
Cubro el mar, recorro la arena
que resiste sus avatares y embestidas,
y en el horizonte difuso de la tarde
unas huellas revelan mi destino.
Llegar a ti, desde el rincón oscuro
donde rehago mis palabras,
encontrarte en el último respiro
que el atardecer guarda,
todo es el milagro de la espera
por el que mi corazón camina.
Alondras de pequeños pasos
y largas escapadas,
tus pies persiguen el universo y los astros
mientras la noche se hace eterna,
mano a mano en la caricia.
* © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre
13/06/2007 23:11.