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fernandosarria

Hay tardes abandonadas

 

 

Hay tardes abandonadas al rumor de las luces y del viento

y en ellas somos casi como personajes de un cuadro de Hopper,

sentados sobre la desolación

apenas nos queda campo de maniobra

para resarcirnos de esta sensación que nos arrastra.

Sí, escuchamos con su voz desgarrada

las notas de un blues de Sarah Vaughan

o las de Dinah Washington llevándonos lejos,

como si zarpar al mundo azul de la música nos redimiera

de la atonía de un atardecer de ahogados silencios.

Al final siempre nos queda volver a recogernos

en la mutua comprensión y desde la azotea

ver crecer en el horizonte un nuevo crepúsculo,

mientras la ciudad habitada se diluye en las sombras

y en nuestro desierto vuelve a arder el fuego.

6 comentarios

Fernando -

Uff..como podría ya sabes que no...serán cosas de la lejanía..besos

Entrenomadas -

Oye, esta es la tercera vez. ¿Me estás censurando?jajajaj.
Pero si lo que quiero decir es que es un poema preciooosooooo.
kisses,

Fernando -

;);)..gracias...por cierto te quiero poner en el mío de crepusculario...quizás los coja de los del Cronista...un abrazo.

Antonio Pérez Morte -

¡Buen poema, Fernandico!
¡Te lo "robo" para mi blog!
¡Abrazos!

Fernando -

Me alegro que te guste Alfredo...un abrazo..hoy tienes poesía en la feria...

39escalones -

Precioso poema, y ¡qué estupendas referencias! Dinah Washington, y sobre todo, Hopper, que me encanta: esas mujeres abandonadas en habitaciones de hotel...