busca...
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas.
15/10/2007
 Mirada a Selinunte Sabe la vida de dar y quitar y en el idilio con la piedra el hombre se redime. ¡Cuantas palabras y silencios han cubierto un templo! La historia se escribe con la gubia y el cincel, argamasa de sueños y debilidades, miedos y poder, como si detrás de cada columna milenaria un hombre dejara sus preguntas para siempre ¿para qué sirve el amor si somos mortales? ¿qué nos trae la noche y su memoria si mañana vuelve el alba? Un lugar puede ser un paraíso o un infierno, este sitio se revela extraño, fue un paraíso de caudalosos ríos y hoy se resiente en la soledad de un páramo.
13/10/2007
11/10/2007
 Estampa del puerto de Palermo. Hay un hombre dormido y una mano que mece el mar en el azul oscuro de sus ojos cerrados. Hay un día desteñido de estío con el color brillante de las gaviotas y la somnolencia de los barcos que han renunciado a volar mientras permanecen silenciosos en los viejos muelles. La tarde es un fiel e inmóvil reflejo de tantas otras en la que los sueños se dispersan entre las nubes blanquecinas y en el suelo yacen pintadas de amores imposibles: "tre metro sopra il cielo".
10/10/2007
 Me habré deshecho en preguntas que tu espalda conoce, como mis manos saben de tu piel y mis labios cubren tus recodos más ocultos. Siempre somos algo más y algo más esperamos del otro. Cada noche desnudamos las palabras y entregadas a las sombras las tomamos en sorbos de deseo, en ese silencio apenas percibido por el otro respiramos y seguimos el sendero del azar que la noche deja entre sus derribados muros. Fotografía tomada de www.debenport.com
09/10/2007
 Quien no se haya abierto a la tenue luz de las calles, soportado el beso profundo de los faros y soñado en silencio con el suave camino de una piel, nunca podrá ser mi amante. Trae la noche olor a espliego y una cadena de susurros que ahuyenta las sombras. Allí, casi al borde del último rayo de sol, ha quedado una pregunta, y aunque el icono de la luna se reúne con el llanto de la lluvia, nadie que nos impida respirar tendrá derecho a calmar el otoño y dejarse besar por mis labios.
26/09/2007
 Dejo mis manos cerca de ti. Sé que duermes y apenas sientes el calor que te estoy dando. Afuera sopla el viento como un desafío en los cristales de la ventana y la luna llena recorre la habitación con su álgido susurro. Todo es impredecible. Tú y yo aquí renaciendo de la soledad y amándonos como nunca lo habíamos hecho, dejando en la piel un calido reguero de felicidad. Todavía me hormiguean las manos y huelo en ellas el dolor de la espera de tu cuerpo y ese sabor denso a miel que en mi boca se deshizo como un azucarillo. Así te velo el sueño, recordando nuestra autentica noche de amor.
25/09/2007
 Es dulce la nostalgia. En las yemas de mis dedos todavía queda el sabor que me regaló tu cuerpo. Cada caricia nos abría un mundo nuevo, sensaciones que se derramaban por tu espalda y recreaban el vértigo y el deseo. Detrás, la noche callada. Sumisa. Entregada. Guardaba en su piel, enhebrados en la sombra, cada uno de los gemidos que en mi nombre tu voz exhalaba. Desnudo de Amadeo Modigliani
23/09/2007
Hay noches que sólo se maldicen cuando el alba las deshace. El deseo crece con el sabor a mar enredado en tu pubis y en mi boca. Oscuras aureolas sostienen erectos y calidos pezones que se dejan seducir por mis abandonadas manos jugando entre tus senos. Mis labios buscan en tu piel un sendero de luz y de susurros. El rumor de tus caderas crece con la noche, desbocado caballo en el salvaje galope de tu cuerpo. Tus gemidos se asientan en el cuarto como un eco que ahuyenta los miedos y las sombras. Mientras sueño contigo, las sábanas se derraman en un ovillo cubriendo el amanecer mi sudor y tu recuerdo. Reproducción de un cuadro de Amadeo Modigliani : Desnudo recostado.
20/09/2007
Desisto del verano, él se ha hundido entre los pliegues de mis sueños y todo lo que mis manos acarician guardan el sabor húmedo del otoño. Camino por el parque. Resuena entre la grava el eco de mi soledad. El viento se adhiere a mi cuerpo, trae un sabor preciso a lluvia y a las primeras hojas que abandonan el placer de la vida. No tengo más palabras para identificar tu ausencia, la puerta guarda encendida la luz que tu adiós no supo apagar. Hay olor a multitud entre los divanes de los cines y allí, desearía esconderme entre las sombras ocres de los demás, en el oscuro señuelo de cuadros azules y rojos. Tenderme en lo profundo, lejos de este parque temático de los recuerdos. Llega el otoño y tú no estás, como otras veces no has estado, pero ahora me parece sentir que el viento se lleva mis palabras y las tuyas e inunda de olvido y silencio la casa que habito.
17/09/2007
 Todos los murmullos de la noche te dejo junto a la almohada, esos que apenas se perciben, los que engendran rincones de viajes olvidados y relámpagos en el cielo de los sueños. Ese rumor de mi cuerpo cuando dibujabas con los dedos en él una pregunta de oscuro deseo, o renovabas el sudor de mi castigo dejándome a la sombra de la pasión. Y sentirás el alivio de tus dedos recreando el frenesí de tu soledad, pero de mi sólo te quedará la fragancia, la marca inerte que mi piel abandono en tu cama.
16/09/2007

Hay noches que guardan la simiente del deseo. En sus aledaños cruzan las palabras como susurros y la piel se eriza, expectante y deseosa ante el cosquilleo de la sangre y el sabor arenoso de la boca. Todo se transforma. El cuerpo es agua recogida entre las manos ardientes del amante y la humedad de los labios dibuja interrogantes que en la mañana apenas podrá recordar. En la habitación del hotel, los muebles silenciosos son los arrabales donde respirar y alargar en el humo de un cigarrillo la penumbra en que la noche habita. Ella duerme y tú, tranquilo, recoges, admirando su cuerpo desnudo, los últimos vestigios de la pasión.
13/09/2007
Siempre nos redimen los silencios.
Por cada uno que saboreamos
con el gusto áureo que deja la consciencia,
una luz se desgarra,
allí, entre los ojos,
bordeando la retina,
pendiente del resplandor
de la otra mirada.
Lastima saber tanto de silencios.
12/09/2007
No sé cuantas veces hemos de desnudar el fracaso.
La aparente derrota ante lo cotidiano
reabre las compuertas de la niebla.
Es posible que todo tenga que ver
con la imprescindible necesidad de respirar
el aroma a bosque de tu pelo
en la madrugada de cualquier día,
cuando dormida junto a mi,
llenas con su fragancia la alcoba,
mientras yo sostengo,
en el desierto de las horas,
todas las fuentes del amanecer.
Pero tú no estás.
Estoy solo en este final de verano.
Algo me dice que la sensación de soledad atrae la lluvia,
y nada de lo que me vaya conduciendo al mediodía
dejará de tener el sabor provisional
que tienen las cosas cuando tú te has ido.
A veces los poemas vienen por caminos trazados por otros…este va dedicado a Javier López Clemente.
11/09/2007
Despierta la tormenta los jazmines y me traen la fragancia de un recuerdo. El olvido sólo se llevo su nombre pero el olor de su cuerpo siempre me espera tras la lluvia.
10/09/2007
Desayuno en el fulgor de la casualidad. Se abren las ventanas y entra el deshielo de la mañana trayendo a racimos el néctar de un olvido, un guarismo más del tiempo, un poco de esa noche en que nada nos despierta salvo el aroma de la felicidad. Carraspea el viento y me nombra, tiene la intención de recuperar todo lo que le robe ayer, el verde resplandor de las últimas hojas del verano y el dorado amaranto en que se consumió el crepúsculo que rodeaba tu cuerpo. Nada es imprescindible para mis ojos. Nada es necesario para mi boca, -aunque sentir el sabor de tu piel mientras te recorro con mis labios sea algo especial-. Pero no puedo devolver, ni siquiera al rey de los vientos, el fundamento que desharía mi acuarela en la que tú fuiste la figura que centró la noche.
09/09/2007
Cuando la piel se sujeta al verbo,
odia el ritmo claudicado de las matemáticas.
Tampoco solemos resguardarnos del vaho de los vértigos
porque al cerrar los ojos nada es lo que es,
sólo un largo sueño de horizontes rojos.
Por eso, nos deshacemos en ríos de agua
y vertemos las emociones en círculos de silencio,
para que ninguno de los dos repare
en que tú y yo hemos terminado.
Poema con el aroma de los versos de Sonia
08/09/2007
Sigo esperando el alivio de tus manos. No hay nada más en la tarde que esta espera extraña de tus brazos, sólo intervalos cruzados de renqueantes palabras y un sinfín de obligados silencios. La soledad redime los sueños. Te has dejado abierta la ventana, por ella se oyen los gritos de la calle y los pájaros pendientes de la noche. Sin embargo, es lo único que me trae el color vestido por el viento y el recuerdo de un verano que se aleja. Cuando vuelvas, aunque todo el otoño será una incesante lluvia de hojas muertas que ni tú ni yo nos podremos permitir, vendrás a mí y nos dejaremos vencer por el deseo y entonces no habrá ya juegos de corazones rotos, ni siquiera las frías cervezas del verano podrán llorar por la esperanza, envueltas en los versos. La risa de tu boca saciará la sed, como siempre lo ha hecho. Tu cuerpo desnudo seguirá recreando mis viajes y en el sexo encontraremos las canciones, todas las canciones que nos ha robado el tiempo, porque la noche durará en nuestro cuarto tantas horas que, cerrado el universo, todavía seguiremos esperando un nuevo capitulo para nuestro último viaje a la luna.
07/09/2007
Cuatrocientas palabras. Cuatrocientos golpes en un sobre que dejaste con mi nombre. En tu carta un sólo mensaje: nunca pudiste soportar las despedidas. De las cosas sin importancia que nos rodea y a las que apenas reservamos un segundo, un aliento para reflexionar sobre ellas o sentir su suave deslizamiento hacía la nada, debemos rescatar la sutil embriaguez del relámpago, el regalo que en un instante nos da la vida.
05/09/2007
Podemos darle al tiempo su carnaza: todo lo que el sabor de nuestra boca apreció como suyo, y dejarle en la puerta, adormecido, reuniendo nuestros pedazos en un puzzle de nostalgias y de olvidos. Después, salir a la luz, recoger los todavía de la vida, y renacer de nuevo con un ramillete de recuerdos. Su fragancia nos traerá para los momentos que el silencio nos demande algo por lo que merezca la pena respirar.
04/09/2007
No hay tarde que no recoja en el aire un todavía, ese brillante momento de esperanza que Vallejo dejó colgado en nuestro corazón. Ahora, es un latido que se abre paso en el silencio y de su verso ciego renace el ahogado suspiro de la piedra. Somos luz y palabra, reflejo de un atardecer, el tono de aura que queda en los muros cuando se naufraga en la ciudad y sólo una caricia de otra mano, una mirada enhebrada con tus ojos te puede decir que todavía es tiempo y que aún queda algo por lo merece la pena respirar.
03/09/2007
Quiero sentir la lluvia. Callado, distante, alejado de tu presencia, sabiendo que en cada gota se me va una palabra de aquellas que siempre te reservo. Formarán charcos en tu ausencia, cilancos de olvidados sueños que guardaba para arrullar tu oído. Si vuelves estaré vacío, seré un arenal entre los ojos de un puente. Pero en mi silencio podrás ver los restos húmedos que en la tarde dejó la tormenta. Los versos quedarán como esencia entregada entre las flores y todos los que paseen por la alameda pensarán en ti.
02/09/2007
Hay fuegos que nunca se apagan, como los remordimientos acunan las noches e iluminan los recuerdos.
01/09/2007
Tu cansado amor se pierde con las noches y las promesas. Nace el silencio, mirada que ilumina: amor callado.
30/08/2007
Roto silencio, tras las puertas del armario donde las lunas te devuelven a tu infancia, junto al viejo olor de los membrillos y la ropa húmeda de años, ella te reservó una caricia para cuando ya no estuviera.
Estos versos surgen al leer los últimos poemas de J.A. Labordeta en el blog que tiene en Zaragozáme.com
29/08/2007
En los haikus de mis silencios el mar del Japón cae lejos, atravesado entre tus ojos y tu falsa sonrisa. Alargué la mano, tu piel tibia se dejo de silencios y vibró anhelante. Casi un suspiro abrazó la noche, en la oscuridad la llama nos hacía despejar todas las dudas.
27/08/2007
Sí, el amanecer es soledad, enrojecido abrigo donde refugiar una mirada. Tengo el abandono como cadena impensable que deja fluctuar su sonido metálico entre las baldosas de la habitación y señala que mis huellas ya no conducen a donde ella reposa, tan sólo hay una branza que me une y que me ata, un deseo perenne para mi y pasajero para ella, pues ya sé que en cada puerto que descansa su cuerpo busca a alguien que le recuerde a mi.  Se ha olvidado el mar de respirar, en el silencio sólo un murmullo: la carcoma del agua.
26/08/2007
Noche abierta y mi cuerpo espera tu llegada. Como el beso que a una sombra tu luz atravesara, quedo yo extenuado ante el fulgor y el tacto de tus manos y en tus caricias renazco del olvido. Tan sólo me queda un largo susurro de tus labios húmedos, un sendero de fuego marcado en mi piel que hace de la penumbra una larga melodía.
23/08/2007
No basta este rincón donde el tiempo se detiene y las flores remarcan la belleza que el instante te guarda. Haría falta una puesta de sol que perdurará todo un verano ante tus ojos y un mar azul guiando eternamente tu mirada.
22/08/2007
En el aguacero presenta la lluvia una luz inesperada, mojados, corremos en la noche y tu sonrisa reabre la esperanza, como si un mal recuerdo te hubiera abandonado entre las calles húmedas.
21/08/2007
Resuena tu voz en las estancias, es una canción que la tarde recoge y, embelesada, se queda en el jardín para hacerse melodía perenne, en la que sólo el rumor de tu voz mueve las hojas de los árboles, mientras el sol acaricia los muros y las nubes dibujan sueños inmutables.
20/08/2007
En ti y en mi quedan carencias que la noche arrastra, todo lo impredecible nos desarma, se yergue ante el deseo, como un juego de cartas que el azar concede. Nada nos hace héroes, sólo un reguero de luz, un río de dicha que nos acoge entre sus orillas sosegadas. De allí, según vengan las cartas, la fortuna hará que reservemos un ramillete de rumores y caricias (algo que valga la pena recordar) o la penumbra se llevará todos los recuerdos.
19/08/2007
Sea el amor cercado por el fuego. Vientres que se resisten a separarse en la violencia de un deseo extenuado o en la incapacidad de la piel para reconocerse sola. Sean tu cuerpo y el mío fértiles campos de batalla, donde el placer no venga sólo de las manos, ni el calor de los labios se acoja a perderse en las zonas de ambrosía, sino que recorra el universo de estrellas que de norte a sur hacen nuestra geografía. En el puerto se derrama la luz sobre las barcas inquietas. El mediodía deja su huella y su silencio, un susurro que el agua deshace como el quejido solitario de alguien que nos nombra.
17/08/2007
No sé por qué, mirando el mar, me parece como que ese último velero que se aleja, se llevara con él algo de mi.
15/08/2007
Hay amores que parten de la noche como de las estaciones los trenes nocturnos, y en la oscuridad de un cuarto, los ojos aparentan los azules astros del universo. En los gemidos se alargan las horas convirtiendo el deseo en un sendero serpenteado por nuevas sensaciones. En los andenes del amanecer las suaves caricias traerán un poco más de felicidad.
14/08/2007
Respira la tarde e hilvana con sutileza los recodos imposibles de tu deseo. Detrás, apenas queda un reguero de luz que tomaste del alba, y en la piel, aquellos besos húmedos que todavía te hace recordarla.
13/08/2007
En el intervalo del amanecer, desnudo de abalorios y mentiras, cabe en esta soledad una nueva caricia. Un oboe me despierta y guarda para mi la tristeza compartida de un adagio.
11/08/2007
Ella me dice que no hay mayor ternura que mi silencio. Mientras, la tarde cálida nos acoge entre las sombras de las parras y unas avispas revolotean deleitándose entre las uvas.
En el intervalo del claroscuro de la tarde tu cuerpo se hace estatua de luz y de sombra. Quieta, apoyada en la ventana, cae por tu espalda una cascada de iluminado ámbar. Mientras yo admiro tu desnudo y tus ojos se pasean por la deshabitada avenida, me pregunto hasta cuando tendremos estos instantes bendecidos por la dicha y la fortuna. Un desgranado verano nos sostiene en la ciudad solitaria, de azul cobalto sus noches son eternas y en su duna dorada crecen las mañanas al ritmo impagable de las caricias. Apenas se nos pasan las horas y los días, todo es un tobogán donde respirar tu aliento, besar tu piel, hacerte el amor, soñar tus sueños y en tus risas hundirme como un gato en el regazo. Es lo más parecido al cielo que conozco.
09/08/2007
Entrega las mañanas el placer desnudo del silencio, mientras los dos apenas rehechos tenemos cada uno un mundo aparte, un lugar donde hemos depositado todas las pequeñas mezquindades y un reguero de deshilados reproches. Así y en pijama todavía los muros derrumbados nos dejan mirarnos como si una lluvia de ardiente sinceridad nos hubiera empapado en la noche de autos.
08/08/2007
Hay tristeza, mucha tristeza. La soledad arranca las palabras e imposibilita probar a ser dichoso. Miedo a sentir la ternura, miedo a dejarte arrastrar por una caricia. Pero los besos de pergamino jamás hacen sentir el deseo húmedo donde se esconde el ámbar. Las abejas enmudecen, el sordo sonido del agua se calla, todo queda en la piel, un escalofrío, apenas a dos segundos de la felicidad. Para Sonia, ella sabe por qué.
07/08/2007
Luces. Sólo luces y un ocaso de viento silenciándolo todo. La noche es un estribo más al que agarrarse y tú, oculta, detrás de las barcas, ensimismada sombra del estío, mientras el mar se afana en respirar en su deseo de ser humano.
06/08/2007
Se va el suave día con su brisa de estancias abotonando la camisa de la noche, y en el refugio del crepúsculo, encendidas las últimas nostalgias, tú y yo convivimos, sabiendo de antemano, que a pesar de todos los silencios no hay entregadas más cartas al azar que las que siempre su mano ha poseído.
04/08/2007
Al amanecer, los silencios cobran la importancia que les dio la noche. Se derrumba el palio bajo el que los cuerpos son más hermosos y, desnudos, el uno ante el otro, como los ha dejado la penumbra, sólo queda cerciorarse de la pequeña verdad que les acecha: no son más que héroes de una singular batalla, donde el deseo siempre vence. Mientras, en el jardín se derrama el día; empiezan los aspersores su rutinario trabajo y un alivio de pájaros revolotea y canta.
02/08/2007
Nada de lo que nos dijimos tiene ningún valor, ni siquiera las dulces palabras con que tus labios saboreaban mi piel. Las noches se abren en el abanico de los deseos y tú y yo estábamos en el sitio adecuado para mentirnos.
31/07/2007
Llegar al límite, al extremo desnudo de la ternura, donde tú y yo nunca nos hemos herido pero sin embargo siempre nos resguarda el temor. En el silencio de mis dedos encuentras palabras que te hablan de sueños y deseos y un reguero de emoción que deja escrito en tu piel mis versos más oscuros.
30/07/2007
Aunque la noche sólo nos reserve un lugar donde respirar, entre tus manos el deseo se hace un sendero de caricias abiertas. Suena la música que trae la brisa altana del mar y en ella, encendidos versos que humedecen tus labios y hacen en mi piel un reguero desarmado de luz.
28/07/2007
Sobre mis recuerdos yo también recorrí las calles de París y sentí el escalofrío tentador de sus mujeres, aquellas que alimentaban con su luz las esquinas cercanas en su deambular por el Pigalle. En sus bocas se urdían los sabores misteriosos y, envueltas en el humo de cigarrillos, se ofrecían como aromáticas flores a nuestros deseos. Sus cuerpos desnudos quedarían en la mente como el único vinculo que nos guardase la piel, y en aquellas habitaciones del hotel Violette, adornadas de musgo y en sus entristecidas camas, encontramos lo recóndito e inesperado. En la Rue de Poissonnières mi juventud empezó a dibujar un sueño: De todas las ciudades que amase, París siempre sería única.
26/07/2007
Cuando te beso siento en tus labios el sabor de su boca, y ahora no sé, si es a ti a quien amo o a ella que tanto te quiso.
25/07/2007
En el sabor de tu boca he encontrado todos los pretextos y la noche y los desiertos han hecho el resto. Casi me siento obligado contigo, quiero ser amable, atento, dejar suaves caricias en tu piel desnuda, quitarle importancia al regalo sublime de tu cuerpo. Los dos sabemos demasiado el uno del otro y ahora en el nuevo juego de ser amantes nos queda mucho por recorrer. Desayunamos de momento, el domingo todavía nos puede traer el vértigo y tus miradas son un buen presagio.
24/07/2007
No nos cubre el edredón los cuerpos, demasiado cuerpo desnudo ante un edredón tan pequeño. Después de la noche no hay mayor vergüenza que la desnudez del alma, ya que ahora con el alba nada le puede cubrir y en nuestras miradas surge el temor a sorprendernos ante los ojos del otro. La luz se derrama por la habitación, y aunque te tapas la cara con la almohada sigo viendo tu espalda tatuada con estrellas y el nacimiento de tus hermosos senos. Me sobrecoge tu soledad, erizándome el vello en el escalofrío más intenso que he sentido contigo.
23/07/2007
Sólo he traído tu voz a este largo silencio y en el regazo de su eco he dejado un verso, corto, conciso, que habla de ti, una caricia que sin tocarte te desea.
20/07/2007
Hemos dejado llegar la mañana con el ronco sabor a nicotina del silencio y el desorden de los vasos vacíos. El alba trae un rumor de aves que se alejan hacía el sur, las miramos en su adiós majestuoso y un poco de nosotros se aleja en sus alas. Carentes de sueño, miramos el mar, tranquilo, sedoso, la playa apenas resguarda un par de sombras y los restos de una hoguera. Si ahora te acaricio resulta difícil comprender por qué, no hemos hablado en las dos últimas horas y en tus ojos sólo se contempla el reflejo quebradizo del horizonte, sé que entre mis manos y las tuyas hay un desierto de mentiras pero también hay una cadena que entrelaza lo poco que nos reserva la ternura.
19/07/2007
No sé si Neruda cuando sintió desbordarse el crepúsculo sobre el vestido de su amada como un racimo de uvas encendidas, se dejó arrastrar por el deseo para ver despertarse en su cuerpo un pueblo escondido. No sé si pudo imaginar el silencio que enterrado en su vestido oscuro se hacía eco de un día moribundo. Pero Neruda si vio arribar ese pueblo a la noche con las raíces prendidas a los sueños, y por eso lo nombró de su mundo, revestido por un azul pálido, para que el mar lo pudiera reconocer como suyo.
18/07/2007
Demorado. El sueño es un pretexto de la huida. Tu cuerpo y el suyo, enfrentados, casi uno, tan cerca, tan lejos.
------------------------------------
En las estancias donde inauguraste la felicidad apenas queda nada, dos o tres guirnaldas colgando al viento.
------------------------------------
Horizonte de soledad, tus dedos saben dibujar estrellas un río interminable sacia tus deseos. Las sábanas humedecidas te recogen en un silencioso gemido y la noche se perfuma con tu oloroso almizcle.
-------------------------------------
Te derrumbas, y en la noche árida sólo tus lágrimas quebrantan el silencio.
--------------------------------------
Del abandono, la ausencia es su melodía. Tu cuerpo sigue siendo piel, renovada y sola tendrás en el fuego la noche en tus manos y un sinfín de versos humedeciendo tu alma.
(Estas palabras han salido todas engarzadas como las cerezas).
17/07/2007
Abrí la ventana ante el amanecer, la calle estremecida se dejaba llevar en la brisa al ritmo entregado y sinuoso de los álamos. Un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo, el silencio agazapado me desnudó con su mirada y un deseo inusitado se agigantó en mi, el de hacer de ese momento un segundo eterno.
16/07/2007
Ya sé que esta noche estoy solo, pero no pienses que va a ser fácil convencerme, tú sigues teniendo la llave de tu cuarto pero yo tengo la de un sueño.
14/07/2007
¡Que sombra deja el ejercicio del amor! Húmeda y ensimismada, casi exhausta, se descompone entre el rocío, oloroso festival de océanos profundos, ese sudor de amantes - tan distinto al que produce el miedo o el trabajo - y el revuelto desorden de las sábanas, con sus huellas enmarañadas y su eco de dulces gemidos. Después el baño los acoge, el agua arrastra los sabores dejados por los labios y el almizcle que todavía corre por los muslos. El deseo calmado en la felpa de las toallas se abandona y una parte de ellos se va consumiendo lentamente. A veces me pregunto por qué nunca hablo de rascacielos siendo que vivo en un octavo piso con azotea y veo hacía abajo el mundo muy pequeño. Tal vez no tenga el ritmo preciso de palabras para abandonarme a la sutileza de lo diminuto. No poseo el poder simbólico del diccionario de las calles; es un esfuerzo observar con pasión el centro de una avenida, ver pasar a la humanidad renqueante de ilusiones como náufragos de un barco sin capitán y dejarse arrastrar por la carcoma y los óxidos, todos los que envuelven el derramado tumulto de la urbe. Ahora desearía poder encender un fuego nocturno, allí tú y yo y algunos amigos dejaríamos las caricias de la palabra fluir en el rojo incandescente de la hoguera, con los deseos y los sueños olvidados navegando en la brisa con el humo y volver a ser de nuevo cenizas de una noche, algo para recordar con agrado el resto de los días.
13/07/2007
Si he de decirte algo, quiero que sea hermoso, algo que deje sorprendida tu mirada, que no valores más este encuentro en esa balanza donde cada noche intentas no ser moneda fácil. Bebamos sorbo a sorbo el largo trago, oigamos la música que en el fondo nos halaga y nos separa del resto de la gente. Déjame ser tierno, acariciar tu mano, darte un beso, acaso con los gintonics sea lo único que tu boca y la mía puedan probar juntos.
10/07/2007
En el transcurso de la tarde el día se hace largo. El estío siembra el día de tardes interminables y uno crece al ritmo de las cosas, poco a poco, como las sombras que el sol va germinando en un muro. Puede ser todo tan sencillo, tener las manos vacías y en sus surcos arremolinarse las caricias, y allí otorgárselas a un gato, a un perro, a un niño, quizás al amor inesperado, tal vez al de toda tu vida, y en los silencios que nacen escribir palabras. Quebradas y onduladas, deshacen la placidez de agua y retornan con su eco a las manos, como si el mensaje fuera para ti mismo, pero tú siguieras preguntándolo al viento. Aún así, debajo de un gran níspero, la tarde se hace larga y el viento te trae canciones y murmullos, que siempre te estremecen y deseas dar un abrazo, una caricia a un gato, a un perro, a un niño, a un amor inesperado, al amor de toda tu vida.
09/07/2007
Debo recordar que de tu boca sólo he recibido el largo placer de su sabor a cereza, roja y enigmática sensación de dolor. Todo lo que el silencio arrastró con tus manos no lo pudiste deshacer con tu ausencia, el color de tu cuerpo entregado al amanecer; el escalofrío contenido cuando tus labios hablaban lentamente a mi piel; la ternura, música de tus dedos y los míos jugando en el rompeolas de las emociones compartidas. Es ahora cuando el calor de la noche me atrapa en sus sentidos olvidos, cuando tu fragancia deshecha por el viento es un río caudaloso recorriendo mi cuarto.
08/07/2007
En los dedos del viento el incendio se esparce, el sueño de la noche es ahora un grito, un diamante azulado en tu boca de nácar. El ritmo de tu voz marca las horas al despertar en la luna el silencio dormido. Llora un niño, ladra un perro, alguien se asoma y sisea en el eco pero mi corazón se ha ido detrás de tu sombra y tu gemido. Sólo el silencio, roto instante por la suave caída de las flores sobre el verde terciopelo del trébol, y el pájaro brillante iluminando el eco con el rumor de su canto enamorado. Así se hacen en mi jardín el paso de las horas.
06/07/2007
Busco entre las alamedas la sombra que te guarda, el pequeño rincón donde reposas, ahora, en la media tarde del estío, mientras miras en tu silencio de bosque el largo manto del río y piensas, seguro, en lanzar a sus entrañas tantas piedras como deseos ocultos has perdido. Al final no te encuentro, pero sé que no estás lejos, el río lleva en su desnudo eco las ondas tristes de tu desilusión.
05/07/2007
Nada hay en nosotros que nos haga héroes, ni aunque sólo sea por el largo intervalo del invierno y el azote continuo de sus noches. Al volver el alba, no somos más que éramos, ni se nos cubre el sudor con el goce del oro, apenas algún nuevo amago de tristeza o el nacimiento de una nueva cana.
02/07/2007
Desde aquí puedo darte la música del viento, esforzada sábara de sueños que de mis labios llega a tus oídos sabios. Puedo darte una encendida palabra que se deshaga con el fuego ante ti, ante tus manos, e ilumine la noche en el instante de su fugaz vida. Desde aquí, el rincón de los olvidos donde habito, puedo darte una mirada, una mirada ardiente que te traiga el color del infinito y te entregue el azar que hace que tú y yo miremos juntos y en silencio el dolor de la noche.
01/07/2007
Apenas nos cabe más lluvia en nuestras manos y un silencio de estrellas inunda la noche. Nos queda oír el palpitar de la marea y en sus olas blancas dejarnos atrapar por el abandono, como si de este mar pudiéramos llevarnos todavía un sueño.
30/06/2007
No sé si en el ardiente bullicio de la juventud encuentro más la frescura de tus emociones o el largo y sentido quehacer de todo lo que enhebras. Será como tu pelo, que en su extraño deleite, sigue siendo del color de la cerveza, o este mirar oscuro de tus ojos en que herida, la soledad, también hizo de ti un lugar donde habitar y reencontrarse.
28/06/2007
 Recorro las estancias de la noche bajo la mirada silenciosa de la luna. Desplazado el tiempo por tu mano, remites el verso al rincón donde crepita el fuego y arden las palabras como sarmientos cargados de susurros. Toda la noche se hunde en los sueños y en el rincón donde el alba nos aguarda. Pero tu cuerpo y el mío se buscan en el roce de la piel, como las olas besan las húmedas arenas y como las horas siguen su eterno camino hacia el olvido. ©2007 fotografía Miguel Angel Latorre
27/06/2007
Demorado en los dulces halagos que en el aire dejan las flores de la noche, así, así ha de recogerme la soledad, junto al fuego de cenizas y ardientes brasas, donde nada es tan sencillo como parece, pero que agradable es sentir el calor enrojecido de los sueños, y el eco de un humo errante, que atraviesa lejanos y recónditos paisajes buscando el amor y los recuerdos. Este poema lo he hecho pensando en Marta, mi amiga Nómada y poeta, que le han dado el Premio Victoria Kent por su libro "La Victoria del Heno", gracias por estar ahí.
26/06/2007
En las ausencias de las pequeñas cosas el dolor es manso, sutil, opaco. Su bullicio nos hace pensar, sentirnos extraños e indecisos ante su falta y ante los caminos que nos llevaban a ellas a diario, sin pretensiones, se vuelven insólitas preguntas. Echamos de menos un vaso donde bebemos agua, una cucharilla que nos removía el café, la jarra que trajimos en un viaje, el pequeño flexo azulado del cuarto de estudiar, la almohada que sabe de nosotros o ese cojín mullido donde dormían las siestas nuestros sueños. Aprendemos con el tiempo que la vida también nos depara el milagro de lo cotidiano.
24/06/2007
Veo en la noche un relámpago, el estallido de un látigo que me arrastra hasta Venecia, y tú estás allí, cuando la ciudad del mar sólo era lluvia, inmensa y torrencial. Era un verano eterno estar contigo, entregado al húmedo destino de querernos. Desnudos en aquel viejo ático de hotel, tú me secabas ensimismada el pelo mientras a través de la ventana la noche se hacía cómplice y nos dejábamos llevar por la suave pendiente del deseo.
23/06/2007
Entre las manos sujeto un ramillete de noches, aquellas que tuve alrededor de la lumbre de tu cuerpo y que dibujaban amaneceres de enrojecidos soles. Si he perdido todo lo que el remoto norte en su azar imantado de brújula me daba, para llegar a ti con la fragilidad de mi mirada no basta, tampoco seguir el ritmo cadencioso de un blues, ni en el rumor de las tardes en que he buscado tu rastro. Desnudo de avatares, ya no puedo sembrar de flores azuladas el sendero de tu boca, ni siquiera volver a comenzar el asedio que tu corazón desea. Ahora sé, que en los designios de la noche estás a mi lado, en ese círculo de fuego en que te ensalzo, junto al hecho impredecible de un poema, ahora vistiendo de luz mi soledad, me persigues, en esa última palabra en que tú existes.
21/06/2007
Será el azar o la fragilidad lo que hace que un silencio se componga de notas, accesorios imprescindibles de la música en que las tardes se arrastran por el río, con su ruptura de luces y abandono, bajo el dolor impávido de los puentes y la mirada oscura de algún hombre.
20/06/2007
Tus ojos son fuego, ardientes ángaros conduciéndome en la oscura noche. Tus ojos son agua, rumor de mareas entregadas a océanos olvidados. Tus ojos son aire, viento moviendo los campos de trigales en el sueño de una larga primavera. Tus ojos me reflejan el dulce color de la caricia, el dolor de una lágrima sentida, el verde color de la esperanza. Se me figura que son el mundo hacia donde dirijo mis perdidos pasos. © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre
18/06/2007
Casi todo lo que poseo puede ser arrastrado por el olvido, nada hay entre mis manos que el tiempo no consuma, nada puede tener más valor que lo fugaz. ¿Cabe una mirada en el hueco de tu ternura? ¿Es posible que en tu piel la noche se haga un murmullo, y en el cálido regazo de tu vientre la eternidad apenas importe? Sé que del rumor de las hojas se van desprendiendo las palabras, que el ocaso trae un sinfín de sombras, y que las huellas de la lluvia, el humo y la ceniza desharán algún día lo que hoy mi corazón te entrega. Más sin este temblor, sin esta duda, sin saber para cuando ni hasta cuando, el pequeño e inmenso valor de mi emoción, apenas sería el canto predecible de lo que la aurora le devuelve a la noche, apenas nada.
17/06/2007
Se ha puesto a crepitar el largo horizonte de las azules perlas y mi corazón se ha encontrado con tu ausencia, un rastrillo abandonado sobre la arena infértil y en la sombra que dan los álamos las huellas inequívocas de mi desolación.
15/06/2007
Ondea el día en las banderas de la luz y se eleva sobre el azul indómito de nubes el viaje infatigable de Venus. Tú te resistes a ser de nuevo tú, entregada a las sábanas, en un mar de sueños y pasiones de algodón, desnuda, agotas los últimos instantes, enhebrando poco a poco el día a tu mirada. Pronto el verde reflejo de los bosques acudirá a ti para iluminar el sendero que siempre me acerca a tu boca, y las pocas caricias que hayamos podido reconstruir se unirán buscando el calor de una corta y silenciosa despedida.
13/06/2007
 Cubro el mar, recorro la arena que resiste sus avatares y embestidas, y en el horizonte difuso de la tarde unas huellas revelan mi destino. Llegar a ti, desde el rincón oscuro donde rehago mis palabras, encontrarte en el último respiro que el atardecer guarda, todo es el milagro de la espera por el que mi corazón camina. Alondras de pequeños pasos y largas escapadas, tus pies persiguen el universo y los astros mientras la noche se hace eterna, mano a mano en la caricia. * © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre En el hueco del alba todavía cabe una caricia... ¿por qué te niegas a darla? si puede estar quieta la felicidad, si puede volverse de piedra el amor. Convierte en estatuas el día y el mar... (Silvio Rodríguez) Si en el hueco de tu mirada cabe el contraluz de mi cuerpo desnudo, perdido instante en que tu sonrisa altera el rumbo de mis recuerdos. Si así como en el aire todavía se oyen las canciones lejanas de mi juventud y en el universo herido de nostalgias se yerguen las luces de los astros, cabe la posibilidad que este momento casi mágico entre tú y yo no se pierda jamás y quede eterno en la hojarasca del tiempo, piedra esculpida a golpe de las mareas, entregadas al amor de las islas, a este desvarío de mundos donde encendemos la luz de la noche, como si nunca más existiera el futuro, como si nunca más existiera el día.
11/06/2007
Inacabada. Entre nosotros nunca nuestra relación ha sido completa. A lo largo del tiempo hemos huido el uno con el otro, cayendo una y otra vez en el regazo cálido del deseo, y en la penumbra de las sábanas donde nadie hace preguntas, piel y anhelo cotizan en la bolsa del silencio. Difícil levantarnos a diario y entender que juntos, nuestros proyectos, apenas nos alcanzan al mediodía.
09/06/2007
Abría ardido como un sarmiento en el murmullo azaroso de tu boca, salado y dulce presagio de futuros escalofríos, alcohol del cointreau con que me rociaban tus labios, vertido del húmedo reflejo de tu cuerpo desnudo en el azulado vaso, pero sólo el silencio de un nuevo fracaso me hizo despertar, tú entregada en mis brazos y yo sintiendo la desolación del amanecer.
08/06/2007
 Tus manos son pequeñas mariposas que anidan en el aire: trabajan el ritmo de las cosas, rehaciendo el rostro de mi mundo y el verde camino de las enredaderas. El milagro de la palabra se dispara en los renglones escritos por tus manos. Tus manos acallan las estrellas, tienen el color de las lunas y el volátil viaje de las palomas del recuerdo. Desembarcan en mi cuerpo y lo conquistan, lo recorren por todos los senderos olvidados. Tus manos son frontera y recogida, ardiente llamada y cálido regazo en el que alimentar las esperanzas y la vida. © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre
05/06/2007
Hay tardes abandonadas al rumor de las luces y del viento y en ellas somos casi como personajes de un cuadro de Hopper, sentados sobre la desolación apenas nos queda campo de maniobra para resarcirnos de esta sensación que nos arrastra. Sí, escuchamos con su voz desgarrada las notas de un blues de Sarah Vaughan o las de Dinah Washington llevándonos lejos, como si zarpar al mundo azul de la música nos redimiera de la atonía de un atardecer de ahogados silencios. Al final siempre nos queda volver a recogernos en la mutua comprensión y desde la azotea ver crecer en el horizonte un nuevo crepúsculo, mientras la ciudad habitada se diluye en las sombras y en nuestro desierto vuelve a arder el fuego.
02/06/2007
Para Manuel Vilas que en sus manos sujeta el ancla del Actur. No hay más lluvia inacabada que sustente la noche. De un extremo a otro del horizonte se quebró la línea en su eterno deshacer de rojas y permeables nubes y vino de repente la penumbra en su odisea navegable. Queda el rumor desencantado de los cansados niños y el juego prematuro de los jóvenes amantes; queda un rincón de lunas habitado por silencios y la etérea pero palpable ropa blanca, que aterida en su humedad se deja acompasar por la brisa. Hay viejos marinos oteando el mar, desde las azoteas de su improvisado castillo de proa escriben sus bitácoras de desolación y engendran rutas entre los lejanos astros a las que nunca se atreverán a ir. Entregados a sus sueños zarpan, siguiendo el sendero del último relámpago. Casi nadie recala en su partida, pero hay noches que se les ve alumbrar el cielo con el largo eco de sus palabras.
01/06/2007
Entre tus dedos camina el mundo con las palomas del amanecer. Blanca aurora de sábanas, enhebradas a tus manos se hace el misterio un rocío donde el deseo acaricia el alma.
31/05/2007
 Si eres polvo que con el viento dirimes la batalla, y me cubres cuando paso con el bello poema de tu nombre, arcilla roja deshaciéndote en mis labios: por eso te amo. Si eres agua de manantial del cielo, lluvia derramada sobre mi corazón desnudo, húmedo silencio buscando el arco iris: por eso te amo. Si eres dulce ámbar, cuerpo abierto a mis tormentas, caricia vestida en el azul de tu silueta: por eso te amo. Te amo, entregada a la palabra o perdida y ensimismada en el milagro diario de un largo atardecer, rosa florecida de cada crepúsculo. Por eso te amo. © 2007 fotografía Miguel Angel Latorre
30/05/2007
Se esconde tu nombre en el rumor del viento y se vuelve incierto aroma mientras el mediodía se engrandece. Con el dolor de tu ausencia se acelera en mi piel tu recuerdo, como si en el aire minúsculas partículas de ti me atravesaran y me llamaran lejos, para buscarte detrás de las colinas, junto al último vestigio azulado del horizonte.
29/05/2007
La soledad es un abanico de encuentros perdidos, crecidas arenas de un desierto perenne, allí, en la región donde habito, tú ya sólo eres una huella, un pequeño oasis de ternura donde volver de vez en cuando la mirada y el recuerdo, el último jardín antes de partir.
28/05/2007
 En el azul horizonte eres la gaviota, el ruiseñor en el alba dormida, la fugaz estrella en la oscura noche. De tu boca renacen los sarmientos, las uvas perdidas del estío, el vocablo exterminador de la tristeza, el quejido que alumbra un presagio de dolor, el austero silencio imperturbable a la lluvia. En tu boca nacen y mueren las grandes y pequeñas lunas que a diario me persiguen. * © 2007 fotografía Miguel Angel Latorre *El poema pertenece a "Anatomía de ti", publicado en el último número de El Cronista de la Red
27/05/2007
 Este sueño me une a ti por vínculos de fuego, nacido en los rojos atardeceres cuando el sol que declina te da vida, haciendo de ti el arrebol fragante de la noche. Todo tu cuerpo me deshace en el juego de quiebros y de búsquedas, desde el florido ámbar protegido hasta el suave deleite de tu pelo. Eres la reina en el laberinto, el hilo conductor que me transforma, el aroma y el dulce sabor que el adarce de tu piel lleva siempre conmigo. *© 2007 fotografía Miguel Angel Latorre *Poema introductorio de "Antomía de ti", publicado en el número-versión 14.0 de El Cronista de la Red No has de tener más amor que el de tu sueño, el que colgado de tus ojos cerrados busca entregarse a tus manos de luna y así morir cada noche en medio de un reguero de luz y de deseo. .
26/05/2007
No hay heridas más dulces que los besos de tu boca, ni cicatrices en mi cuerpo como los largos y oscuros senderos con que tus dedos iluminaron mi piel. Casi sólo recuerdo el sabor de tus pechos, la calida marea de tu recóndito ópalo, el ansia desmedida en que se hundían los silencios y cómo un escalofrío recorría mi alma al oírte nombrar en esos momentos mi nombre.
24/05/2007
 Aunque en el hueco de mi derrota, como almas en pena, quedan las tristes palomas que abrigan la tarde, no sólo sirve de refugio donde los sueños se desvanecen, a veces, como un recóndito paisaje de encendidas luces, viene la sombra de un amor y deja cálidas reseñas para aliviar la noche. © 2007 fotografía José Antonio Melendo
23/05/2007
En la roja metáfora del adiós, un racimo de palabras se desprenden como uvas dulces que buscan entre los dedos un sueño perdido. Pero no hay música que transforme la soledad en el devenir de una aria cantada bajo el reguero luminoso en que diluyéndose nos deja mayo. Sometido el silencio en la pausa solemne de las nubes, no queda más que la sutil esencia de un pequeño pájaro silvestre, que, con su diminuto acto de fe, débiles plumas verdes que enamoran el agua, hacen de la luz de su canto la última esperanza en que se abriga la tarde.
22/05/2007
 Para Sonia, mi visión de la luna. No sólo admiro la luna por su transito de amor entregado al azul de un paisaje, ni siquiera el recuerdo de las alas que las gaviotas reflejan en el mar cuando blanca e impoluta se hace redonda esfera en su extasiado viaje por el agua. Si a veces se me pierden los versos, las palabras cargadas de silencios, como a todos que mirándola contemplan el sueño perpetuo de lo antiguo, el ancestro que domina las mareas y hace germinar flores y cosechas, es también por el dominio perfecto de la ausencia, esa metáfora que esconde siempre una cara, un reguero de luz y su contrario, noches derramando oscuras penumbras que se reposan como tristes melodías entre los pliegues de alma.
* La imagen es un préstamo desde http://ltp.upr.clu.edu/astrolab/photosluna.html
21/05/2007
Se ha elevado sobre las últimas terrazas la luna imposible, espejo donde duerme el corazón y arde la noche. Quebrado surco en mi piel, la espera es un duende, un caballo negro invadiendo la estepa, el ansia que el tiempo no escatima, toda la lúgubre secuencia de pensar en ti. Recojo cada murmullo de la calle. Cada sonido me recuerda tu voz. El vuelo de un pájaro o la perezosa brisa desbordando los jazmines entonan la música de tu cuerpo. Oigo la puerta y tu figura se acerca lentamente. En el silencio por fin la noche canta.
20/05/2007
Del amor he aprendido su letra pequeña, esa que en los contratos de las pasiones quedan como húmedas huellas abandonadas en el deseo, apenas cenizas en el cuerpo a cuerpo, ajenas al sabor delicioso del oscuro ámbar y al lento estudio de la anatomía entregada a los calidos labios del amante. Cuando los silencios se pronuncian, surgen del fondo de los corazones todos los ayer y todos los reproches, como un vaso de acíbar que tragar sin más razones que el despecho. Con los hilos cruzados de la soledad enciendes los recuerdos en la hoguera y allí es donde, con el rumor del fuego, lees los párrafos concretos de tu vida, poniendo en valor la primera piedra, la piedra del dolor y del olvido.
19/05/2007
Traigo tras la lluvia la mano delatora, el remolino que en el aire deja un sueño, la perdida inocencia de un niño al ver en el cielo alejarse su cometa. Casi se han apagado todas las luces y se oyen las campanas lejanas tañendo en la mañana. Mientras, se abre paso un runrún de espliego desbordando los montes, el aroma que enardece los campos próximos, como si la palabra no bastara para nosotros ni nada haya más que nos conmueva, que en el silencio, la esencia de un trozo de tierra, o en mi caso, verte rehaciendo poco a poco, el jardín donde reposan los atardeceres.
16/05/2007
He sentido el claro vaticinio de la tarde, ese sabor agrio que dejan las ausencias mientras el humo imaginado de una pipa dibuja en mis recuerdos bucles azulados. Mi padre fumaba poco, pero lo hacia en una pipa pequeña y sencilla, que desgastada por sus dientes llegó a mi, era junto con las fotografías, la carta de amor que le mando a mi madre y su esquela, lo único que de él he tenido entre mis manos. Con aquella pipa empecé a fumar y era una extraña emoción sentir pasar el humo por ella hacia mi boca, tal y como lo habría hecho mi padre. Fue lo único, que salvando el tiempo, pudimos hacer juntos. Derrota tras derrota, mayo pasa en su viaje de viento y derramado polen, y en la sembrada luz del mediodía se precipita en una batalla conocida. Somos siempre los perdedores, habitantes de los largos crepúsculos que nos dejamos arrastrar por la admirada y ancestral soledad que trae consigo el ocaso. Hablando quedo, susurrando las emociones, somos viejos amantes en el fulgor de las últimas brasas que siguen calentando nuestros cuerpos. Sólo nos queda la palabra, los versos donde están los recuerdos ensalzados, viviendo todavía en las cenizas de los sueños.
14/05/2007
Si en este puerto nocturno y silencioso, las humildes barcas no dejaran de macerar el tiempo con el olor de la brea y de los peces, agria y sentida desazón entre murallas de piedras blanquecinas y espolones grises de hormigón armado; si mis pasos sólo fueran la sombra de la tenue luz de las farolas y no retumbara el mar como un océano oscuro y azulado entregado a deshacer el eterno sueño de los hombres; si nadie, salvo la noche habitada por nosotros, estuviera allí, esperándonos, en ese instante de rumores derramados, tú, no hubieras dejado este rincón plasmado en tus recuerdos, como la noche que sin esperarlo amaste la sombra de un hombre triste, y en sus palabras te dejaste llevar como un velero surcando tu cuerpo enaltecido rodeada por las manos aceradas de la soledad.
12/05/2007
He de renovarme en la sutileza de la tarde, en el perfil elevado de la luz que emana del cielo, en este azul puro y cristalino que hiere la mirada pero a la vez quema la sombra codiciosa y el momento descarnado en que la soledad, como un soplo triste, te contempla y te hace suyo en su deseo de poseer todo lo que toca, aunque se destruya ella sola al sentir en mi caricia el suave dolor de la encendida palabra. En la luz de este milagro se aposenta cada una de todas las virtudes que hacen que el día se vuelva un poco más amable y pase un poco más lento.
11/05/2007
Reúnete conmigo y seamos el vértigo. Apenas el tiempo nos deje una grieta abierta donde reposar de su cadena, hagamos de la melodía y de la música el placer de respirar juntos en el borde de la luz, como si el cielo se vertiera en dulces violetas y de los copos de nieve azulada caídos que se fundan en este mes pletórico de mayo surgieran simientes de ardientes amapolas para cubrir todas las avenidas de nuestra ciudad innombrable.
10/05/2007
He olvidado en tus labios la melodía de los disfraces. Derrotado, entrego mis cansadas palabras, las que apenas hundidas en el lodo se sienten sucias, al fuego que impregna la naciente noche. Hoy sólo en la azul estela de tu cintura escribiré con invisibles letras todas las canciones.
09/05/2007
En un río no hay un náufrago, ni un abandonado perdido en el crepúsculo que vea como las aguas se convierten en llamas violentas y sienta penetrar en su alma, como reverso de una moneda, la distante y fría soledad. Un hombre puede mirar, desposeído del afán de la prisa, el largo y continuo curso de agua desde la atalaya de un puente, en su mente quizás naufrague un sueño, un amor cercano y antiguo, la risa de un niño que fue él hace ya tiempo, la última desilusión del día a día. Este pequeño momento de matices que le asaltan, es un paréntesis en su cotidiano deambular, cada vez que le vence el atardecer. Quizás sea el ahogado en la ciudad donde todavía no han encendido la noche.
08/05/2007
"Necesito saber que me esperaba" (L. García Montero)
Entorna el día su pleitesía, el eco rotundo se deshace, mientras la ciudad en sus márgenes parece convertirse en un largo silencio. No me pidas más, todo lo que tengo te lo entrego: un abanico de nubes encendidas que se disipan en las luces de la noche, un pequeño ramillete de olvidados encuentros que han marcado las horas del café, la tertulia, el momento de mitigar la soledad y sentir el placer de sorprenderme con la risa de un niño o el aroma de un jazmín silvestre, el largo vuelo de las eternas cigüeñas, o la audaz mirada de una hermosa mujer. Todo es un cúmulo de sensaciones, que apenas tendrían importancia si no supiera que tú me esperas.
07/05/2007
Descubro entre el paseo de los tilos la sombra pequeña de la esperanza, verde y reconfortante amiga que me insinúa entre los perdidos peatones la ligera diferencia entregada a mis sentidos: yo los veo pasar ensimismados en sus conversaciones mientras los árboles danzan en el viento la bienhechora melodía de la primavera. Recostada en la noche la soledad se encamina a proseguir su viaje. Tengo entregadas las palabras, el sendero es un racimo de verdades donde ellas se rehacen como en un mapa de constelaciones y aunque hay en tu mirada un mundo de proyectos, sólo busco esa luz pequeña, esa línea entre tus ojos claros donde revisar a diario mi vida.
06/05/2007
Si todo lo que reúne el colmado silencio que compartimos, mientras la música se disfraza en el cuarto de al lado, no fuera un libro de días y de noches imposibles de recordar nadie diría que somos lo que somos sino dos extraños absortos en sus pequeños juegos de mesa. Quizás lo que marca la línea entre nosotros es el matiz que irremediablemente nos une, aunque los otros no vean más que indicios o se dejen deslumbrar por las palabras, hay que saber pesar en la balanza cada uno de estos silencios y oír en el rumor que los arrastra la suave melodía que trae nuestra ternura.
05/05/2007
Suenan a lo lejos las campanas, en su eco de tañido bronce guardan el viejo sabor de los sueños y el de los felices días de la infancia. Apenas llueve en esta recta y rigurosa mañana donde deberían venir otros rumores y el olor imposible de la hierba luisa y el sándalo, pero sólo el contraluz del recuerdo pueden traerlo. A lo lejos suenan campanas y quizás voces, antiguas y sonoras para mi, mientras no hay un aroma que me recuerde a ti.
03/05/2007
Hay un mar esperando, en sus mareas rehúsan fugarse los sueños emboscados tras el faro azul y solitario. En tu cuerpo se eterniza el sabor del océano y tus latidos son el largo sonido de las caracolas entre las olas dispersas de tu vientre. Allí, regazo donde habitan los corales, me hundo en las noches tranquilas para desde el silencio oír respirar la vida.
02/05/2007
Verte entregada y desnuda al sabor incontestable de la luz, este último encuentro en que mis manos van a dejar de tocarte, como si fuera algo más que una despedida y en la calle sin silencios que nos arrebaten todavía suene la música conformada y alegre de nuestra noche única y salvaje, hará que nunca pueda olvidar este día, un día de mayo en que yo te amé. Juventud, canción que el viento arrastra y abandona en los ecos de los álamos, ¿por qué siempre anidas en un río? Aún no he tenido tiempo de tenerte y ya me has olvidado, siguiendo el inviolable deshacer del tiempo. Todo lo que tuve se fue contigo, llevado entre las aguas silenciosas, en busca de un mar, un mar de nostalgias y de sueños.
30/04/2007
Voy entre los verdes trigales y las azuladas flores del lino, como si un mar salvaje me llevará consigo, se humedece el aire con la cercana tormenta y en mis palabras como hojas de enredadera sales tú, tejiendo los versos con invisibles hilos entre tus manos sabias. Debo alcanzar la luz, el preciso enlace entre tu sonrisa y el atardecer, desearte sólo es un lamento más y tu piel y la mía se conocen tanto que a veces los silencios germinan en mi boca con el sabor marino del ámbar haciendo de la noche un rumor incontestable: la marea oceánica en su errático viaje recorre nuestra alcoba.
29/04/2007
Tomados los días de uno en uno nos dejan entretenidas palabras y un poso de taza de té donde leernos en silencio. Somos eso apenas, sobre el fondo blanco de la porcelana, unas sombras, los matices de un futuro que nunca llegamos a descifrar en nuestra continua búsqueda de un sueño.
28/04/2007
Escribo sobre el agua, sobre la lluvia mansa y triste que me acoge, dejo que las palabras se disuelvan que sólo conserven su color, el aroma impreciso de un sentimiento, para cuando tu pases al lado de ellas, y yo ya me haya ido, notes el lejano rumor de mi voz. .
24/04/2007
Si la noche no fuera una ciudad habitada por todos los recuerdos, sembraría las huellas del deseo con la melodía que enarbolan el viento y el fuego en su amoroso baile exaltado por la luz, el calor y el desagradecido olvido.
23/04/2007
Solamente he olvidado tu nombre, el rumor de tu cuerpo se ha pegado a mis manos tibias. El sensual recorrido de tu cintura y el preciso desorden de la noche me dejaron un sabor a fruta fresca y un penetrante aroma a jazmín que alargó el momento hasta el violento y punible mediodía. . "No he de amarte más, quizás te he amado demasiado". Renovado lamento en el surco de la noche, no hay luz suficiente para sostener estas palabras y sin embargo en tu adiós queda la promesa de un incierto azar. Se deshará nuestra sencilla unión, basada en el rumor de tu cuerpo en mis manos, ese sabor de prohibido deleite y pasión sin freno, y en el crujir cadencioso del viejo sofá en que nos hacíamos un ovillo de sueños.
22/04/2007
Si he de hablar de mí, de esta sombra paciente que mira el tiempo, desgranado en mis canas, con el dolor latente de lo irremediable, y en el solitario olvido de casi todos los que un día amé o me amaron y se fueron desvaneciendo en mis recuerdos. Si he de hablar de mí, quizás merezca la pena tomarnos en esa terraza un descanso de sombra, mirarnos a los ojos y empezar por el principio cuando en mi soledad sólo había mar....
20/04/2007
Valoro en la amistad el flujo continuo y los remansos, esa naciente e incomprendida ternura, que a veces te asalta, para dar un abrazo. Y esa fatalidad de la muerte cuando echas de menos su voz y su palabra.
PD. Dedicado a todos vosotros/as, gracias por estar siempre ahí.
18/04/2007
Que nadie nos conozca. Seamos las sombras que se ocultan en los muros. Tú sigues perdiéndote entre los silencios que nunca te delatan. Yo sigo enfrentado al viento disperso que me arrastra en su vorágine. De este anonimato hemos de saber robarle al tiempo momentos que tu piel y la mía harán inolvidables.
16/04/2007
La primavera siempre se rebosa en los matices, despierta los sentidos al ritmo impreciso de sus días y luego te abandona naufrago de una ría solitaria en la que sólo el sueño y el deseo permanecen anclados en el varado fondo de tu desilusión.
15/04/2007
¿Qué entregado suspiro guarda entre las hojas muertas el olvidado remanso?. Tengo en la tarde el imán de tu turbio y parado sendero, él me lleva entre los venturados álamos al desahogo de tu visión y tu abandono. Serás el agua que nunca quiso irse y echaste como raíces húmedas el nuevo cuérnago de vida, un hilo del río que te hace ser, todavía, espejo imperturbable del cielo.
14/04/2007
Después del aguacero, la mañana es igual que la tarde que vendrá: un soplo húmedo y gris que se agiganta y vertebra el día en sus horas de lluvia. Casi diría que estoy perdido, sonámbulo, no reconozco estos tiempos atmosféricos donde se ahuyenta el sol y se disuelven los crepúsculos, sólo hay una húmeda sombra que se desplaza y ya prevemos que la noche se aproxima. Mi llegada a casa se hace diferente, enturbiado mi humor con un precipicio de inquietantes sensaciones, reúno el poco entusiasmo que me queda para mirarte y desear que tu me mires... en el silencio me reconforto, ese momento salva todas las pequeñas frustraciones, ese momento desvela los centímetros de vida que todavía le quedan al día.
09/04/2007
De tus manos han crecido las hiedras, quizás el verde sueño de ti me hace verte alzándote como enredadera sobre mi cuerpo. Erguido sobre la noche indómita llegas a mi todos los días y en tus labios se somete la palabra, el verso se disuelve, en el quebrado gemido que las horas nos reservan.
Cabe la posibilidad de que no existan más palabras que puedan expresar las cosas. Que toda la sencillez se vuelva retórica. Todo está ya dicho de antemano y para hablar de sentimientos puros, de la amistad, de la convivencia, de la soledad, de la desesperación o del amor carnal, tendremos que hablar con el calor de las manos, piel con piel en el ámbar de la noche, con las miradas que nos delaten y los silencios crecidos como ríos. No guardemos más lo usado, aquello que nuestros poetas han hecho y deshecho con la habilidad creadora que les era innata, puede ser que a nosotros ya no nos sirva, el tiempo arrastra todos los significados al olvido. Si me levanto con el crepitar de la mañana, en este abril desnudo de matices, y te encuentro de nuevo junto a mi, sólo me queda en el silencio mirarte y abrazarte con los ojos. Tú seguro que entiendes bien -siempre entiendes bien- lo que yo guardo para tu corazón. Escribamos pues este libro de poemas, páginas sin palabras, sábanas blancas donde refugiarnos y recrear el mundo de sensaciones, en que no existan ni Neruda, ni García Montero, ni Sabines, ni Cernuda, para reconocernos sólo tú, yo y el azar de nuestro entregado encuentro.
07/04/2007
Existe esa región, esa geografía en que lo humano se transforma y pasamos de hablar el idioma de los amantes, alma y corazón entregados a la palabra, a dejarnos acariciar en cada lugar perdido donde el placer nos hace y nos deshace henchidos del dolor del ansia y del anhelo. Tus manos han recorrido mi cuerpo y encontrado el oscuro lugar donde el temblor erizaba mis cabellos, y las mías abrieron en ti el largo abanico del deseo, calmado tras un abatido vuelo de palomas torcaces. Así, nada que en el otro mundo, el de las palabras, nos encare quedará impune en éste. Tu cuerpo y el mío se conocen, tus labios y los míos ya han poseído el rincón azul donde se guarece la noche. Tus manos, mis manos, tus dedos, mis dedos, se han consagrado a indicar el largo camino de la vida, el sendero donde nace la ternura. Desde ese mar que sólo existe en mis recuerdos de la infancia, cuando andaba solitario por las arenosas dunas, y a lo lejos, barcos pequeños, de colores desvaídos, tendidos al sol, dormitaban en el sueño de la tarde, se relamían con las olas entregadas, mientras los pescadores rehusaban con sus gritos y sus risas sucumbir en el tiempo y su condena. Desde ese mar, que ahora sigo viendo, todavía me habla el horizonte con ese susurro que ya entonces, me abría el alma.
05/04/2007
Este sueño abierto a la tormenta, sendero de amapolas y verdes racimos de esperanza, tiene entre sus hojas el vuelo sublime de gaviotas y el incansable amanecer de las palomas. No hay mayor deseo que el mar, quizás tú seas su única rival a mi deseo, pero pasear por este bosque con el fondo azulado de las olas desgasta la felicidad hasta el extremo de odiar el tiempo. El tiempo, que pasa inexorable y todo lo disuelve como arena de una playa abandonada, entre sus manos de polvo y olvido.
04/04/2007
En este dolor de suave terciopelo que en desnudo verso convierte mi lamento, se adormece el recuerdo, recoge el hombre triste que me habita, quebrado por el río inaccesible y el rumor del viento de la tarde.
02/04/2007
 Abril me mira desde el bosque ondulado de tus ojos, con el verde redondo e imposible con que germina en las dehesas y en los campos de trigo y de cebada que en mi niñez deshacía corriendo a la deriva. Así ahora me parece que entro en tus ojos y me pierdo rodeado de toda tu mirada y siento la caricia que entonces yo buscaba.
01/04/2007
La larga sombra de la desilusión se erige ante nosotros como el elevado humo de un cigarro abandonado. Llueve débilmente sobre las calles de la ciudad habitada y no se muestra la crecida luna ante nuestros ojos perdida en el devenir incestuoso de las nubes. Todo será como al principio entre los dos, cada uno deshará el círculo de tiempo que le rodea para acercarse al otro con el desnudo preámbulo de las miradas y el pequeño nerviosismo del conocido fracaso, pero hay todavía un poco de ternura entre los dedos y una fe en la entrega de cada día, en el rumor que la vida deja en lo cotidiano, después vendrá encender el fuego y en las palabras y en la piel escribir la historia.
31/03/2007
Un día recogeremos las gotas de la dicha, perlado rocío, sudor en la piel entregada. Haremos el grial del fulgor del tiempo y en su crecido fuego forjaremos los versos, las luminosas palabras que desnudarán la vida.
29/03/2007
He dejado deshacerse mis palabras, hablaban del largo camino del sarmiento para llegar a mi y ser encendido en el ángaro nocturno del otoño, pero traían esa sensación del paso imperturbable de las estaciones y de la vida. Y hoy quiero escribir algo alegre, dejar esta contumaz nostalgia que me hace impenitente fiel del recuerdo. Sentir que hay deseos en que no anida el alma del olvido, que no hay amor que siempre se deshaga, ni pasión que vaya perdiendo la luz de nuestro cuerpo. Hoy quiero desnudar la primavera, esa hermosa mujer que sabe despertar el viejo odeón con sus canciones y que, derramada como la lluvia sobre nuestros corazones, abre un paréntesis de aromas, luces y colores, que siempre nos ha de brindar una brizna diminuta de felicidad. Mañana...mañana será otro río el que se lleve mis palabras y mis recuerdos.
28/03/2007
Luces de la tarde donde se guarecen los ojos, momentos de recoger todo lo que te da la vida, una lejana música que se entorna en el aire encendido y húmedo, es ese instante de soledad amigable cuando el tiempo en su escarceo se demora y te regala esa pequeña felicidad que a veces te despierta la ternura.
27/03/2007
He visto un crepúsculo y un amanecer, un amanecer y un crepúsculo y entre ellos he paseado mi vida. Como en los ojos de un puente el río se deshace silencioso y en ese acaso de perfil oscuro mi mirada sólo ha buscado el retorno de un sueño.
26/03/2007
¿Quién quebró el aroma de las rosas? No sé si estos rojos pétalos donde mis manos han buscado el tacto de tu piel, húmedo sueño en mi memoria, asemeja el silencioso final de nuestra historia. Tenemos ensortijadas hiedras y espinas recorriéndonos el cuerpo, hojas donde tu ternura escribió todos los sonetos, cenizas envolviendo el aire con las hermosas palabras que me acariciaban, y este ramo de rosas tendido en el suelo, viviendo la derramada soledad, como tu último deseo de no verme.
25/03/2007
No hemos de inventar un nuevo idioma cada vez que tus manos deshacen el desierto de mis sombras con las flores y el aroma que de tu cuerpo hacia mi emergen. Siento la larga soledad y ese lamento de lluvia que encadena. Siento escaparse el tiempo por el largo sendero de la noche mientras los astros pálidos, con su húmeda luz, callados vagan. No, no hemos de inventar un nuevo idioma, sólo abrirnos de nuevo al mágico mundo de la ternura, ese mundo que se entrega a ti, todos los días, entre los pliegues de cada atardecer.
24/03/2007
Entregado a ti, como en la noche las sombras se delatan ante el verbo ardiente de la luz, mi cuerpo te ha buscado en el largo transcurrir del día. Te ha dejado notas y señales en cada roce de mis manos. Al encontrar tu silueta, tu cintura, la piel que te da forma por los rincones perdidos de la casa, ha sentido una alegría, un vuelco de caricias en cadena: mi cuerpo ha buscado el único camino que siempre le lleva a la ternura. Entregado a ti la noche es un milagro, o quizás sólo el pretexto para acogerte y dejar que tu sueño se rinda ante mis brazos. Mientras en el silencio, guarecida la luna, sólo el tiempo se deshace. Mi corazón te nombra, cálido en su anhelo te espera vigilante, sintiendo en tu sueño de su gran amor consuelo.
22/03/2007
Rompe el río el sueño de ciudad como si de sus ojos húmedos sólo el silencio del agua tuviera las palabras que nos faltan. Quedan varadas y entregadas al tiempo las barcas repletas de olvidos, soledad en la añoranza con la larga brisa que a mis pasos trae el aroma de las primeras flores de marzo y todos los recuerdos.
21/03/2007
 Dejo hoy un poema que me ha regalado para el blog Luisa. La imagen reproduce un cuadro de Jorge Gay, titulado "La fatiga de los pájaros, XVI". Es un acrílico y en la realidad mide 80x80 cms. Vengo a buscarte, amor, porque me pierdo en el tráfico estéril y en el humo, en los bordillos por donde el agua sucia se detiene. Vengo tan asolada que llego a la tormenta antes que a ti. Yo quería un rincón para quererte. Miro entonces tu rostro como al cielo. Recupero la sombra y la frescura de las primeras lluvias, la primera canción que fue caminata y susurro en noches de verano.Y fue jardín al sur de la melancolía, también de la tristeza que empedraba las calles, que dejaba su angosta cerradura en cada paso hacia adelante. Vengo tan transparente como una antigua hoja de papel de fumar, al humo destinada igualmente que el sueño de la infancia donde rondaban soles que eran risas por cualquier tontería. Sólo quiero de nuevo lo más breve, lo más fácil de oler y de tentar y de querer. Ábreme tu rincón, tiéndeme en tus orillas que son tibias, ponme sobre la boca un cintillo de nubes con que hilar fácilmente las palabras. Y, si a pesar de todo no prendiera en el día el fuego del ocaso, deja que me adormezca al ritmo más amado de tu corazón. P.D. Y ved cómo a mi también me dedican poemas :) Sigue en el rumor de las copas de los árboles la vigilia luminosa del invierno. No ha caminado entre las huellas de los días el perfume inviolado de la primavera y ya mis pasos se deshacen en el barro y las primeras briznas de la hierba fresca. Se vestirán todos los cerezos con la rosada de sus flores, en cada rincón donde pueda crecer una rama volteará la vida la imagen abandonada en el prendido otoño de mi mirada oscura y tú, siempre en el circulo de abril, abrirás todas las ventanas al nuevo aire y en las tardes el viento germinal esparcirá la luz, entregada y amarilla, para cubrir las últimas sombras del invierno muerto.
19/03/2007
 Como el viento, este viento solitario y tenaz, recorro una extensa soledad, un páramo desnudo, rodeado por todos mis recuerdos, todas las raíces de mi vida. Quizás la tierra, árido y mudo desierto apelmazado, en su silencio de abandonado monte y en el crecido y olvidado vado, donde el río se deshace en su corriente de tiempo, guarde el color de la retama y el incansable aroma del romero, para entregarse al cielo azul y blanco, buscando ese camino abierto que siempre te despierta las ganas de viajar a cualquier parte, a cualquier desconocido lugar del mundo. Yo seré grano de arena encadenado por este viento agraz, cerraré los ojos y pensaré que me he ido diluyendo en las palabras como un ladrón en medio de la noche, sombra sin rumbo y sin destino, para dejar sólo la huella de mi nombre, poco a poco polvo, humo y olvido. © fotografía 2006 José Antonio Melendo
18/03/2007
Derramada nostalgia sobre las aceras de las calles en la mañana donde los sueños dejan su poso. Tras de mis huellas de solitario se cierne un pensamiento, un aroma derrotado por el humo y apenas perceptible, mientras, entregado a la belleza, siempre asentada de la palabra, y a este dolor, querencia de los versos, en el recuerdo hermoso de la vida, tengo la sensación de que tú sí que me comprendes, y que a mi lado en este silencio ahumado del mediodía cubres con la caricia de tu presencia y tu mirada el largo olvido al que el puente nos conduce.
17/03/2007
Si he elegido la terquedad de este silencio, el largo apéndice de una mirada y el lento crepúsculo de la tarde como hábitat donde esconder mis emociones, no es sólo por redimirme ante las palabras y dejar este esbozo de mi mismo como hombre vestido de nostalgia -que también algo de eso debe haber-. Es quizás porque el tiempo, siempre vencedor de las batallas, con su paso derrama la grisalla entristecida de la vida y nos empapa de la aureola, donde se despiertan todos nuestros miedos, un susurro que como un escalofrío nos envuelve. Así, el devoto beso de la intrascendencia, la pequeña importancia de las cosas, se hace cada vez más perceptible ante el momento preciso del recuerdo. Todo nuestro futuro es ser ceniza, humo, olvido, en una palabra: nada más personal que acaso unas lágrimas y unas letras negras y sabias en el fondo perdido de un periódico, nuestro nombre expuesto al viento y al deshojado bullicio de la actualidad.
15/03/2007
Amo el ciclo preciso de los astros, esa larga marea que en la noche desciende sobre nosotros y en su mirada azul y desprendida nos trae el milagro de la luz y del silencio. Toda la soledad del tiempo nos contempla, trae heridas abiertas que todavía en el recuerdo duelen y en sus manos de arena se deshacen los sueños que desde niños nos trajo el horizonte. Vienen sentidas las cosas diminutas, los pequeños conflictos se rebelan como grandes problemas, erizados de espinas se yerguen y amenazan y la vida se desprende de toda su magia en un atónito y desdibujado olvido de si misma. Yo sigo aquí, mirando este cielo impenetrable, -casi he perdido el miedo al invierno- mientras escucho la voz de los tambores y en el pequeño latido de mi corazón sigue creciendo el jardín donde se asientan las últimas antorchas. PD. Sirva este poema como homenaje a la mujer que hoy ha estado leyéndome sus poemas hechos con la hondura del sentimiento y la esperanza de la palabra: Paca Aguirre. poeta. Cuando el olvido nos arrincone y sólo seamos un montón de polvo y borra humedecido por la larga aurora, entre las esquina perdidas de las calles seguiremos buscando un nuevo encuentro. Con el recuerdo de nuestros labios susurraremos los viejos versos, aquellos que hablaban de la ternura y del milagro de las noches estrelladas y, aunque entonces sólo el silencio nos acompañe, en el aire, y sin que nadie nos vea, acariciaremos nuestras almas desnudas mientras un aroma a romero arrastrará la brisa. PD. Este poema quiero dedicarselo a tod@s los que escriben poesía y a tod@s los que leyendola sienten cualquier tipo de emoción.
14/03/2007
Ya que no quieres escuchar lo que mis manos entregadas a tu cuerpo te han dicho, lo que mis labios desnudando tus miedos han conseguido del sabor de tu piel, deshazte de este sueño: mándame al olvido, a ese territorio donde encierras todo lo que rompe tus esquemas, y acaba conmigo, haciendo de mi palabra tu silencio.
13/03/2007
Es hermoso oír la lluvia en el silencio abierto de la noche. Se derrama el cielo en la penumbra y oímos la cadencia de las ensortijadas gotas sobre los cristales. Nada nos ha unido tanto como la lluvia y el quehacer húmedo de su sueño. Nuestro cuarto apenas es un pequeño velero cruzando las estelas abandonadas del cielo, pero no hemos dejado de sentir las olas y el ritmo trepidante de la marea. Tu cuerpo se deja llevar entre mis manos y un ciego desorden de sábanas azules donde el sabor salado despierta los sentidos. Nadamos en el olvido, entregados, buscándonos la boca y el contorno secreto donde no existe espacio más que para la piel y el lejano recuerdo de todas las señales. Si esta noche la soledad se duerme en el salón la lluvia despierta la música y las caricias mientras un torrente de recuerdos sigue devorando la ciudad.
10/03/2007
No hay sólo el continuo rehacer de auroras lo que nos une en el pequeño milagro de conjugar el tiempo. Todo lo que el universo nos otorga es un azar en el que tu piel sigue sabiendo a dulce ámbar y a canela y tus caricias desbordan las horas, entregados sarmientos de ternura con que calentar tanto abandono. No hay nada más importante que esto, el resumen de un montón de cosas que al abrir de nuevo los ojos iluminas, dando significado y sentido a instantes fugaces y simplificando en deseos los banales triunfos. En esta torre y en su jardín, las noches se duermen con el fulgor del fuego y los entornados y blancos labios de la luna, mientras siguen en el cielo un sinfín de silenciosas luces.
08/03/2007
Me derrumba este viento esquivo donde se mecen a mi vista undosas y crecidas hierbas grises que rehacen la larga melodía que en mi corazón deja la inconstancia.
07/03/2007
 He perdido el último recuerdo que guardaba de ti. Quizás queden todas mis palabras prendidas en el viento, los versos que en tu huida ardieron en la noche y que en sus murmullos de pavesas el aire enrojecido, poco a poco, convertía en ceniza y humo. Sólo este lugar y estos días de marzo, como un susurro que mi corazón no olvida, traen el aroma y la sombra que tu cuerpo dejaba en el tránsito de aquellos últimos crepúsculos de invierno.
© fotogrfía 2006 José Antonio Melendo.
06/03/2007
 No somos nada, quizás por eso nos olvidó la vida. Hemos cruzado el largo silencio de la luz y en el resquicio de un sueño dejado las palabras, todas las emociones de un latido, el cálido dolor de una pasión. Sólo nos espera el recio patíbulo del tiempo y una senda de lejanos recuerdos. Huellas en los versos, oropeles de nostalgias, ardiente fuego de cuartillas, ceniza, humo, nada. © fotografía 2007 José Antonio Melendo
05/03/2007
Podría ser una ráfaga de viento entornando la noche y dejar entre las rendijas de la luz tu sonoro nombre. Quizás sería el fuego de unos sarmientos ardiendo bajo el enrojecido color de tu ojos mientras dibujas pensamientos. A lo mejor, agua de lluvia, que en la tormenta de la primavera te empapa en tu huida de mis húmedos besos. Pero tú me has soñado como soy, y en las noches sin tregua, cerramos los pulsos del silencio encadenados al verso de tu cuerpo y al resuelto camino de mis manos. Sin ti me diluiría o acaso dejaría de existir, para ser la mirada perdida de un hombre, frente al derribado silencio de un río o al crepúsculo herido de un día de verano.
04/03/2007
Resurges en la tarde elevada en el azul de un cielo sin miedos como una cometa unida a mi con los invisibles hilos de la esperanza. Sabes que en el amor que te profeso los silencios caminan entretejiendo los días como una red de miradas cálidas y caricias engarzadas. Entre los racimos del deseo y la piel de tu espalda mis labios buscan la sed derramada de tu cuerpo. Y en tus senos, desarmado, el tiempo se vuelve sueño, arrullo de palomas en mis entregadas manos. Casi estamos perdidos, varados en el desierto del mundo, guardando la luz y la emoción que nos donaron los astros. De esta ternura nacen mis versos, con el aroma de tus huellas y el dolor inquebrantable de tus ausencias.
03/03/2007
Ondean al viento los últimos días del invierno, se abren a la luz de la mañana las horas en que se reposa el dulce sabor de la esperanza. En mis manos reverdecen los tallos, mi corazón derrumba todas las barreras, mi voz deja en el aire los aromas de abriles pasados, mientras deshago el fuego esparciendo nuestras cenizas y apago las lunas del silencio como si nunca más volviera a existir la noche.
02/03/2007
Nada de lo que me rodea me es ajeno y todo me hace relativamente feliz, cómodo, entregado a las cosas del día, pero a la vez necesito deshacer esta silenciosa soledad con un nuevo deseo de ti. Reparar la sombra de la ausencia, unir cada guión de mis dedos con el escalofrío cálido de la piel de tu espalda, sentir la pasión y la ternura, la renovada herida que me guarda la noche en su prolongada despedida.
28/02/2007
Si sólo en ti quedara el adarce azul del aliento que el mar ha recreado en tu memoria, como si siempre hubieras habitado sus orillas, y fuera él, el mar, un desván donde guarecer los sueños del tiempo, este libro tuyo, cantaría en sus mareas los dulces silencios que entregado el océano te regala. En esas palabras que dibujas, la sabara desnuda todas las emociones, y en su eco también se revisten los verdes bosques y los lejanos navíos, mujeres desbordadas por la historia y hombres desvanecidos en las olas, dejando a la vista la sangre que bombea un corazón indomable.
En noviembre leí el libro de Antón Castro "Golpes de Mar" y desde entonces esperaba poder escribir sobre él, hasta ahora, hoy pensando en ambos me ha salido este poema que quiero que sirva como pequeño homenaje del libro y sobre todo del autor.
 Aunque hayamos roto los últimos vínculos que nos unen. Aunque tú, sentada sobre el miedo y el silencio, nunca más hayas querido oír mi nombre. Yo tengo el viento ondulado a mi favor pasando a través de los crepúsculos como el aliento terrible de mi fracaso. Y este amor del que nunca quisiste saber nada sigue deslumbrando las noches y ahuyentando los días con la voz que nombra tu ausencia. © fotografía 2007 José Antonio Melendo
26/02/2007
¿Qué oscura lluvia de versos deshojas entre tus huellas? Arde el jazmín encerrado en tus ojos y el día viene envuelto en insobornables nubes grises. Llueve a ratos con un desierto de charcos devolviéndome las miradas que traigo en mis manos. En mi corazón apenas queda aliento tras ver tu sonrisa deshilachando el humo y la ceniza. Lluvia entregada al eco de mis palabras como si la tristeza arrastrara una marisma donde todavía fuera posible descansar. * Escribí este texto al regreso de visitar a mi madre.
24/02/2007
Reúno todos los acertijos de la mañana: el cielo azul con sus deshilachadas nubes, la luminosidad extraña del día, los periódicos encima de la mesa, la novela de Ana que he empezado, B. B. King con su corazón a corazón y su guitarra rasgando sentimientos e inundando la casa con su voz, los otros libros de poemas que intento ir leyendo... ella, dando vueltas alrededor de mi cabeza y de mi vida. Ayer escuchaba a Los Scorpions y al llegar a su balada Wind of Change, me deje llevar por esa idea... ¿viento de cambio?, quizás sí, quizás empiezo a sentir el brote de una nueva primavera. Para M.M. y su lucha contra el tabaco
22/02/2007
No se han de oír más sus palabras, los borrachos quedan varados en los rincones, como la ropa vieja, en el ovillo de sus vómitos. La noche no deja por eso de ser fría, muy fría para ser todavía octubre. Hemos abandonado la música y los farolillos para poder, rodeados de murmullos, fumar los últimos canutos y beber la cerveza tibia, nadie diría que es la fiesta grande, tanta soledad y el olor a urinario improvisado deja entre nosotros la impresión del desconcierto. Ellas sonríen y en sus miradas hay selvas donde es fácil perderse entregados a sus bocas. Dejaremos en su piel desnuda la savia y el sudor que hemos traído de la ciudad, el verso silencioso de nuestro deseo.
21/02/2007
Bajo el manto enhebrado de los astros la noche calla. Escucha el susurro que en el hueco del viento se hace eco. Tú sabes más de las caricias que esconde la piel y del sabor humedecido del deseo. Cantas con la voz desgarrada de la pasión, abriendo a la luz y a la penumbra nuestro armonioso silencio.
20/02/2007
 Miguel Angel Latorre me envió hace unos días esta magnífica foto de la marcha de las grullas desde Gallocanta. Es una despedida, pero también una hermosa esperanza de regreso. Al verla, recordé inmediatamente un poema que le dediqué allá por el verano a Teresa, nuestra Teresa de Zaragoza mon amour, cuando volvía a casa, a Zaragoza de nuevo. Así que ahora los pongo aquí pegados, foto y poema. Dentro de poco, cruzará la vida volando junto al horizonte azul, y será una flecha victoriosa y palpitante, todos en un sólo corazón, que se alimentará de la ausencia y del olvido. Irán en busca del calor y de la luz, dejando atrás recuerdos y nostalgias, en su agotador vuelo siempre hacía el sur. © fotografía 2007 Miguel Angel Latorre.
19/02/2007
Casi nos hemos dejado deshacer por la aurora. Nuestros cuerpos apenas han dejado un pulso de reposo. No es sólo el amor la pauta, el ritmo, la cadencia que une la piel y el sentimiento, hay un sinfín de emociones compartidas que ni el tiempo sabe descifrar. Pero el sol extiende sus brazos y el día merodea nuestro cuarto: volvemos a ser dos.
17/02/2007
Se hace la tarde con el regazo de los sueños. Cabalga entregada en la difusa sabara que a todos nos ofrece el silencio. Se deshace en nubes derramadas por el viento y el sol de invierno se refugia en su desván de recuerdos. Todo lo que amamos puede esperar. Este ansia infinita de tu cuerpo, deseo y ternura que arden en mis manos, se adormece entre los cojines verdes y el largo sorbo del café frío. Sé que la soledad es una pasión que me domina -rumio todos los sentidos de las palabras- y me persigue la cadencia precisa del tiempo, derrotando mis versos con su particular ironía. En este desierto sin rostros sigo, aún así, alborozado, bendiciendo el aroma de las rosas que desde el amor se mecen, y el misterio de ver volar los pájaros que hacen elevarse mis ojos hacia la luz. Queda mucha tarde para soñarte.
16/02/2007
No hay amor desnudo más grande que quepa entre tus manos y las mías. Hay un río de profundo cauce donde reposan todos los silencios y todos los susurros. Orillas de piel, deseos de ámbar, un ángaro eterno donde se funden las noches con el dulce sabor de las caricias. Desgrana amor esta jugosa fruta y encuentra el milagro de los días - el café y el zumo de naranja, el sofá azul donde somos un ovillo, las cajas que guardan los recuerdos, la eterna pila de libros sin leer, los versos sin hacer, la última canción de Silvio, todos los sueños que hemos vivido, todas las lágrimas que nos han unido...- y en cada beso húmedo de nuestros labios, en cada encuentro cuerpo a cuerpo, sabes bien, que nunca se asentará el olvido.
02/02/2007
Tengo la soledad azul del universo, el viaje de los astros reflejando los sueños rotos por el tiempo, el deseo de que todo se detenga, que nada se acabe, que nada sea un recuerdo, una nostalgia más entre las mías, que tú perdures aquí entregada, sin el dolor reconocido de tu ausencia, sola e inagotable en el amor de todas las noches y que en tus labios mi nombre humedezca el aire, mientras la aurora se detiene en el borde de un nuevo e inexistente día.
01/02/2007
Encierra tu cuerpo todos los misterios, los que mis manos y mis labios ya conocen y mis ojos han recorrido lentamente, igual que ven pasar las nubes en el cielo de un día florido de mayo. Sentada en el desnudo amanecer sometes al silencio, al quiebro hiriente de la luz de la mañana y me miras, con el reflejo perdido de los últimos sueños del verano, intentando descifrar qué hay en mí que siga despertando tu ternura.
31/01/2007
Porque te amo, amo a todas las mujeres. En todas te busco, a todas te comparo, y al amarte sólo a ti a todas, un poco, las amo.
30/01/2007
 Puede ser ese hombre ahuyentando el silencio, quizás el último que retuvo tu respiración y te hizo sentir el quebrado surco de los juncos, y la húmeda saliva de su voz te arranco los gemidos que nunca olvidarás. De ese amor, hoy imposible, el río retiene tu recuerdo, y la noche guarda en su regazo las pequeñas maldades de tu mente. © 2007 fotografía José Antonio Melendo Tras de tu cuerpo se va el mío, como una sombra se quiebra la noche en el largo jardín de nuestra cama. Arden los faroles y tiemblan los surcos en el instante perfecto de un gemido, lágrimas azules en tu boca. No hay piel que pueda derribar estas montañas, este mundo de enrojecidas siluetas donde en el aire se respira la fragancia de los sarmientos y el tiempo se detiene para ver soñar a una caricia.
28/01/2007
Hay noches en que el amor agoniza bajo el peso inconfundible de la soledad. El dolor reúne los silencios y con su abanico derrama todas las estelas de los sueños rotos, todas las nostalgias, todos los miedos. Sólo el vuelo blanco de las palomas del alba va deshaciendo lentamente el azulado lamento mientras tus ojos buscan en los suyos la caricia y la esperanza del rocío.
26/01/2007
La noche tiene su simiente, su ley, sus raíces y arboladas hojas. Su silencio perfuma el aire con la ingravidez de las estrellas y la hermosa soledad de la luna. En la arena la victoria dejó sus pies perdidos. Pablo Neruda No he logrado dejar el barro de mis húmedas huellas, ni siquiera puedo olvidar los campos donde el verde trigo se mece en las mañanas que arrastra abril y donde ya las amapolas se hacen eco de la vida. Apenas puedo hablar, cuando mis ojos siguen las estelas de las olas y se ilumina mi pequeño mundo con el azul desnudo del horizonte, mientras las gaviotas siguen deshaciendo el silencio del océano. Veo en los crepúsculos resquicios de un mundo que se abate ante mis ojos, ardiente batalla, que nunca acaba, entre la luz y la sombra creando renglones de majestad al lejano universo y a la cercana luna. Todo en lo que habito trae en su mano el milagro, palabras, silencios, amores, soledades se desgranan ante la urdimbre de los años y sólo el tiempo, infatigable, nos sucumbe con sus versos de arena. Él siempre se olvida que de antemano tiene entregada la victoria.
24/01/2007
De mi infancia no hay ningún recuerdo que me devuelva la fragancia de un limonero, ni la fresca sombra de un patio con el silencio compartido de su fuente. Hay, si acaso calles en cuesta y empedradas, otras de tierra y ciemo de las caballerías. Había gatos que siempre se perdían al lado del brasero, -aquello era frío en el invierno- y una cadencia de mansedumbre con que la pobreza alineaba los días. Oigo todavía los gritos, las peleas con piedras, duelen las cuqueras, los ronchones en las piernas, el doloroso trabajo del campo con sus tareas milenarias. Bendigo el descanso de las noches de verano sentados a la fresca mientras los vecinos murmuraban sus sueños, y recuerdo a las personas que se cruzaban ante mis ojos, pobres buscadores de la vida, hombres de leyenda: afiladores gallegos en sus herrumbrosas bicicletas, vendedores ambulantes de peces de río gritando su mercancía -¡ barbos, carpas, madrillas frescas! - buhoneros, estañadores y reparadores de paraguas, figuras oscuras de miradas centenarias que los niños mirábamos con miedo, vareadores de colchones de flexibles varas, y vendedores de olivas con sus capazos de cuerda colgados al hombro... Retengo en mi memoria las sopas rojas de calabaza y las meriendas, pan con vino y azúcar, o con porciones de chocolate terroso que me daba la abuela, y las olivas negras de Belchite, relucientes, comidas a pares porque traían buenos sueños. Victor Juan compuso el otro día un post sobre las olivas negras que trajó a mi cabeza un montón de antiguas memorias.
23/01/2007
No siempre puedo decírtelo con palabras. Hay silencios que arden como sarmientos en las noches calladas, iluminados por la emoción que los contienen. No siempre puedo tocarte con mis manos, ni sentir tu piel, suave seda que empaña mi deseo. Ni mis miradas, a veces, son tan claras y diáfanas como la fuente de la que manan cuando mis ojos te miran. Y aunque los besos que te doy son más voraces que otras veces y parece que el aroma de un sueño tórrido los preceda, el dolor, en esos días, me deshace con su abanico de piedra, con su negro soplo me vierte en la penumbra y ya no soy yo el que te ama, soy su sombra... En esos días ten tu alma dispuesta a la vigilia y tenme cobijo en tu regazo, amor, entregado a ti y a la noche.
22/01/2007
¡Que poso de silencio trae el agua en su largo camino hacia el olvido! Nacidas de la lluvia y la tormenta mis huellas son húmedas palabras que buscan todas las razones. Me deshago en el tiempo, poco a poco se apodera de mis ojos. Mi mirada ya no es sólo mía ya que su mano se une a mi lamento silencioso. Tú estas sintiendo el beso que mis labios te dan en mitad de la callada noche y juntos erizamos las olas de este mar desplegado con el poder de la pasión y del deseo, entregados al juego inconstante del amor y de la vida. Sin embargo, recuerdas las luces de la infancia y la eternidad inabarcable de las horas, cuando soñabas con el amor de un hombre imposible, y en cada rincón de tu nostalgia, donde ensalzas la larga tibieza de los veranos y el aroma marino que recorre tus venas, comparas la realidad con las vanas ilusiones que albergabas en tu cuerpo de niña. Mientras nos besamos y somos uno solo en la piel que nunca olvida los versos y las palabras, nos disolvemos en el cercano pasado, convirtiéndonos en polvo y arena en nuestra memoria. Y somos sólo tiempo, amor, tu cuerpo y el mío, sólo tiempo indefinido en el largo amanecer.
21/01/2007
Se despertará el huracán, vendrá con tanta fuerza que apenas quedarán nuestros nombres sujetos a la fina sombra de nuestros cuerpos. Todas las palabras se irán arrastradas al fondo del recuerdo. No seremos más que unas huellas de arena donde buscar el jeroglífico, o el acaso dormido de una hermoso verso, hollados por las manos expertas del futuro. Para Gavina...todavía queda mucho tiempo para el día del huracán.
19/01/2007
He sido la urdimbre de la noche. Entregado al salado sabor de tu boca mi cuerpo ha olvidado el sueño, se ha dejado tentar por tus labios y el húmedo deseo que susurran. .
18/01/2007
Después de arder en las calles como los crepúsculos que deshabitan el horizonte, tu cuerpo desnudo reflejaba la luz de la luna llena y la ardentía del mar océano, y en suntuosa ofrenda, creciendo en el silencio de la noche, ofreciste al deleite de mis manos y al húmedo renacer de mis labios.
17/01/2007

Dibujo en mi mente tu figura, junto a aquellos días de verano en las largas playas que Cádiz nos dejaba. Melena al viento, blusa blanca, falda ancha y azul como el fondo que el cielo te otorgaba. Y el mar en tus ojos, en tu risa, entre todas las pecas de tu cuerpo, entregada a mis manos de entonces y siempre a la eternidad de mi recuerdo. La imagen de una de playa de Cádiz se parece a mis recuerdos (la he encontrado en http://hoteles.muchoviaje.com)
16/01/2007
De una manera casi imperceptible tus sueños me cubren con el suave goce de tus manos, y el reposo de tu cabeza sobre mi. Inerte amor despojado en la noche, silencio prendido a la penumbra mientras susurra el aire cálido que remueve tus labios. Me deshace la ternura de tenerte, y acaricio tus dedos o rozo suavemente tu pelo... ¡te siento tan cerca y a la vez tan lejos!.
15/01/2007
Te hubiera traído el mar, el océano que azul se resistía como un niño convencido de que la tarde nunca tendría fin. Sus olas eran pequeñas brisas blancas que la arena esparcía por mis pies, por mis manos, por mi piel. Penetraban sus eternas preguntas en mi cuerpo dejándome teñido de su aliento y su vigor, adarce que ahora te entrego en esta noche de susurros y ternura.
13/01/2007
Cuerpo de mujer, me entrego a ti, en este valle de ámbar y misterio y en tus blancas piernas se recrean las colinas de mis sueños. Grito, y la noche crece bajo el manto perfecto de la ciudad dormida y el milagro de tus manos tejiendo la luz.
12/01/2007
Mis manos te han de servir para recoger las lágrimas azules que traes prendidas en el regazo del crepúsculo. Cáliz de mi piel donde caben todas las nostalgias, todos los silencios, todos los recuerdos, todos los versos.
11/01/2007
Rodéame con tu cuerpo, que tu piel con mi piel se fundan, que tus manos recorran mis sueños y tus pies se hagan cálidos como gatos entregados. Cúbreme con la luz de tus ojos y cántame con tu voz la canción que el océano trae en el nácar de las caracolas. Ámame en esta noche sierva de un viento oscuro, en esta noche sin lunas ardientes ni miradas desnudas, sólo tú y yo albergando como crisoles los últimos racimos del sol. Eternamente solos, abandonados al placer de los silencios.
10/01/2007
Camino por el largo sendero de tus ojos y allí, convencidos los verdes prados, con la sangre roja de cientos de amapolas me esperas alrededor de la brisa de la tarde y el sueño perenne de un día de abril
09/01/2007
Húmedas mis manos del transparente rocío han seguido el afán encadenado de tu cuerpo. Te has quejado por el arrebato de luz que en ellas dejó la aurora, y en un escalofrío has buscado el regazo preciso que dibuja una caricia. Derramada suerte en el vacío vaso, todo es un naufragio de noches con los fugaces desnudos de la luna, y un quererte siempre, a cada instante, en la pequeña eternidad de una marea.
08/01/2007
Se abre el día. En las avenidas todavía no se ha quebrado el último verso de la noche, y tu mano ya ha dejado su poso, como un rocío de luz y de palabra. . Poema SIEMPRE del libro "Los versos del Capitán" Antes de mí no tengo celos. Ven con un hombre a la espalda, ven con cien hombres en tu cabellera, ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies, ven como un río lleno de ahogados que encuentra el mar furioso, la espuma eterna, el tiempo! Tráelos todos adonde yo te espero: siempre estaremos solos, siempre estaremos tú y yo solos sobre la tierra, para comenzar la vida! *Imagen de Pablo Neruda realizada por Sara Facio - la tomé prestada del blog de Antón Castro.
07/01/2007
Lágrimas azules recorren el largo sendero del río y tus ojos ya no son tus ojos, son el eco de un duro lamento.. Si este curso de agua no fuera la vida, ni yo estuviera sentado viendo pasar las horas junto a ti, quebrada por la sombra de la tristeza, te podría hablar con palabras de encendido estío y rojas metáforas de los arrebolados crepúsculos que hieren con su sangre el horizonte. Te podría acariciar con versos donde mis manos crecen hasta el cielo y sostienen el paso lento de la luna, donde mis labios susurran la humedad de los anhelos y tu cuerpo es el viento que me arrastra y que respiro. ¿Pero qué decir de la sombra que arde como un ángaro nocturno en tu interior oscuro? Hay que esperar a que el cálido silencio pase su mano, y con el polvo de su voz sea cenizas, dejándote el largo sendero del olvido y otra nostalgia entregada en el arbolado del tiempo. .
|
Archivos
© de los contenidos originales propios Fernando Sarría
Temas

Revista de Artes y Letras
Enlaces
Revistas/Programas
Mis otras páginas
Poesía
Artes
Música
Blogs amigos
|