Entre renglones, palabras y paradojas (¡qué fecundidad la tuya!) me detengo en tus dos sentidos renglones. Y siento la tristeza de la transición de la luz que iluminó a la que ahora nos ve solos.
Aunque quizás reconfortados por aromas de pasados pasos en las manos.
Dentro de lo hermoso que son las palabras, jugar con ellas lo es todavía más...sobre todo si se consigue un momento o una imagen que cree un poquito de transcendencia en aquellos que lo leen...un fuerte abrazo.