,
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.
Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.
Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
La memoria nos acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.
Dijo: Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído.
La noche exprime su llanto de lluvia
y su canción de oboe
es un lamento nocturno en el eco del aire.
¡Fértil luna! deshaces la penumbra
y deshilachas
los deseados contornos
de su silueta amada.
Azul bendecido por los astros
que se derrama ante tu albar reino.
Pero llega con derrumbado sigilo
la hora temible del silencio,
lento conticinio que nos desnuda el alma
con su húmeda mano,
dejándonos el frío sabor de la carama.
Uva de color bermejo, pequeña y de hollejo tierno. Vino de color de oro que se hace de esta uva. (R.A.E.)
Por fin he podido ver hoy "Borradores". En el programa se incluye un bonito reportaje sobre Jorge Gay y su estudio. He recordado que un par de números atrás de El Cronista de la Red publiqué allí un poema dedicado al pintor, ilustrado con la imagen de uno de sus cuadros. Reproduzco aquí ahora ambos.
Me encuentra la noche
siguiendo la sombra triste
de un ciclista huidizo
y allí estaba el sueño ocre
de un caballo del silencio,
un perro de mirada perdida
o el imposible pescador azul.
Y sin embargo en tus tardes,
en el eterno mayo,
los abismos son paisajes diarios
donde las floristas duermen en las calles
y los marineros se enamoran de las montañas
llegando tras largos viajes
al reposo y a la quietud...
Y es verdad,
todo puede siempre recomenzar,
ya que detrás de todo estás tú
abriendo al mundo tu imaginación.
De Pablo Neruda en su obra CIEN SONETOS DE AMOR voy a poneros el Nº VIII, el libro es de 1957-1959.
Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,
de día con arcilla, con trabajo, con fuego,
y aprisionada tienes la agilidad del aire,
si no fuera porque eres una semana de ámbar,
si no fuera porque eres el momento amarillo
en que el otoño sube por las enredaderas
y eres aún el pan que la luna fragante
elabora paseando su harina por el cielo,
oh, bienamada, yo no te amaría!
En tu abrazo yo abrazo lo que existe,
la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,
y todo vive para que yo viva :
sin ir tan lejos puedo verlo todo :
veo en tu vida todo lo viviente.
Sendero perdido,
tu cuerpo me aniquila.
Llego desde el borde
indefinido de los sueños,
y en tus senos
encuentro
el dulce aroma de las rosas.
Serenata de luna,
tu piel blanca
se hace noche
entregada
a la canción de mis manos.
Aljibe donde saciar la sed.
Oasis en tiempo de desiertos.
Y aún así,
deshago las arenas
para encontrar tu sonrisa,
y germinas el alba
en la luz de una mañana eterna.
Ámame en el silencio de un largo atardecer de verano.
Desnudo recibo el beso de la luna y un blanco resplandor me acecha.
Espacio al pie de la muralla y declive exterior del terraplén que servía para que la tierra y las piedras que se desprendían de ella al batirla el enemigo, se detuviesen y no cayeran dentro del foso. (R.A.E.)
Un nuevo número-versión de El Cronista de la Red ya está en Internet. Un poco tarde en esta ocasión, pero ya se sabe que nunca es tarde si la dicha es buena, y es una alegría reunir en una revista a tantos amigos y a tantos colaboradores tan bien dispuestos. Muchas gracias a todos, por supuesto. Y un especial agradecimiento al webmaster de Aragonería
,Javier Mendivil, que nos aloja.
En este número (ya el doce, lo que no es poco para una publicación de estas características y tan "artesanal" como es esta nuestra) podéis encontrar un puñado de buenos trabajos: relato y fotografías de Carlos Manzano; poemas de Rolando Mix, Rafael Lobarte y Fernando Sarría; narraciones de Silvia Martínez y Anamá Martínez; fotografías de Miguel Angel Latorre; acuarelas de Carmen Mañez; impresiones gráficas y relatadas sobre Perú; la sección Sobrenombres dedicada en esta ocasión a Pablo Gargallo y al Palacio Argillo; una reseña sobre el disco "Mô" de Joan Manuel Serrat, con trocitos de algunas de las mejores canciones; reseñas sobre libros aragoneses; la sección de Nuevas Miradas, con los dibujos del niño Segio Mañez.
Todos los que hemos colaborado, esperamos que la disfrutéis: http://www.aragoneria.com/cronista
*Copio este anuncio del blog de Luisa Miñana
*La imagen es de la portada de la revista y está montada con fotografías de Carlos Manzano
¿Qué versos no usarán los amantes
para conseguir la dulce caricia,
el húmedo racimo de secuestrados besos,
la incontenible avalancha de pasiones?.
Todavía hay huecos por donde mana la luz,
para que tú y yo hagamos un reino
lleno de palabras nuevas.
Bálsamo aromático que se obtiene por incisión en la corteza de un árbol del mismo género botánico que el que produce el estoraque en Malaca y en varias islas de la Sonda. (R.A.E.)
Recuerdo las noches de verano de 1978-79, en las que todavía vivía en la casa materna y dormía con la ventana abierta, en las que en el pub de enfrente, el famoso “Rollo”, ponían de una manera machacona los dos primeros discos de Silvio. Yo los tenía y me sabía todas las canciones, pero era agradable dormirse con “El claro de la luna” u “Ojala”.
Puede decirse que la primera vez que fui a un recital de Silvio, supe que me estaba enganchando a su voz aguda y tenue, a su música rasgada en su guitarra y sobre todo a las letras, poesía de imágenes continuas que siempre he recordado.
Desde aquella primera vez, ha pasado mucho tiempo, muchos discos, muchas vivencias personales que me han formado y me han hecho tal como soy ahora, pero siempre tengo en mi cabeza los recuerdos de mi soledad y Silvio, las escenas con mi amigo Fernando (¿qué habrá sido de él?), los dos codo con codo sorbiendo las letras y mis pequeños versos buscando su camino.
Ha pasado mucho tiempo, como ya he dicho, y esta noche , después de casi veinte años, lo he vuelto a ver. No sé como pero la emoción me embargaba cuando cantábamos las viejas melodías (todas,sí, todas) y él se esforzaba en darnos todo su cariño con su voz y con el grupo de muy buenos músicos que le acompañan.
El concierto ha sido fabuloso. No tengo otras palabras en este momento que lo describa. Con siete bises, ¡siete! que ya daba vergüenza hacerlo salir y un público enfervorizado que volverá a casa ronco y feliz. Y también mojado porque llueve de una manera acorde con el concierto, impresionante.
*La fotografía del concierto de Silvio Rodríguez en Zaragoza me la ha prestado José Antonio Melendo © 2006.
Antes de que venga el día de SILVIO os voy a poner una letra que solía cantar en mi añorada juventud. Se trata de ESTA CANCIÓN del disco TE DOY UNA CANCIÓN (1973) .
Me he dado cuenta
de que miento
siempre he mentido
siempre he mentido
he escrito tanta
inútil cosa
sin descubrirme.
Sin dar conmigo
no amar en seco
con tanto dolor
es quizás la última verdad
que queda en mi interior
bajo mi corazón.
No sé si fue
que mataste mi fe
en amores sin porvenir
que no me queda ya
ni un grano de sentir.
Yo sé que a nadie
le interesa
lo de otra gente
con sus tristezas.
Esta canción es más que una canción
y un pretexto para sufrir
y más que mi vivir
y más que mi sentir
esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin
de que te veas en mí
de que te veas en ti
yo sé que hay gente
que me quiere
yo sé que hay gente
que no me quiere.
¿Qué manantial de luz alimenta tu mirada?
De esté crepúsculo sólo quedará tu silueta recortada en la ceniza de su cenit.
Pícaro, ruin y de viles costumbres. (R.A.E.)