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fernandosarria

FotoPoema - 44

FotoPoema - 44

 

Otoño III 

 

Derrotado mi canto

como un pájaro

en el crepúsculo,

hay palabras que arrastran

su melodía rota.

Deshecha la armonía,

sólo la noche iluminada

vigila con sus azules ojos

el quebrado paso de mi vida.

 

© 2006 fotografía Miguel Angel Latorre

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15 comentarios

Fernando -

Gracias Dulci, yo creo que la poesía tiene que darte ese pequeño momento de respiro para que al leerla sientas, bueno o malo, pero algo te conmueva, sí luego quieres hacer algún planteamiento que no estaba en el guión...lees otro poema y vas tirando...un beso con cariño.

dulcinea -

...Pues mira que no pensaba decir nada, porque ,me he quedado boba mirando esa foto...es preciosa.
Además muy bien acompañada con ese poema...dan ganas de hacerse tantos planteamientos...que...gracias por "ese pie a hacermelos...", siempre un placer ( y un aprendizaje) visitarte.

besos
(sin planteamiento alguno..;?, sólo porque sí.)

Fernando -

Gracias Ana, espero que cada día sea un poco menos duro tu vida capitalina..un beso

ana a. -

Hermosas y sugerentes imágenes creadas con palabras.

Morgana -

gracias a tí por la reseña...

Fernando -

gracias Morgana, por cierto el otro día pensé en ti al leer un poema de César Antonio Molina, en su libro "Derivas" y el poema Poterna dice: "Un poco de calma busco ahora en Avalón // donde nadie la ha vuelto a encontrar..." un abrazo

Fernando -

Uno que mira, simplemente, yo escribo lo que me sale de las tripas, aquello que me identifica y siento en cada momento, sabiendo siempre(será la edad) que la poesía es poesía y para mi tiene que estar un poco elevada sobre el nivel de las aguas, no puedo pensar en el mundo ni en su salvación...lo siento.

Morgana -

Me parece un texto precioso...
Saludos

Uno que mira -

Pues si le parece bien entonces Don Fernando, le añado un par de cosas, que tiene usted razón, pierda cuidado. Que es verdad que el resultado de mi análisis quedó grandilocuente. Y que tiene todo el derecho a ser quien es, pero que no es verdad que uno no puede dejar de ser lo que es. Uno puede ser un hombre equivocado y de pronto desar de serlo y no permanecer en el error. Uno puede ser un tipo que ignora ciertas verdades y de pronto las comprende y ya no lo es. Uno puede ser un tipo triste y de pronto le consuelan. Uno puede ser un tipo tranquilo y de pronto le soliviantan. Y no hablamos sólo de estados de ánimos. Uno puede revisar y cambiar profundamente sus actitudes. Yo lo hago constantemente. Y vengo aquí precisamente porque tenemos puntos de vista diferentes. Pero más allá de aceptar la diferencia, los poetas, buscamos las verdades.

Entiendo lo que dice, y siento haberle malinterpretado, que es mi torpeza la que me impide ver su otoño, que en realidad lo que veo es su humanidad herida, y que quisiera en lo posible ayudarle. Porque hay una diferencia fundamental entre la entrega y el abandono.

Y quizá usted prefiera seguir abandonado. A lo mejor usted necesita entregarse a la melancolía. Pero creo que hay una deferencia de fondo entre el estar melacólico y poetizarlo, o en crear un estado anímico para ser inspirado. Que a veces la vida nos trata mal y escribir es un bálsamo, y que otras somos nosotros los que tratamos mal a la vida sin querer advertir sus milagros.

Y yo creía que usted lo tenía claro. Que ayer hablábamos precisamente de eso mismo. Y si no usted advierta: nosotros mismos, que estemos ahora aquí hablando, entre miles de millones de personas, usted y yo habiendo coincidido... ¿no le parece eso una especie de milagro?

Y quizá sea que mis ojos en la foto vea renovación, ciclos necesarios, oportunidades que se abren, cruces de caminos.

Y no digo que los dos no estemos en lo cierto. No digo que los dos no tengamos razones válidas. No digo eso.

Pero las actitudes personales tienen consecuencias. Y la melancolía es mala musa. Y peor consejera. Y además sirve de refuerzo a gente que lo que necesita es respirar un poco el aire puro. Que los poetas deberíamos estar al servicio de un humanismo bienentendido, esperanzado y paciente. Y dejarnos de estereofonías y logomaquias, con una pose de estetas.

Que no le regaño. Que peco de lo mismo. Que bastante dolido está ya el mundo, como para abundar en la herida.

Un abrazo.

Fernando -

Sí quieres comentar mis poemas me parece bien, no me voy a molestar por ello...pero los pájaros que yo conozco callan normalmente en su gran mayoría por la noche, hasta mis periquitos que no lo hacen ni debajo del agua...
el otoño es para mi un tiempo triste, siento que no te parezca bien que sea melancólico pero no puedo dejar de ser lo que soy, y por cierto las estrellas son azules y rojas y en eso se pueden dividir...luego que te guste o no mi poema es un problema del que soy incapaz de ayudarte porque tú tienes una forma de ver las cosas diferente a la mía y por último te he de decir que tu poema me parece de una grandilocuencia que en absoluto buscaba yo en este que además tiene algo introspectivo y de unión con la foto...y como ya "hablamos" en otro sitio sobre el silencio nuestra manera de ver las cosas son distintas...cosa que me parece muy bien...viva la diversidad!..saludos, Uno que Mira.

Uno que mira -

Se expresa usted bien don Fernando. Disculpe que me quede usted un ratito. No crea que soy de los que sacan la lengua a pasear. Quizá es solo eso. Yo le doy tanto valor a las palabras que quizá me gusta que se reflexione un poco sobre ellas.

No es que no me gusten. En serio. Si no hubiese visto un destello de luz en lo que leí ni siquiera me hubiera parado a comentarle. Pero créame que nos prestamos muchas veces a la condescendencia, y eso, nos duerme los ojos.

Lo sé por mi experiencia, en el blog, cuando viene a comentarme mucha gente que habitualmente me lee, detectas en sus comentarios un halago vacío, un decir he estado aquí, he pasado los ojos por encima de tus letras y me han gustado.

Pero a veces echo de menos una voz discordante. Que mi texto de pronto haya despertado el interés de alguien. QUe no me comente. Ni siquiera enseguida, hasta que no se haya parado a desentrañar si esconde algún misterio.

Y me pasó eso con su texto. Trato de desentrañar su misterio. Y no lo encuentro. Y entonces me preguntaba si es que no lo tiene o simplemente que yo no he sabido llegar a él o usted no sabido contármelo.

Porque está bien hacer metáforas. Pero han de ser metáforas de algo. La poesía no son metáforas gratuitas. Porque es verdad, es verdad don Fernando, puede esconder y dar muchas cosas. Pero su poema ni da ni esconde. Y creo que es porque las metáforas que ha utilizado no nos llevan a ningún referente válido que nos provoque una sensación. Nos da un vacío, por falta de concepto.

Quizá en vez de pájaros en el crepúsculo, podríamos acceder a una imagen más elaborada, con más fuerza, más evocadora:

Derrotado mi canto
como el himno del ejército
perdedor de la batalla.

Hay palabras que arrastran el dolor de los quebrados.

y en cuanto a lo de la noche yo creo que pasa lo mismo. Ya utilizar noche tiene de por sí ciertos peligros. Porque noche es una palabra preñada de significados subjetivos y trae consigo a sus espaldas muchas connotaciones. Nos cuenta soledad, nos cuenta oscuridad, nos cuenta angustia, nos cuenta clandestinidades, secretos, lo que ocultamos. Pero también tiene su reverso luminoso, su punta de paz, su pedazo de libertad, su anchura.

Pero pensar en que los ojos vigilantes de la noche son azules es difícil de entender. Porque no hay referentes azules en la noche.

Si uno piensa en referentes que puedan conicidir con su metáfora no los encuentra. ¿Cuáles son los ojos de la noche? Las estrellas no son azules. Pero quizá hable de la noche en una gran ciudad, las ventanas encendidas de las casas de los acompañados.

Pero serían más lo ojos de la ciudad, los que abre por la noche.

Y vigilantes... es tan ambiguo. ¿Es una vigilancia escrutadora como la de las cámaras de seguridad? ¿O es una vigilancia protectora como la de los padres por sus hijos?

Quizá me inclino más por que usted quiso expresar esta segunda opción, no es una noche amenazante, pero tantas cosas a la vez hacen otra vez a la metáfora poco inteligible.

Y luego está lo del quebrado paso de su vida. Que detrás de la introducción que hicimos de la derrota deja un poso de inevitabilidad. De resignación. De asunción del fracaso.

Y quizá usted quiso expresar exactamente eso. Y entonces lo que pasa es que le hablaría de otras cosas. De la responsabilidad mental que adquiere uno al decir palabras. Porque de verdad creo que se puede aprender dignidad en la derrota. Y creo que en vez de proyectar melancolía, pordemos aportar acicate, abrir alguna puerta a la esperanza, enfrentarnos al resto de nuestra vida renacidos, pero algo más sabios.

Así el poema podría quedar así:

Derrotado mi canto
como el himno del ejército
perdedor de la batalla.

Hay palabras que arrastran el dolor de los quebrados.
Pero guardo mis notas rotas
para la noche
que me atiende con sus millones de estrellas.
Sólo a ella le consiento escuchar,
el paso quebrado de mi vida.


Y esperando haber construido un espacio, para el diálogo, o para el silencio, un lugar donde encontrarse al menos, espero que no vea en mis palabras ningún deje de condescendencia. Me mueve todo lo contrario. Me mueve a que quizá usted aspire a convertirse en un buen poeta.

Pero a lo mejor usted prefiere que yo le deje en paz. Me vaya de esta mesa. Les deje con sus cosas y no me entrometa.

QUe soy un tipo amable. Que no me solivianto. Que pensé que tenía alguna opinión que pudiera interesarles.

Fernando -

Por supuesto que son palabras, las palabras guardan su campo semántica y expresan las cosas que yo quiero decir y las que tú quieras entender...para
mi la poesía puede esconder y dar muchas cosas y desde luego tiene que tener un ritmo que te haga andar por el poema...y sí estoy triste pero es una tristeza metafórica, nada hay nuevo que me haga estar peor salvo el propio otoño que trae en sus alas el próximo invierno...el tiempo que pasa, la luz que se escapa y con ella todo lo que significa vida...a lo mejor aún así no tiene sentido para ti y siguen siendo meras palabras buscando su armonía ...si es de este modo lo siento no saber expresarme mejor...un abrazo

Uno que mira -

mmmhh.

¿Hola? Buenos días. Me iba a marchar sin decir nada. Pero... no te he entendido.

Quiero decir que nunca vi cantos derrotados en los pájaros en el crepúsculo, que los pájaros que a esa hora cantan son una alagrabía luminosa de trinos y gorjeos, y aún hay quien canta de noche, como los ruiseñores, y su canto es victoria.

Y quizá también por eso me cuesta llegar a la melodía rota que arrastran las palabras, y a deshacer armonías.

En cuanto a la noche iluminada (¿por qué, por la luna, las farolas, las estrellas, las luciérnagas...?) que te mira con sus ojos (¿azules? Quizá es que yo vi siempre a la noche con los ojos cerrados.)
que vigila el quebrado paso de tu vida... jo. No sé si todo esto lo has dicho para contarnos que estás un poco triste, o más bien jodido. Que queriendo ayuda nadie te la brinda, que necesitando consuelo no hay quien te lo preste.

Entonces se me ocurriría cantarte aquello de "sal de esas cuatro paredes, porque el sol quiere verte"

No sé. Lo mismo solo juntas palabras, sin pensar mucho, y de pronto te gustan el orden con que el azar las dispuso, su cadencia, y lo muestras como una salmodia un poco triste, carente de sentido, que aspira a sentimiento.

Sólo quise abrir una puerta. Hacerle un comentario con sentido en vez de consentido. Prestarle mi tiempo, hacerle caso, tratar de prestar atención a sus palabras.

Dejarle algo más que palmaditas en la espalda.

Fernando -

Me gusta recibir tus cariñosas palabras...sabes que te aprecio mucho, un beso.

Marisa -

Pues di lo que quieras, pero parece que el otoño os está iluminando más de lo que parece; porque, ¡qué bella fotografía y qué sutil poema. Me guardo el anterior, el de la ciudad, como oro en paño. Besos.
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