Después del páramo,
a la orilla de un reguero de agua,
un repecho de sombras
escondía el silencio de unos solitarios pinos.
No había mayor soledad
que su triste compañía
en el agreste paisaje.
Autor: Lamia
Fecha: 02/08/2007 10:37.
Autor: Fernando
Fecha: 02/08/2007 14:56.
Buzón
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